Ahorrar y discutir los problemas: el remedio castrista para aliviar la difícil situación en Cuba

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En la isla, por estos días, hay apagones de hasta 18 y 19 horas diarias, pero estos dirigentes continuan con su discurso habitual de que los problemas pueden resolverse.

De Cuba se están yendo hasta los que hasta hace dos años eran de los más fieles, pero el régimen insiste en que sus medidas, pueden solucionar la crisis.

En un contexto de austeridad económica y crisis sociales, Cuba enfrenta un panorama desafiante. El régimen castrista asegura enfrentar los problemas con un enfoque multifacético, que incluye tanto medidas económicas – que ninguna ha traído resultados positivos a la población – como una supuesta mayor apertura al diálogo para enfrentar los problemas del país. Un enfoque que ha sido planteado como una solución para mitigar la difícil situación que vive la isla, pero que en la concreta se resume en ser la misma labia de siempre.

Recientemente, en el país, el gobierno anunció un paquete de medidas que incluyen ajustes en tarifas y precios, cambios en la política fiscal y subsidios, así como la reevaluación de las exoneraciones fiscales y la actualización del costo de la canasta familiar normada​. Estos cambios se enmarcan dentro de un contexto más amplio de reformas económicas destinadas a fomentar la inversión extranjera y el comercio, con un énfasis particular en mejorar la eficiencia del mercado cambiario y el sistema de precios​.

Ante la falta de efectivo en los bancos, implementó una bancarización forzosa que, seis meses después no ha traído tampoco los resultados esperados. Hay negocios donde el sistema no se implementa, y los bancos y cajeros automáticos aún enfrentan crisis con el efectivo para darle a la población.

En cuanto al tema de los apagones, que es entre todos los males el que más molesta a la población aparentemente, la respuesta gubernamental ha sido una: ahorrar.

Ni siquiera el domingo, dedicado a las madres, los cubanos se libraron de los molestos apagones; y en las redes sociales asombró y molestó a muchos un anuncio hecho por la Empresa Eléctrica en las redes que decía: «Para evitar interrupciones, ahorren».

¿Qué más se pudiera ahorrar? Si con apagones de 17, 18 y hasta más horas, lo cual es un ahorro total desde San Antonio a Maisí, la situación se supera.

El mensaje resultó ofensivo y molesto, pues lejos de haber fomentado durante años – digamos – la implementación de las llamadas energías limpias, el país sobrevive energéticamente con industrias obsoletas, mientras el Estado gasta millones invirtiendo en el sector del Turismo.

Pedirle a los cubanos que asuman el ahorro como una práctica de vida para evitar las molestas interrupciones, en medio de tan cruentos apagones es como pedirle al sediento que atraviesa el desierto que trate de tomar agua lo menos posible.

Las respuestas a esta «iniciativa» no se hicieron esperar.

“Quisiera saber en qué momento vamos a ahorrar, si es más el tiempo que no hay corriente, que el que hay”; “Sin corriente nuevamente. ¿Hasta cuándo es esto? Ya la quitaron por la mañana. ¿Ahora de nuevo?”; “Venga para Mayabeque para que vea lo que son 17 horas de apagón y solamente unas cuantas con corriente”, expresaron algunos internautas.

Desde este mes de mayo, la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) indicó que los apagones se incrementarán durante junio por el aumento de las labores de mantenimiento de varias Centrales Termoeléctricas (CTE).

¿Discutir «en el núcleo» los apagones? ¿Qué beneficios trae?

En medio de todo eso ha surgido un llamado, uno de tantos, a una mayor discusión sobre los problemas nacionales.

El protagonista de este nuevo «vasito de leche» ha sido el secretario de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte do Nascimento, quien ha instado a la población y a sus dirigentes a hablar más abiertamente de los desafíos que enfrenta la nación para fomentar la confianza en las instituciones sindicales y en el sistema​. Su estrategia busca promover una mayor participación y transparencia en la gestión de los asuntos públicos, esperando que la inclusión de diversas voces pueda ayudar a encontrar soluciones más efectivas y aceptadas por la mayoría, y que el pueblo les crea más.

El Secretario de la CTC pidió, grosso modo, hablar más de los problemas para que “la gente crea en el sindicato”; un sindicato que desde hace años a lo único que se dedica en los centros de trabajo de toda la isla es a cobrar la tasa sindical, lejos de defender los derechos de los trabajadores ante la administración. Como las administraciones están supeditadas al PCC y la UJC, la CTC no defiende los derechos de los trabajadores, y estos sienten que sus males y malestares no les importan a nadie.

A pesar de las pésimas condiciones laborales en que trabajan miles de cubanos, a pesar de que los salarios son insuficientes y en la mayoría de los casos paupérrimos, Guilarte de Nacimiento insistió en el reforzamiento del trabajo político ideológico, considerando que así, los obreros tendrían más confianza en el sindicato.

“Nosotros no podremos resolver todos los problemas, pero si la gente nos ve debatiendo los asuntos que constituyen sus preocupaciones, sus insatisfacciones, aquello que estamos generando elementos propositivos para mejorarle las condiciones salariales a los trabajadores allí y laborales, la gente creerá en la labor y en la utilidad de su sindicato”, expresó el dirigente en su arenga política.

Para miles de cubanos, no para Guilarte do Nascimento, está claro que la centralización de la economía y el burocratismo, del cual él forma parte, es lo que impide que mejore la economía en el país; sin embargo, el funcionario dijo que el gobierno y el Partido Comunista (PCC) han convocado al XXII Congreso de la organización, para que sus trabajadores encuentren «soluciones al ineficiente desempeño de la economía”.

En su arrebato partidista Ulises, quien lejos de ser un representante de la masa trabajadora ante el gobierno es un representante del gobierno ante los trabajadores recibió «apoyo» por parte de otro dirigente, el recién nombrado primer secretario del PCC en La Habana, Liván Izquierdo, quien ofreció no menos impactantes declaraciones al decir que el fallecido dictador cubano Fidel Castro “nos dejó bien organizado el país”.

Cualquier disidente o activista expulsado del país, cualquiera que enfrente la Seguridad del Estado por haber manifestado su oposición al desastre gubernamental sabe que las reuniones de los trabajadores con la administración y el PCC no resuelven nada.

No ha pasado siquiera una semana desde que la chica conocida como la Amy Winhouse cubana fue expulsada de su trabajo por «hablar» sobre su parecido con la Diva en medios independientes – no de política, no habló mal ni de Fidel, ni de Raúl, ni de Díaz-Canel – e Izquierdo dijo que este es “buen momento para ventilar los problemas y ver lo que se va a hacer para resolverlos”.

Las reacciones del pueblo cubano en las redes – sí, porque ya sabemos que los medios no las cubren – ante semejantes atrocidades verbales por parte de estos dos dirigentes no se hizo esperar.

“Lo primero que deberían era sacar al señor del sindicato, que nadie lo eligió, que no representa más que a él mismo y su buena vida y que parece vitalicio en un cargo, que hace tiempo no le queda”, comentó un ciudadano en una publicación oficialista.

“El sindicato de un centro y el núcleo del PCC y UJC siempre están de acuerdo con el consejo dirección. Entonces a los trabajadores les pasa lo mismo que nosotros, el pueblo con ustedes los dirigentes, que no cumplen con lo que dicen. El sindicato, PCC y UJC no defienden al trabajador porque no les importa y a nosotros el pueblo de Cuba, los dirigentes de este país, no les importamos. No pidan más sacrificio”, añadió.

Otro dijo que es cierto, que Fidel Castro dejó todo organizado al morir.

“Es cierto, a su manera, para que su hermano, hijos, nietos y toda la cúpula siguiera viviendo de cuento de la revolución y oprimiendo al pueblo. Tanto es así que aún Cuba no es libre después de su ‘partida’”.

La realidad es una: no funcionan adecuadamente los servicios públicos. Ni el transporte, ni la salud, ni la educación (la falta de maestros es cada día más notable en la escuelas) y la población está cada vez más descontenta y presionada por la crisis económica y las dificultades cotidianas​.

En los centros de trabajos la gente está molesta con la administración; que no gestiona condiciones laborales, ni almuerzos medianamente decentes. Para colmo de males sus salarios resultan insuficientes y hacer una crítica real puede provocar que los despidan.

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