El último favor de Daniel Ortega

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El internauta «Julián Pérez» ha vuelto al parecer de unas largas vacaciones y en esta ocasión ha publicado en su perfil de Facebook una reflexión titulada «EL ÚLTIMO FAVOR DE DANIEL ORTEGA AL CASTRISMO»

El origen de sus palabras está dado por la autorización del gobierno nicaragüense, de manera inmediata y a partir del pasado día 22 de noviembre, de permitir el ingreso a su territorio de los ciudadanos cubanos sin necesidad de VISADO, un hecho que ha levantado las alarmas por cuanto no pocos consideran que Cuba estaría abriendo un hueco para la emigración legal – de Cuba a Nicaragua, primero – e ilegal después, cuando no pocos de esos cubanos que viajen a Nicaragua utilicen esta vía como trampolín para emprender viaje hacia los EE.UU., causándole en el camino un cuello de botella a las autoridades de Honduras, Guatemala y México.

«El castrismo te lo cobra todo. Tarde o temprano te pasa la cuenta de lo que alguna vez pudo haber hecho por ti. Pasa con los cubanos dentro de la isla, con los que alguna vez fueron amigos, y hasta con esos que adoctrinaron en su momento. Y ahora le llegó el turno a Daniel Ortega.
Ortega, que integra el top three de los presidentes menos carismáticos e inteligentes del mundo, junto a Díaz Canel y Nicolás Maduro, no tuvo más remedio que abrirse de piernas ante un llamado de Raúl Castro con la intención de «salvar» una vez más al castrismo, el mismo que lo formó como guerrillero y luego lo ayudó a llegar al poder,»
comienza su fenomenal reflexión este outcast del periodismo cubano.

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Julián señala que en libro «que cuenta la historia del llamado Caballo de Mayaguara (…) el protagonista cuenta cómo Daniel Ortega, su hermano Humberto, y el líder del Frente Sandinista, Carlos Fonseca Amador, se adiestraron en la lucha en el Escambray, cazando a los que peleaban en contra de la dictadura de Fidel Castro.»

La «preparación» y ascenso al poder después, una vez derrotado el dictador Anastasio Somoza Debayle, le hizo a Cuba merecedora de la gratitud eterna de Daniel Ortega, por cuanto el gobierno cubano «le suministró armas, municipios y otros equipos necesarios para mantener en pie a la guerrilla, que llegó al poder el 19 de julio de 1979


«Esas cosas, y muchas otras, el castrismo no las olvida. Y llegó la hora de cobrarlas,»

apunta Julián.

«Asfixiado por la severa crisis económica que vive el país, la falta de divisas para capear el temporal que le ha venido encima desde el 27 de noviembre de 2020, y las protestas y anuncios de marchas de los grupos opositores, el castrismo apeló a lo mismo de siempre: permitir la salida libre de los cubanos,» continúa su explicación este periodista cubano cuya identidad es desconocida por casi todo el mundo.

«Si abren esa válvula, los más jóvenes, que constituyen la sangre y la savia de cualquier cambio, optarán por irse y vendrá un tiempo de paz temporal. Por lo menos eso es lo que imaginó la cúpula encabezada por Raúl Castro y no por Díaz Canel, por supuesto,» reflexiona a continuación.

Julián señala que fue Raúl Castro, mediante un emisario que viajó de La Habana a Managua con una carta en la mano, quien le pidió a Ortega el favor.

«(…) alguien dice que (Ortega) dio un puñetazo sobre la mesa y soltó una mala palabra. Y después, luego de refrescar, ordenó a la Cancillería que suprimiera la visa para los cubanos hacia Managua. Ortega sabe que es una camisa de fuerza, que es una acción poco creíble, porque en Nicaragua apenas viven unas dos mil familias cubanas, pero no tuvo otra opción que «ayudar» a su antiguo tutor.»

Y concluye:

«Al final, Castro, y su séquito -incluido Díaz Canel- saben que Cuba es una olla de presión, y solo intentan buscar vías de escape. La solución sería más fácil si ellos se apartan o se largan del país y permiten al pueblo decidir su destino. pero los dirigentes cubanos son tan tercos como los cerdos y como ya metieron la cabeza por ahí, jamás darán marcha atrás.

«La olla, sin embargo, coge cada vez más presión, y si no logran que los jóvenes se marchen rápido a cualquier lugar allende las fronteras, puede reventarle en las manos y es posible que no consigan palos ni armas antimotines para controlar la explosión. A los Castro vale recordarles que nada es eterno en esta vida, y que demasiado sufrimiento le han provocado ya a la familia cubana como para pensar que su fallido proyecto vaya a eternizarse en el tiempo.»

con la autorización expresa de su autor

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