Fidel Castro quiso «hundirle un barco» a Inglaterra, durante la Guerra de las Malvinas

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Al más puro estilo injerencista, Fidel Castro envió a Argentina al embajador cubano Emilio Aragonés Navarro con una propuesta en concreto: enviar un submarino y hundir un barco.

El portal INFOBAE publicó ayer 4 de diciembre una nota en la que se hace referencia al encuentro, el 10 de abril de 1962, entre el embajador cubano Emilio Aragonés Navarro y el presidente de facto de Argentina Leopoldo Galtieri. En el encuentro, el enviado especial de Fidel Castro le hizo saber al argentino la propuesta del entonces gobernante cubano.

De su «propuesta» no queda dudas de que el belicista – o belicoso – Fidel Castro, quería involucrarse, a la usanza del viejo estilo «guerrillero buscapleitos» en la Guerra de las Malvinas.

“Enviamos un submarino y hundimos un barco”, dijo el embajador cubano a Galtieri, cumpliendo órdenes de Fidel Castro.

Todo lo dicho en aquella oficina, donde entraron también funcionarios de otros países a ofrecer sus propuestas concretas quedó recogido para la posteridad porque – dice Infobae – «al mejor estilo del Salón Oval de la Casa Blanca, funcionaba dentro del despacho de Galtieri un “sistema” de grabación instalado por funcionarios de la SIDE».

En otro encuentro, previo al de Galtieri con el embajador cubano, este le manifestó a Alexander Haig, Secretario de Estado en el gobierno del presidente Ronald Reagan, que Emilio Aragonés Navarro, el embajador de Cuba había llegado a Argentina pero que aún no habían conversado.

Craig le dijo a Gatlieri que el interés cubano por el caso Malvinas “aumentaba la tragedia del conflicto” de las Malvinas. Es decir, que los Estados Unidos veía como muy preocupante el hecho de que Cuba se involucrara en una guerra en la que Cuba no tenía absolutamente nada que ganar o perder; donde lo que haría sería – como hizo en Angola – poner en peligro la vida de ciudadanos cubanos.

Galtieri estaba convencido – tal vez no solo por la solidaridad manifiesta por Cuba – de que varios pueblos de la región harían filas junto al gobierno argentino.

“Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla. En esto tenemos la solidaridad de varios pueblos americanos que están decididos a dar batalla con los argentinos,» dijo Galtieri en un acto público el 10 de abril de ese año.

Infobae señala que, mientras Galtieri pronunciaba ese discurso «entró a la Casa Rosada el embajador cubano Aragonés Navarro»; un hombre que fue «representante cubano desde mayo de 1973 y del que, dice Infobae «cargaba tras de sí innumerables gestiones para la diplomacia cubana.»

«Entre las más importantes estuvo la de cerrar, junto con Ernesto “Che” Guevara, el acuerdo de instalación de los misiles soviéticos en la Isla.»

Y añade:

«Desde 1973 hasta 1982 el régimen castrista siempre tuvo un doble juego con la Argentina: en la superficie “diplomacia y negocios”; en la clandestinidad Cuba seguía siendo un campo de entrenamiento para la guerrilla y sus diplomáticos en Buenos Aires mantenían contactos con las jefaturas de las organizaciones armadas. Diplomáticos cubanos (con el conocimiento de Aragonés) llegaron a participar en reuniones del Buró Político del PRT-ERP. Gran parte de los dólares que se pagaron de rescate por el secuestro de los hermanos Born (1974) salió en las valijas diplomáticas de la Embajada de Cuba rumbo a La Habana. Durante 1975, mientras la Argentina se hallaba sumergida en la violencia, la Embajada de Cuba mantenía frecuentes contactos en Buenos Aires con los terroristas que pugnaban por defenestrar al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.»

En el diálogo entre Galtieri y el embajador cubano recién designado por Fidel Castro, se puede escuchar claramente cuando Aragonés Navarro le propone al primero:

«He venido a decirle que Cuba va a hacer lo que ustedes determinen, hasta dónde ustedes quieran ustedes llegar va a llegar Cuba…»

A lo que Galtieri respondió:

«Galtieri: -«Dígale a Fidel Castro que más allá de las diferencias que tenemos se puede conversar. Yo le agradezco éste sentimiento y SOLIDARIDAD americana, latinoamericana, somos latinos. En buena medida tenemos diferencias…»

«Todos tenemos diferencias,» señaló el embajador.

Galtieri mencionó varios países latinoamericanos. «Tembo» precisó:

«Somos integrantes de una misma familia, pero un país diferente.»

«Tenemos diferencias pero son todas discutibles y conversables, añadió Galtieri. Pero le agradezco el gesto. Este gesto la Argentina no lo va a olvidar.»

El designado de Fidel Castro sintió que Galtieri le estaría dando largas a la propuesta, que en lo concreto no tenía nada.

«Pero éste gesto se puede convertir en hechos,» aclaró el embajador cubano. Es lo que yo quiero que usted lleve con toda claridad. Esto es una proposición muy cuidadosa pero detrás de esto está la voluntad de hacer lo que haya que hacer… enviarle un submarino y hundirle un barco… cualquier cosa…

Luego, al mencionarse nuevamente las diferencias entre ambos gobierno y el embajador de Cuba hace referencia a que «son salvables», Galtieri parece rebajarle la seriedad al embajador cubano al decirle:

«Que usted tome el cepillo de dientes y el calzoncillo para venir a Argentina usted, que es así señor embajador, discúlpeme los términos con que hablo. Desde La Habana a Buenos Aires es un gesto de Cuba que la Argentina no lo olvida. Yo sé que usted tomó apenas los elementos de aseo para venir para acá.»

El resto de la conversación transcurrió así:

Embajador: -Mire Señor Presidente yo creo que independientemente de la urgencia con que usted vea esta cosa del apoyo concreto de Cuba, hay otra cosa que sí es un poco más urgente porque el apoyo de Cuba está seguro cuando usted es dueño… usted puede decir en media hora ”me hace falta que ustedes me den esto”, bueno ahí va a estar esto. Pero hay cosas que el tiempo no puede jugar a favor nuestro y es lo de los No Alineados, es una cosa tan compleja donde hay tantos países distintos, con tantas posiciones distintas, y ahí sí los minutos cuentan. Usted debería decirme qué quiere, rápidamente, para nosotros escribirle una carta a cada jefe de estado y explicando, pidiendo lo que pidan…

Galtieri: -Me quedan 24, 48 horas más…

Embajador: -Yo creo que cuando más pronto lo haga usted sería mejor porque esto es aberrante, además una fuerza tremenda no sé ahora…

Galtieri: -Por otra parte no se qué hicieron en el Consejo de Seguridad ¿eh?

Embajador: -¿Nosotros?

Galtieri: -No usted no, Cuba no… tres o cuatro países que estaban ahí…

Embajador: -Bueno, le voy a explicar por qué Guayana vota como vota, no vota contra ustedes…

Galtieri: -Qué se yo…

Embajador: -Por miedo, Guayana vota mal porque vota precipitadamente, pero vota por miedo porque piensa ”los ayudamos y nos atacan acá y nos quitan la mayor parte del territorio”. Guayana pude mudar esa posición y ponerse del lado de ustedes. Porque haya en mi patria el problema de las Malvinas no tiene nada que ver con nosotros. Nosotros nos movemos y usted puede discutirlo, nosotros tenemos una población de 3 millones de habitantes y usted tiene 10 y porque ustedes sí y yo no, usted habla inglés y yo hablo español porque el imperialismo hace mil años… no, no, desde que yo soy independiente hay que respetarme, es decir es distinto… La gente de las Malvinas carga (entra en) un motel en Londres, ¿por qué no compramos un castillo a un duque y los mandamos? ¿No quieren ser ingleses? O son ingleses viviendo en la Argentina o son ingleses viviendo en Inglaterra.

Galtieri: -Son mil personas las que están ahí, mil personas. Le agradezco señor Embajador, disculpe que lo hice esperar, usted sabe que es un día muy especial para nosotros, para mí también, yo le voy a dar contestación inmediata a esto pero por principio ya le manda usted al señor Fidel Castro… Dígale que le agradezco la espontánea, decidida, no sé cómo decirle más, que me envía en estas circunstancias no fáciles para Argentina, el gesto que ha tenido, que me dé 24 horas …estoy durmiendo apenas…

Embajador: -Usted tiene la palabra, yo lo encaré con urgencia por usted, no por nosotros. Yo me pongo en sus manos para lo que ustedes quieran…

Galtieri: -Que me dé un tiempo, me dé 24 horas, 48 horas, pero en principio le contesta…

Embajador: -Yo hoy mismo le mando un cable relatando esta conversación.

Galtieri: -Cable cifrado, no cifrado, haga lo que usted quiera.

Embajador: -Cifrado. Si no es cifrado nuestros vecinos lo tienen en la mesa enseguida.

Galtieri: -(risa) Mi agradecimiento por esta espontánea…

Embajador: -Y yo le repito, Presidente, esta decisión no viene a la ligera, llega de Fidel Castro, a cambiar ideas, tenga claro eso.

Galtieri: -No lo conozco, sé quién es Castro. Gracias por su presencia en la Argentina.

Embajador: -Yo estaré con ustedes hasta que esto se termine…

Galtieri: -¿Cómo se va?

Embajador: -¿Usted cree que nuestra ausencia era una cosa política? Nosotros teníamos el radar inglés, constantemente lo hemos estado diciendo (no se escucha) el embajador inglés y su entorno político lo que hecho esto, pero esto es hasta que se termine.

Galtieri: -Le agradezco mucho (se escucha una palmada en la espalda) y agradézcaselo a Castro… venga, yo lo acompaño.

Embajador: -Está bien, Presidente, quedamos a sus órdenes…

Galtieri: -Sí, sí, señor.

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