Divulgan detalles sobre muertes en Oriente de Cuba. Estadísticas sobre la criminalidad en la isla

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En las últimas horas se han reportado en la isla detalles sobre la muerte de un anciano en Holguín y de un joven en Guantánamo, Cuba. El primero, según se reportó inicialmente se certificó como un suicidio; el segundo, por apuñalamiento.

En el caso del anciano en Holguín, los familiares no están claros ni contentos con la información oficial.

El cuerpo de Moisés Ricardo Zayas, de 64 años, fue encontrado el 15 de julio cerca de su domicilio en Kilo 27, poblado de Guaro, Mayarí, y según el informe, fue hallado ahorcado con una cuerda atada a un árbol de mangos.

La PNR dijo que no se encontraron signos de violencia física en el lugar y los especialistas concluyeron que su muerte fue por asfixia mecánica debido a un ahorcamiento incompleto, siendo considerado un claro suicidio.

Sin embargo, lo que hizo sospechar a sus familiares de que no había sido un suicidio, es que su ganado fue «robado»; más específicamente, dos bueyes, una vaca y su ternero, pero el ganado luego recuperado por la policía del territorio, por lo que se presume que, en ausencia de la custodia del anciano, los animales se hayan alejado de la finca, y que no hayan sido precisamente robados.

El portal oficialista Realidades de Holguín «concluyó» con las especulaciones de familiares y amigos de Moisés, lo cual no disminuye para nada, el auge de la violencia y las muertes en Cuba, debido a asaltos y robos, en algunos casos.

En cuanto al joven en Guantánamo, la información sobre su muerte es limitada y se menciona que fue asesinado a puñaladas.

En post publicado en Facebook y titulado Guantánamo merece tranquilidad, el periodista oficialista Miguel Reyes, informó que una discusión entre jóvenes, en horas cercanas a la 1:00 am desembocó en este hecho.

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Veinticuatro horas antes, se informó la muerte de un fotógrafo guantanamero identificado como Orlando Tamayo Guevara, quien fue asesinado durante un intento de robo en su casa.

La muerte del fotógrafo fue divulgada por el propio periodista, y en la publicación hecha en Facebook, numerosos internautas lamentaron la pérdida del querido fotógrafo y dijeron que el hambre y la pobreza en la isla son factores contribuyentes a la proliferación de este tipo de delitos.

Este incidente aún se encuentra bajo investigación. No se han realizado arrestos relacionados con el caso, pero el periodista oficialista Miguel Reyes hizo un llamado a detener los delitos – robos y asesinatos – en la provincia, así como el consumo de droga y alcohol entre los jóvenes.

Estadísticas sobre la criminalidad en Cuba

La criminalidad en Cuba ha sido motivo de cuestionamiento porque, a falta de cifras oficiales, se presume que Cuba está lejos, en cuanto a las tasas sí oficiales de criminalidad en la región de América Latina y el Caribe.

Numbeo, por ejemplo, nos dice que Cuba «es considerada el país más seguro de la región de las Américas», según el informe estadístico sobre índices de criminalidad y seguridad por naciones.

Según la plataforma Numbeo – citada por NODAL – que recopila datos sobre tasas de delincuencia percibidas y otros asuntos, Cuba presenta el índice de criminalidad más bajo del área, con un valor de 29.02 en lo que va del año 2020. Además, el índice de seguridad es de 70.98, tomando en cuenta factores como la seguridad al caminar por las calles durante el día y la noche, los robos y los atracos, entre otros aspectos.

Este informe posiciona a Cuba en primer lugar como el país más seguro del continente americano, superando a países desarrollados como Canadá (segundo puesto) y Estados Unidos (quinto puesto). A nivel mundial, Cuba se encuentra en el lugar 28, siendo uno de los pocos países de las Américas que supera la media global en cuanto a seguridad.

Vale destacar que estos datos son del 2020, y si bien diversos medios destacaron este reporte, resaltando a la Isla como un destino seguro para los viajeros, la realidad post pandemia indica otra cosa, pero esas cifras no están disponibles. Al menos de manera no oficial.

Por ejemplo, se desconocen los números del 2021, año en que Jamaica tuvo una tasa de homicidios de 49.4 por cada 100,000 habitantes, siendo el país con la tasa más alta en la región por segundo año consecutivo.

Ese propio año, Venezuela tuvo la tasa más alta en América del Sur, con más de 40 homicidios por cada 100,000 habitantes. En contraste, países como Chile, Perú y Uruguay registraron menos de 6 homicidios por cada 100,000 habitantes cada uno. México, por su parte, experimentó una creciente ola de violencia, destacando ciudades como Tijuana, que registró más de 2,124 homicidios en 2021, convirtiéndose en la ciudad con el mayor número de asesinatos en el país, dice Statista.com

Según Datosmacro, en 2019, Cuba registró un total de 500 homicidios, nueve más que el año anterior, ubicándose así en el puesto 119 de los 178 países clasificados por tasa de homicidios intencionados, según este portal de estadísticas.

La tasa de homicidios ese año en Cuba fue de 4.42 por cada cien mil habitantes, un aumento en comparación con el 4.33 registrado en 2018. En promedio, al menos una persona fue asesinada cada día en Cuba. Diez años antes, en el 2009, Cuba tuvo 565 homicidios y una tasa de homicidios de 5.01 por cada cien mil habitantes.

Ya en el 2016, es decir, tres años antes, BBC se cuestionaba si Cuba era un país seguro.

El artículo, escrito por el periodista Will Grant, destacaba que Cuba es percibida como un país relativamente seguro en comparación con otras naciones de América Latina, aunque reconoce que no existen estadísticas oficiales de delincuencia, lo cual es una muestra inequívoca de que este tipo de afirmaciones puede resultar siempre incompleta.

Graham decía que la experiencia anecdótica sugiere que los delitos violentos y las armas de fuego son poco comunes en la isla; y señalaba que se atribuye esta percepción a la presencia de los mal llamados «Comités de Defensa de la Revolución» y a la aplicación de sentencias severas para disuadir el delito.

En resumen, decía al final de su nota que «las oscuras y pobremente iluminadas calles de La Habana tienen un largo camino por recorrer antes de que puedan considerarse verdaderamente peligrosas

Pero, eso fue hace ya 7 años.

Vidal Romero, jefe del Departamento de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México dijo a DIARIO DE CUBA que las verdaderas cifras de delincuencia en la Isla no se conocen debido a que el Gobierno las esconde.

«El Gobierno cubano ha sido muy sistemático en no reportar datos del crimen; las últimas estadísticas oficiales son de 2016 y no reportan datos de robo, solo de homicidio (…) El Gobierno tiene el monopolio de esa información y ahí es donde las organizaciones independientes podrían colaborar mucho», dijo Romero.

«La pandemia ha sido un acelerador importante en el aumento de ciertos tipos de delitos como el robo, relacionados con la necesidad. Pondría entre comillas lo de necesidad, porque una cosa es robar pan, azúcar o plátanos, y otra muy diferente es robar una motocicleta», opinó el experto, un año antes de que se desatara toda una ola de delincuencia y criminalidad en la isla.

Informes más actuales

La primera parte de un artículo publicado por Cubanet en febrero de este año (2023) nos revela que actualmente la crisis económica y la migración han contribuido al aumento de actividades delictivas; y ahonda en el hecho de que la falta de estadísticas confiables sobre el crimen, controladas por la clase gobernante, hace que sea políticamente inapropiado hacer afirmaciones definitivas sobre las tendencias delictivas.

El texto reconoce que a pesar de los intentos del régimen por retratar a Cuba como una sociedad pacífica e inocente, la violencia, tanto física como verbal, es frecuente; y concluye que estos enfrentamientos ocurren dentro de las familias, en público, en los lugares de trabajo y en las escuelas; y que incluso las autoridades y empleados estatales participan en actos violentos.

También es inexacto, para explicar el fenómeno del todo, tomar un territorio como Matanzas, y ponerlo como referencia de lo que sucede en toda la isla.

Sin embargo, las cifras de la criminalidad en Matanzas pueden servir como método de partida para la investigación.

Allí, según recoge el ya citado medio y el propio artículo de Diario de Cuba, ocurren al menos 40 delitos al día.

Son solo las cifras oficiales de enero, momento en que el MININT y la PNR de Matanzas reconocieron que el delito se incrementó un 14% en 2021 en comparación con 2020.

Lo más reciente visto en la web sobre el tema de la violencia, la delincuencia y criminalidad en Cuba pudiera ser un texto publicado por Cuba Noticias 360.

En el artículo se señala que la inseguridad y criminalidad están en aumento en Cuba, a pesar de que las autoridades cubanas lo han negado.

Se destaca el crecimiento de los asesinatos de mujeres, superando la cantidad de homicidios a mujeres registrados en todo el año 2022 antes de culminar los primeros seis meses de 2023.

Además, se mencionan los robos de teléfonos, bicicletas, motos eléctricas y carteras, que también están en aumento y son reportados en redes sociales.

También se mencionan casos de captura de ladrones por parte de la ciudadanía, quienes los entregan a la policía después de propinarles un castigo. Se mencionan carteles de personas desaparecidas en las calles de La Habana, y aunque algunos consideran que es una estrategia para crear inseguridad, el artículo enfatiza que el clima de inseguridad es real.

El articulista señala que la situación recuerda a momentos difíciles del llamado período especial de los años 90, donde la crisis económica afectó la seguridad ciudadana.

Esa comparación sin embargo, a falta de cifras oficiales, resulta difícil y compleja de hacerse. En los años 1990, la internet apenas entraba en Cuba, y de manera cuidadosamente seleccionada.

Era imposible, como ahora, conocer de los delitos que ocurren tanto en una punta de Guantánamo como en una punta de Pinar del Río.

Pero, en siete años viviendo en La Habana – de 1990 a 1997 – puedo atestiguar de decenas, cientos y miles de estudiantes caminando por sus calles a altas horas de la madrugada, medios borrachos o borrachos del todo, saliendo de una fiesta, sin que jamás a uno de ellos solos, los hubiesen asaltado o violado.

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