Resuelven crimen ocurrido hace 46 años, gracias a una taza de café

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Una taza de café, bebida que se tomó en un aeropuerto un sujeto identificado como David Sinopoli, fue la pieza clave para esclarecer el asesinato de Lindy Sue Biechler, quien en el año 1975 fue hallada muerta con decenas de puñaladas en el cuerpo. Pero, la historia de cómo se logró resolver el crimen de esta mujer 46 años después gracias a una taza de café en un aeropuerto tiene más de un héroe.

Todo comenzó en 1975, con el asesinato de Lindy Sue Biechler. Durante el levantamiento pericial se obtuvieron decenas de muestras. Prácticamente varias muestras de ADN. Pero, en aquel entonces, recordemos, no se había podido obtener el mapa genético y estas muestras obtenidas en la escena del crimen apenas si se podían relacionar con un sospechoso por su grupo sanguíneo.

Con el paso del tiempo, y los avances en la investigación con el ADN no pocos crímenes que nunca pudieron ser esclarecidos fueron aclarados.

Este es uno de esos casos.

46 años parecía demasiado tiempo para que los investigadores de Pensilvania pudieran identificar primero, y detener después al responsable del cruel asesinato de la jovencita Lindy Sue Biechler.

¿Cómo lo hicieron?

Requirió tiempo, y la taza de café fue la última pieza que encajó en el puzzle para resolver el crimen.

Lindy tenía 19 años cuando fue brutalmente asesinada en Pensilvania. Durante casi cinco décadas, su caso quedó archivado y etiquetado como «Cold Case», pero la conservación de las evidencias, y el interés de los investigadores por reabrir el caso y estudiarlo, permitieron seguir de cerca a un sospechoso del crimen hasta atraparlo.

“Este arresto marca el comienzo del proceso penal en el caso de homicidio sin resolver más antiguo del condado de Lancaster, y esperamos que brinde cierta sensación de alivio a los seres queridos de la víctima y a los miembros de la comunidad que durante los últimos 46 años no tuvieron respuestas”, expresó Heather Adams, fiscal de distrito, en una conferencia de prensa.

El asesinato de Lindy Sue Biechler

El 5 de diciembre de 1975, Lindy Sue Biechler, entraba en su casa entre las 18:30 y las 19:00 horas cuando fue atacada mientras guardaba las compras que había hecho momentos antes en un supermercado.

De acuerdo con las autoridades, un hombre ingresó a la casa con la intención de agredirla sexualmente y terminó apuñalándola 19 veces. Su cadáver fue hallado a las 20:42 con un cuchillo clavado en el cuello.

Las autoridades que analizaron la escena del crimen dedujeron por una huella que el asesino era un hombre y recopilaron muestras de ADN. En 1997, la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Lancaster finalmente obtuvo el perfil de un sujeto que no fue identificado porque no tenía antecedentes policiales. Durante años entrevistaron a cientos de personas y siguieron decenas de pistas sin éxito para hallar al culpable.

“Lindy Sue Biechler estuvo en la mente de muchos a lo largo de los años. Ciertamente, la policía nunca se olvidó de Lindy Sue”, dijo la fiscal que lleva el caso.

No fue sin embargo hasta hace dos años, en el 2020, en que la Unidad de Casos Abiertos del Fiscal de Distrito del Condado de Lancaster hizo uso de lo último en tecnología para el reconocimiento de ADN y lograron grandes progresos.

Tras ese análisis hecho surgió un nombre: David Sinopoli entró.

Una experta en genealogía genética, Cece Moore, una de las genealogistas genéticas más reconocidas en los Estados Unidos, descubrió que el sujeto en cuestión tenía ascendencia italiana y eso permitió cerrar el perímetro de búsqueda.

Sí, Cece Moore, fue la pieza clave, primera, en la resolución del caso de asesinato de Lindy Sue Biechler.

¿Cómo cayó Sinopoli en la lista de sospechosos?

Según se ha estudiado, los victimarios suelen obsesionarse con sus víctimas cuando tienen en ocasiones una relación «cercana» a ellas; y Sinopoli había vivido en el mismo edificio que Lindy Sue Biechler.

Debido a ese detalle se volvió el principal objetivo. Pero, ¿cómo obtener su ADN?

“Había muy pocas personas que vivían en Lancaster en el momento del crimen que tenían la edad y el género correctos y tenían un árbol genealógico consistente con estos orígenes, por lo que esto me permitió priorizar candidatos cuya descendencia se determinó que era exclusivamente de familias con orígenes en Gasperina”, explica Cece Moore.

Con esa información y un par de retratos que actualizaban el aspecto de David Sinopoli, quien no había dejado de vivir en Lancaster tras el asesinato, las autoridades lo siguieron un día hasta el aeropuerto con la misión de obtener una muestra suya de ADN.

¿Por qué un aeropuerto? Pues porque es un lugar que pertenece al gobierno. ¿Por qué una taza de café usada? Porque al igual que la basura, puede ser utilizada sin restricciones legales para compararla con la evidencia hallada en la escena del crimen.

Y sí, haberse tomado un café fue lo que llevó a Sinopoli a ser arrestado.

Sinopoli se tomó una taza de café en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia el pasado mes de febrero y esa taza recogida y llevada a un laboratorio fue lo que permitió la identificación del homicida de la joven estadounidense.

Ahora deberá pagar por su crimen. Seguramente pensó que luego de 46 años había escapado de la justicia, pero su gusto por el café lo llevó de cabeza a la cárcel.

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