Biden y la Casa Blanca van con todo, contra Ómicron

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Desde la Casa Blanca, este jueves, Joe Biden anunció planes para distribuir gratuitamente mil millones de test caseros de COVID y mascarillas N95.

El presidente Biden anunció desde la Casa Blanca este jueves algo parecido a una cruzada contra Ómicron, al asegurar que la administración comprará otros 500 millones de pruebas de COVID-19 para ser hechas en el hogar por los propios estadounidenses, y evitar así que estos tengan que salir a la calle para saber si son positivos o no.

Otros 500 que se suman a los 500 pedidos la semana pasada, por lo que serán en total mil millones de kits los que estarán disponibles.

El mandatario anunció también que la próxima semana estará disponible un sitio web donde los estadounidenses podrán solicitar estos test, y dijo que serán gratuitos.

Igual sucederá con las máscarillas. Las de alta calidad. Las N95, que son más efectivas para prevenir la transmisión del virus. Estas se enviarán de forma gratuita a quienes las soliciten.

No están claros los detalles para la distribución ni cuándo estarán disponibles los test y las mascarillas de alta calidad, pero parece ser este un buen paso en la lucha contra la COVID-19.

Biden informó que los detalles se darán a conocer la próxima semana.

Biden instó nuevamente a los estadounidenses a vacunarse y recibir inyecciones de refuerzo para prevenir una mayor propagación de la enfermedad.

«Si no te has vacunado, hazlo», dijo Biden.

«La elección personal nos afecta a todos,» dijo con relación a aquellos que han tomado la decisión de no vacunarse.

El mandatario anunció que, a partir de la próxima semana, 1000 miembros del personal médico militar comenzarán a desplegarse en todo el país para ayudar a las abrumadas instalaciones médicas a aliviar la escasez de personal debido a la variante omicron altamente transmisible, y dijo que enviarían seis nuevos equipos médicos federales para ayudar a los hospitales abrumados en seis estados.

Los equipos médicos están siendo enviados a la Clínica Cleveland en Ohio; el Hospital de Coney Island en Brooklyn; Hospital de Rhode Island en Providencia; el Hospital Henry Ford en las afueras de Detroit; Hospital de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque; y University Hospital en Newark, NJ.

Se estima que el 90% de los casos en Rhode Island son la variante omicron, que es un 45% más que la semana pasada, según la directora de salud, la Dra. Nicole Alexander-Scott.

Biden alentó a los estadounidenses a usar máscaras cuando estén en interiores para frenar la propagación del virus, incluso cuando reconoció que son un «dolor en el cuello».

En igual sentido se manifestó el miércoles la Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, quien dijo que la mejor máscara es la que usará y la que puede usar todo el día, que puede tolerar en lugares públicos cerrados”.

Miles de norteamericanos se resisten a usarlas las mascarillas por considerarlas incómodas. Las N95, si bien son las más seguras, son las más incómodas también según una investigación hecha. Entre los «detalles» que resaltan está el dolor que produce en los pabellones de las orejas.

La Casa Blanca dijo esta semana que el gobierno federal tiene una reserva de más de 750 millones de máscaras N95, que pudieran ser distribuidas de manera inmediata.

Hablando en la Casa Blanca el jueves, Biden reconoció que «sé que todos estamos frustrados al entrar en este nuevo año» a medida que los casos de virus alcanzan nuevas alturas. Pero insistió en que sigue siendo “una pandemia de no vacunados”.

Tanto las personas vacunadas como las no vacunadas dan positivo por el virus, pero Biden señaló que las cifras médicas muestran que las personas tienen muchas menos probabilidades de sufrir una enfermedad grave y la muerte si no han recibido una vacuna:

La administración Biden se encuentra enfocada también en aliviar las interrupciones a los servicios que provocado el aumento en los casos de coronavirus. Ello ha impactado en la escasez de alimentos y las cancelaciones de vuelos, aunque lo más preocupante es lo primero.

Nota relacionada: Ómicron y el aumento en los precios de los alimentos

El martes, Janet Woodcock, directora interina de la Administración de Alimentos y Medicamentos, dijo al Congreso que “lo que debemos hacer es asegurarnos de que los hospitales aún puedan funcionar.»

Tanto Biden como la Casa Blanca enfrentan críticas por su respuesta a la variante omicron altamente contagiosa, pero a la Casa Blanca lo único que les queda por hacer es obligar, so pena de cárcel, a aquellos que se resisten a vacunarse.

Muchos hospitales están enfrentando situaciones comprometidas pues sus trabajadores están en cuarentena en el hogar tras haberse contagiado con el virus, que se ha expandido por todo el país.

Fuerzas «divididas» contra un enemigo común

Biden calificó a la COVID-19 como «uno de los enemigos más formidables que Estados Unidos haya enfrentado jamás».

«Tenemos que trabajar juntos, no unos contra otros,» expresó Biden además.

Sin embargo, los funcionarios de la administración de Biden y los republicanos parecen estar cada vez más sincronizados en un punto clave: las escuelas deben permanecer abiertas.

“Estamos haciendo todo lo posible para asegurarnos de que nuestros hijos tengan la oportunidad de permanecer en la escuela”, dijo el miércoles a CBS News el secretario de Educación, Miguel Cardona. “Ahí es donde deben estar, y sabemos que podemos hacerlo de manera segura”.

La Casa Blanca anunció el miércoles que las agencias federales distribuirán 10 millones más de pruebas de COVID por mes a las escuelas para ayudar a evaluar a los estudiantes y minimizar los brotes, y señaló que desde el Día de Acción de Gracias, más de 800 militares y otros miembros del personal federal han sido desplegados en 24 estados, y que 14,000 miembros de la Guardia Nacional han sido activados en 49 estados para ayudar con todo, desde la atención clínica hasta la administración de vacunas.

Cardona dijo que la distribución de esas 10 millones de pruebas podría comenzar la próxima semana.

El Wall Street Journal informó el miércoles que la asistencia de los estudiantes se ha desplomado en algunos distritos escolares desde el regreso de las vacaciones de invierno.

Algunos distritos escolares de todo el país han cerrado sus aulas debido a la alta propagación comunitaria o la escasez de personal en medio de la última ola de infecciones. Otros enfrentan resistencia a la educación en persona por parte de maestros y estudiantes por preocupaciones de salud y seguridad.

En medio de todo esto, aquellos padres que no tienen con quien dejar a sus hijos – que no sea en la escuela – se ven imposibilitados de ir a trabajar.

Si bien las hospitalizaciones pediátricas han aumentado a su nivel más alto de la pandemia a medida que la variante omicron altamente infecciosa de COVID-19 se propaga rápidamente dentro de los Estados Unidos, un detalle salta a la luz: los casos graves entre los niños son raros.

Los republicanos sostienen que los riesgos para la salud que enfrentan los niños por el virus son menores en comparación con el atraso en el aprendizaje.

“No debemos cerrar las escuelas”, dijo el representante Chuck Fleischmann, republicano de Tennessee.

“Los niños estadounidenses han estado sufriendo la pandemia desde el inicio”, añadió.

El aumento de las tasas de infección podrían poner a prueba el compromiso de la Casa Blanca con el aprendizaje presencial en las próximas semanas.

La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, citada en párrafos encima, enfatizó en el hecho de que en los últimos días, la gran mayoría de las escuelas en los EE. UU. pudieron permanecer abiertas el otoño pasado durante el apogeo del aumento de la variante delta, incluso antes de que las vacunas estuvieran disponibles para niños de 5 años en adelante.

La funcionaria cree firmemente que los administradores escolares tienen las herramientas para mantener las escuelas abiertas aún a pesar de Ómicron.

“Las escuelas deberían ser los primeros lugares en abrir y los últimos lugares en cerrar”, dijo Walensky en una audiencia en el Senado el martes.

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