Asesinatos de mujeres en Cuba pone en entredicho a «la 5ta mejor policía del mundo»

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Un violento machista y abusador entra a una estación de policía y saca de allí a una joven y delante de varios policías la ultima a machetazos. Un hombre con antecedentes de violación es señalado como sospechoso del secuestro de una joven en Ranchuelos y la policía apenas lo interroga. Una joven alta y voluminosa desaparece y todo apunta a que está cerca y la policía demora más de 15 días en encontrarla… ¡en su propia casa! Estas son algunos ejemplos del lamentable accionar de la que se presume sea «la 5ta mejor policía del mundo». En dos de esos casos, la inacción o el mal proceder policial le costó la vida a una mujer.

Y no hablaremos aquí de aquellos casos en que una mujer acude a una estación de la policía a denunciar a una pareja abusadora y maltratadora, y los encargados de escuchar su testimonio no solo desdeñan o intentan rebajar lo sucedido a una «simple discusión entre marido y mujer»; casos en los que, hasta veces, se le cuestiona a la mujer, se pone en duda su palabra e incluso, se le intenta hacer ver como culpable por «salir de la casa sin decirle nada a su marido», «ponerse a hablar con un hombre a altas horas de la noche» o «vestir una prenda demasiado provocadora».

Hablaremos aquí de tres casos concretos.

El caso de Leidy Bacallao

El caso de Leidy Bacallao, una adolescente cubana brutalmente asesinada por su expareja dentro de una estación de policía en Camagüey, ha generado indignación y preocupación tanto en Cuba como en la comunidad internacional.

Leidy Bacallao es la joven, casi una adolescente que tenía una relación con un hombre que le triplicaba la edad, y quien debió salir de una fiesta para buscar refugio en una estación de policía para escapar de su agresor. Sin embargo, en la unidad de policía, los oficiales, en lugar de protegerla, permitieron que su victimario, Erevan Hidalgo, ingresara, machete en mano y le infligiera múltiples heridas mortales. La víctima no recibió la protección necesaria.

Hidalgo además tenía un historial de abuso y maltrato hacia las mujeres, pero las alarmas no se activaron a tiempo para evitar esta tragedia.

El juicio contra el acusado se llevó a cabo a principios de diciembre, y según el padre de la víctima, Antonio Bacallao, en el juicio se puso de manifiesto los graves fallos en el sistema de justicia cubano y la negligencia de las autoridades en este trágico suceso.

Bacallao reveló aspectos verdaderamente alarmantes como este: Hidalgo era amigo de los mismos policías que permitieron su ingreso a la estación de policía, ya que era informante del Ministerio del Interior (MININT).

Peor aún: el padre de la joven asesinada denunció la forma en que se trató el cadáver de su hija después del crimen. Los policías auxiliaron al asesino, que recibió un tiro en la espalda, mientras que sintió que su hija fue dejada apenas sin atención médica.

Antonio Bacallao, padre de la adolescente que el 4 de febrero fue asesinada a machetazos en el interior de una estación de policía en Camagüey, viajó a Cuba desde EE.UU. -país donde reside- para asistir al juicio.

«Vine destrozado, vine muerto en vida», admitió Bacallao en declaraciones ofrecidas al periodista de Univision Mario Vallejo.

Ahora, el padre de la joven, decepcionado con el juicio realizado, ha expresado su intención de llevar el caso ante organismos internacionales en busca de justicia. La madre de la víctima, que recientemente llegó a Estados Unidos, aún no ha ofrecido declaraciones públicas sobre este trágico suceso.

“La dejaron matar”, dijo el padre de Leidy Bacallao.

El brutal crimen ocurrió en la misma estación de policía del poblado de Camalote, en el municipio Nuevitas, Camagüey, donde una madre que acudió a preguntar por su hijo, menor de edad, detenido tras las protestas ocurridas en esa localidad hace unos meses, en lugar de recibir respuestas y atención por parte de los miembros de «la 5ta mejor policía del mundo», terminaron encarcelándola a ella, tras violentos empujones propinados.

El caso de Yeniset Rojas Pérez

Yeniset Rojas Pérez es el nombre de la joven madre residente en el municipio de Ranchuelo, Villa Clara, que resultó víctima de una trágica historia de feminicidio que conmocionó a la sociedad cubana.

Rojas, de 33 años y madre de una niña pequeña, desapareció el 19 de marzo de 2022 en Ranchuelo, Villa Clara, tras salir de su trabajo y no llegar a casa. Su teléfono dejó de tener conexión al día siguiente. La familia, angustiada, mantuvo viva la esperanza y la búsqueda de Yeniset, exigiendo justicia y visibilidad en redes sociales durante los 10 meses que siguieron a su desaparición​​​​.

A pesar de los esfuerzos, la desesperada petición de la madre de Yeniset a las autoridades, incluido el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, por encontrar a su hija, la respuesta oficial fue en gran medida el silencio. Este silencio y la falta de transparencia en la investigación alimentaron el temor y la frustración de la familia y la comunidad​​​​.

Finalmente, a casi un año de su desaparición, la familia confirmó la muerte de Yeniset.

Un hombre con antecedentes de violencia y asaltos contra mujeres fue detenido como sospechoso del crimen. Este hombre siempre fue señalado como sospechoso por parte de la familia de la joven. Su casa se encontraba ubicada en el trayecto que ese día Yeniset haría a pie.

Las autoridades le pidieron que fuera a la unidad de la policía para interrogarlo, y tras un par de horas lo soltaron.

Cuando eso sucedió, Yeniset estaba presuntamente amordazada y secuestrada en casa de su agresor; pero la policía no revisó el inmueble.

En un pueblo de pocas casas, donde los individuos con antecedentes policiales son pocos, y menos aún los potenciales agresores de mujeres, «la 5ta mejor policía del mundo» no pudo encontrar a Yeniset Rojas, quien presuntamente permaneció viva durante al menos dos o tres meses, mientras era torturada y violada por su agresor.

El caso ha sido un punto de inflexión en la lucha contra la violencia de género en Cuba, resaltando la necesidad de medidas preventivas más efectivas y una respuesta más rápida y transparente de las autoridades en casos de desaparición y violencia​​​​​​.

La muerte de Yeniset Rojas Pérez se sumó a las alarmantes estadísticas de feminicidios en Cuba, donde, según el Observatorio de Violencia de Género de Alas Tensas, ocurrieron al menos 34 feminicidios en 2022. Un número que está a punto de ser triplicado este 2023.

El caso de Yamilet de Jesús Domínguez Torres

Aún y cuando todos los detalles de este caso se desconocen por recientes, hay detalles que apuntan a una gestión ineficiente por parte de las autoridades.

El asesinato de esta madre cubana ocurrió a manos de su expareja, en Holguín, y su cuerpo fue encontrado alrededor de la 1:20 p.m. de este miércoles, enterrado debajo de una cama, en una de las habitaciones de su propia casa, a una profundidad de dos metros.

Según la versión del perfil oficialista “Realista desde Holguín”, dedicado a exaltar la actuación de la PNR en la resolución de hechos delictivos en esa provincia, y fuente vinculada al Ministerio del Interior (MININT), fue su propio exesposo, quien se encontraba detenido y se había negado a hablar repetidamente sobre la desaparición de Yamilet de Jesús Domínguez Torres, confesó haberla asesinado unicamente después de ser confrontado con fotos del cadáver.

El cuerpo de Yamilet fue enterrado «en bolsas de nailon, sobre las que se vertió cemento, y apisonó el suelo compuesto de una tierra arcillosa, lo que dificultó el rastreo de los canes y visualmente no parecía que había sido cavado el lugar”, detalla la nota de este perfil oficial vinculado al MININT.

La investigación hecha permitió conocer que aparentemente fue este un asesinato premeditado, pues 15 días antes de la desaparición de la joven, su expareja “había estado cavando un supuesto baño rústico” en casa de Yamilet, y que ese “indicio permitió definir y profundizar la búsqueda en este lugar”.

En un caso que todavía no se entiende bien cómo no se pudo resolver antes, se conoció que los peritos policiales habían excavado el piso de la vivienda de la víctima hasta 70 cm de profundidad, “sin imaginar que estaba 1.30 cm más abajo”. El perfil oficialista justificó esto como “lógico” por el tiempo transcurrido desde la desaparición y el inicio de las acciones de búsqueda; sin embargo, desmiente la investigación hecha o cuando menos revela la poca compartimentación de datos, pues si tenemos en cuenta que ya el hueco estaba hecho, taparlo no le demoraría al victimario mucho más que un par de horas.

En la investigación se alude a este «poco tiempo», sin embargo el tiempo fue más que suficiente siempre. Según el propio testimonio del victimario, luego de estrangularla se acostó a dormir y, en la madrugada, se levantó y rellenó el hueco con tierra y cemento, y lo apisonó, para impedir que fuera detectado el cadáver mediante el olfato de la técnica canina.

En este punto, versiones de testigos señalan que los canes jamás salieron de la casa pues nunca encontraron un rastro de olor, a pesar de que el victimario alegaba que, la noche de los hechos, Yamilet había entrado a la casa y luego se había ido. El hecho de que los canes nunca encontraran un rastro fuera de la vivienda les hizo creer a los peritos que el cadáver estaba ahí mismo, pero no fue encontrado hasta 20 días después porque, «la 5ta mejor policía del mundo» cavó unos centímetros en la tierra que estaba removida y concluyeron que no había nada.

¿No tenían sensores? Al parecer no.

La tierra removida, un cable de una ventana faltante, el tamaño de Yamilet y su peso, su deseo manifiesto de que con su expareja no saldría, el que no fue vista por nadie salir de la casa, y que su victimario siquiera tuviese un transporte, indicaron siempre desde un principio que la joven debía encontrarse cerca del lugar donde ocurrió todo.

Desde un inicio, las principales sospechas de las personas allegadas a la mujer recayeron siempre sobre su expareja, quien al parecer había sido una de las últimas personas en verla, y quien actuó a la mañana siguiente con la mayor sangre fría del mundo. Incluso sugirió a la familia de Yamilet que hiciese la denuncia en la policía.

Así hizo la familia y desde entonces comenzó a desplegarse un operativo de búsqueda que involucró a autoridades, familiares, amigos, compañeros de trabajo y residentes del municipio Banes, muchos de ellos convocados por las redes sociales. Todos los habitantes del lugar se movilizaron en encontrarla y la búsqueda se llevó a cabo por múltiples sitios de Banes, durante casi tres semanas.

El cuerpo de Yamilet, sin embargo, estaba en su propia casa, y la 5ta mejor policía del mundo, a pesar de tener varios indicios que indicaban que Yamilet no había salido del hogar – el único que alegaba eso era su ex esposo y victimario – no podía encontrarla.

Durante 2023, 80 mujeres cubanas han sido victimas de violencia machista en Cuba, según el subregistro que llevan las plataformas independientes YoSíTeCreo en Cuba y Observatorio de Género de la revista Alas Tensas. El asesinato de Yamilet y el de la joven Lisbeth Cintras, ocurrido hace apenas unos días en el poblado de Boniato, en Santiago de Cuba, deberán subir el número a 82; una cifra cercana a todos los casos del año 2022 (34) y que posiblemente esté aún más cerca, pues hay varios casos de asesinatos de mujeres a manos de sus (ex)parejas que no han podido ser confirmados como feminicidios por la falta de acceso a la investigación policial.

El gobierno cubano no publica estadísticas oficiales de los feminicidios en el país, ni permite que fuentes ajenas tengan acceso a las investigaciones.

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