Arrestan a cubana en Hialeah por vender bolsos falsos, y a un cubano por robar una moto en Cárdenas

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Dos cubanos han sido protagonistas de hechos delictivos en diferentes lugares. Por un lado, en Hialeah, Florida, una mujer fue arrestada por vender bolsos falsificados de marcas reconocidas. Por otro, en la ciudad de Cárdenas, Cuba, un hombre fue capturado en pleno acto mientras intentaba robar una moto.

En Hialeah, la policía detuvo a Yanet Herrera, una cubana de 35 años, quien se dedicaba a vender bolsos falsos, asegurando a sus clientas que eran productos de diseñadores famosos a precios irresistibles, señaló Local 10 News.

Herrera prometía conseguir bolsos de marcas de lujo como Gucci, Louis Vuitton y Dior a precios de ganga. Sin embargo, las compradoras descubrieron la estafa y exigieron la devolución del dinero, pero Herrera desapareció sin devolver ni un centavo.

Foto: MDCR

Un investigador privado fue contratado por dos de las víctimas, y tras recopilar suficiente información, la policía incautó todos los artículos falsificados que Herrera poseía. Se estima que, desde 2019, Herrera recibió alrededor de $13,700 dólares como parte de un esquema de fraude sistemático.

La venta de mercancías falsificadas representa un grave problema económico a nivel global y, en particular, en los Estados Unidos. Estos son algunos de los daños económicos asociados con la venta de estos productos:

  1. Pérdida de ingresos para las empresas legítimas: Las empresas que producen y venden productos auténticos enfrentan una competencia desleal de los falsificadores. Esto lleva a una disminución en las ventas y, por ende, en los ingresos.
  2. Pérdida de empleos: La disminución en las ventas de productos auténticos puede llevar a la pérdida de empleos en las empresas afectadas.
  3. Daño a la reputación de las marcas: Los productos falsificados suelen ser de menor calidad que los auténticos. Cuando los consumidores compran estos productos pensando que son reales, pueden quedar insatisfechos y perder la confianza en la marca original.
  4. Pérdida de ingresos fiscales: La venta de productos falsificados suele realizarse en la economía informal, lo que significa que no se pagan impuestos por estas ventas. Esto lleva a una disminución en los ingresos fiscales para el gobierno.
  5. Costos asociados con la aplicación de la ley: Las agencias gubernamentales, como la CBP (Customs and Border Protection), invierten recursos significativos en detectar y confiscar mercancías falsificadas en puntos de entrada como aeropuertos. Estos esfuerzos tienen un costo económico.

En relación con la CBP, regularmente hacen anuncios sobre grandes incautaciones de mercancías falsificadas en aeropuertos y otros puntos de entrada. Estos productos a menudo provienen de otros países y son introducidos en los Estados Unidos por estafadores que buscan aprovecharse de la demanda de productos de marca a precios más bajos. Sin embargo, también hay casos en los que la mercancía falsa se produce dentro de los propios Estados Unidos, lo que añade una capa adicional de complejidad al problema.

Robo de Motorina en Cárdenas, Matanzas

Por otro lado, se conoció que en Cárdenas, Matanzas, una ciudadana compartió en redes sociales la imagen de un presunto ladrón, identificado como Carlos, siendo capturado mientras intentaba robar una motorina.

A pesar de su intento de fuga, que incluyó treparse por cercas y nadar, fue detenido sin que se le hiciera daño físico.

Según comentarios en el grupo «Cardenenses en Facebook», Carlos ya había tenido problemas con la ley anteriormente y estaba bajo libertad condicional. Algunos usuarios advirtieron que este tipo de robos suelen ser parte de cadenas delictivas, donde varios individuos colaboran en el acto.

En ese mismo grupo, horas antes, una cubana había alertado sobre un hecho similar. Desconocemos si se trata del mismo individuo, pero la alerta puede servir para eso: para alertar que otro ladrón de motos pudiera estar suelto en el territorio.

Foto: Grupo de Cardenenses en Facebook.

El incremento en la popularidad de las motos eléctricas en Cuba ha sido notable en los últimos años, debido a su eficiencia, bajo costo de mantenimiento y la facilidad de desplazamiento que ofrecen en las congestionadas calles de la isla. Sin embargo, esta popularidad también ha atraído la atención de delincuentes, convirtiendo a estos vehículos en un blanco fácil y lucrativo.

La estructura y diseño de las motos eléctricas permiten que sean rápidamente desmontadas, lo que facilita a los ladrones vender sus piezas por separado en el mercado negro. Estas partes, al no tener un número de serie específico o identificación clara, se convierten en mercancía difícil de rastrear para las autoridades. Además, la falta de sistemas de seguridad avanzados en la mayoría de estos vehículos facilita su robo.

Las víctimas, por su parte, no solo enfrentan la pérdida de su medio de transporte, sino también la inversión económica que representó su adquisición. En muchos casos, las motos eléctricas son el principal medio de transporte de familias, por lo que su robo afecta significativamente su movilidad y rutina diaria.

Por otro lado, la falta de cámaras de seguridad en muchas áreas de Cuba y la limitada capacidad de respuesta de las autoridades hacen que la recuperación de estos vehículos sea una tarea ardua.

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