Cuba invierte más en hoteles que en agricultura y salud

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El economista cubano Pedro Monreal ha advertido sobre los peligros de priorizar la inversión en turismo por encima de otros sectores básicosmás importantes que están enfocados directamente en la población.

Tal estrategia, priorizar las obras turísticas por encima de – digamos – la alimentación del pueblo, puede tener y tiene un costo político grave en Cuba, que si no ha estallado como globo de helio es precisamente porque el gobierno cubano manipula y controla la información que se le da al pueblo.

El gobierno de Cuba volvió a invertir en este 2022 más en hoteles que en salud y agricultura juntos. Así lo indica el más reciente informe sobre inversiones de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), donde se analiza la inversión del presupuesto nacional.

Ya el gobierno lo había hecho el año pasado – invertir más en hoteles que en otros renglones más importantes, como la salud, la educación, la agricultura, etc. – a sabiendas que a la isla no vendría ni el gato; excepto los rusos, que cuando les abrieron Punta Cana, en República Dominicana se fueron para allá a tomar más alcohol y de mejor calidad. Diversiones aparte.

Según el último informe sobre inversiones publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el gobierno de Cuba insistió en su añejo plan de convertirse en la planta hotelera del Caribe por excelencia, si bien la hotelería en la isla está a años luz de lugares como el ya mencionado Punta Cana, Jamaica, ¡Cancún!, entre otros.

El informe recoge algunos indicadores seleccionados de enero al cierre de septiembre, donde es evidente que se invirtió más en hoteles, restaurantes y actividad inmobiliaria que en sectores básicos como la salud. Y la agricultura.

Esta idea, bien pudiera haberse materializado con el sueño, por ahora trunco, de que la administración Biden aflojara la tuerca de las restricciones impuestas por la administración Biden; y que lo hiciera con el tiempo suficiente para que a la isla llegara el tsunami de cubanos-americanos y americanos «légitimos» en los bienaventurado$ cruceros; una modalidad de turismo que aporta gruesos dividendos a la economía cubana, sin que incida en la ocupación hotelera.

Sin embargo, la administración Biden no cumplió con las expectativas del gobierno cubano y todavía la industria crucerística norteamericana no llega a los puertos cubanos, que celebraron el pasado mes de octubre la llegada de un solitario crucero – de otro país – a los puertos de Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana.

Un análisis de la planta hotelera en la isla nos lleva en esta dirección «matemática» que ilustra muy bien el economista cubano Pedro Monreal.

En el año 2018, cuando aún no existía ni sombra de pandemia de COVID, la cifra de turistas rotando por habitaciónfue de 69. Ahora en este 2022 es de 38.

Cuba dispone de 77,809 habitaciones, por lo que incluso recibiendo este año los 2,5 millones que tenían previstos, sobrarían habitaciones para turistas en toda la planta hotelera de Cuba.

Monreal ya advirtió sobre esto el año pasado, cuando pidio pausar las inversiones en el sector del turismo, toda vez que turistas no llegarían de manera inmediata a la isla, y enfocarse en «otras prioridades»; como bien pudiera ser la inversión en la salud – reparación de hospitales, tal vez – y de la agricultura y alimentación. A todas luces es más eficiente invertir en la industria ganadera, que tener que importar la leche en polvo y la carne de res.

Recibiendo 2.5 millones de visitantes internacionales en 2022 «sobraría» algo más de la mitad de las habitaciones hoteleras de Cuba (69 turistas rotando por habitación en 2018 vs. 32 en 2022), por lo que sería prudente hacer una «pausa» en la inversión hotelera para atender advirtió recientemente.

En estos momentos, en la isla se dispone de de hotel, una cifra que representa un crecimiento del 13 % en relación con las existentes en 2020, lo cual parecería suficiente ante las proyecciones del turismo, las cuales en lugar de aumentar se han reducido: el gobierno estimó la llegada de 2.5 millones de turistas al cierre de 2022, y en octubre bajó la cifra a 1.7 millones.

Los datos indican que el acápite señalizado como «Servicios empresariales y actividad inmobiliaria», ocupó el 33,5 por ciento de todo lo invertido. Un por ciento a todas luces apabullante, si lo comparamos con el destinado a la salud y asistencia social.

Aquí, el gobierno de Cuba destinó 1,029.3 millones de pesos en los primeros nueve meses del año, o lo que es lo mismo: un 2.2 % del presupuesto.

Es de interés señalar que los 1,029.3 millones de pesos es aproximadamente el triple de todo lo invertido en el 2021, que ascendió a 301,1 millones de pesos; motivo por el cual el gobierno de Cuba fue fuertemente criticado, ya que en un año donde aún se sentían fuertemente los efectos de la pandemia de covid-19, bien poco destinó de su presupuesto el gobierno cubano a la salud.

En cuanto a la agricultura, ganadería y silvicultura, el gobierno de Cuba ha invertido aproximadamente 200 mil pesos más que el año pasado, cuando se invirtieron en este renglón apenas 1,039.0 millones. Ahora, este año, han invertido 1,218.1 millones de pesos (2.6 % del presupuesto).

Otro rubro tirado a un rincón ha sido la educación, donde apenas se invirtieron 483.0 millones de pesos (1.0 %) en los primeros nueve meses del presente año. Una cifra que triplica los 148.0 millones de pesos invertidos en el 2021 y que significó en su momento un más que magro 0.4 %.

Lo invertido en la educación, ganadería, silvicultura, agricultura, salud y asistencia social, va incluso a la zaga de lo invertido por el gobierno de Cuba en en hotelería y restaurantes, según los datos de la ONEI. El año pasado, se invertió ahí de 575.9 millones (1.7 %); y este año, hasta septiembre, se han invertido 1,249.7 millones (2.6 %).

Monreal, al analizar estos datos concluyó que los servicios empresariales, inmobiliaria y alquiler, incluido el sector del turismo, tuvieron una mayor inversión –13,336.7 en 2021 y 15,832.7 en 2022– que la inversión combinada en industria, agricultura y suministro de electricidad, gas y agua; algo que se puede considerar más que preocupante, si tenemos en cuenta que la crisis alimentaria que padece la isla ha prácticamente obligado a cientos de miles de cubanos a emigrar del país.

La industria agropecuaria necesita una fuerte inversión más que importar incluso carne de cerdo de otros países; pero destinándole 13 veces menos que lo que se invierte en servicios empresariales e inmobiliaria, no hay gobierno que pueda alimentar a su pueblo.

Al menos el de Cuba ha fallado esta prueba durante 63 años.

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