Chinolope, la leyenda olvidada de la fotografía cubana, ha muerto en La Habana

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Fernando López Junque (Chinolope) nunca quiso irse de Cuba. Se lo había sugerido Cabrera Infante, también Severo Sarduy y Virgilio Piñera. Todos lo creyeron ingenuo. Un artista brillante empeñado en quedarse en la Cuba de los 70. Pero Chinolope, como su querido Lezama, nunca se fue y acabó muriendo en La Habana, en su vieja casa de Mariano al borde de los 90 años, en la precariedad y el olvido.

De Chinolope poco se habla en los medios oficiales, durante décadas ha sido el fotógrafo incómodo de la épica revolucionaria, el que cuestionó a Celia Sánchez por la decisión de no darle los negativos y el crédito de sus propias fotos, las cuales fundaron los famosos Estudios Revolución, donde hasta hoy se guardan imágenes que no llevan su firma. El crédito es de la revolución, justificaban en aquella época.

Por aquel entonces era un muchacho escuálido que había aprendido a usar la cámara de casualidad en la ciudad de New York y que gracias a su particular sensibilidad esas fotos aparecerían en las portadas de la revista Life. Más tarde, en la Cuba que Fidel Castro comenzaba a moldear a inicios de los sesenta, Chinolope afianzaría su entrañable cariño por Lezama Lima y juntos harían el libro “Temporada en el ingenio”, luego de que el Che Guevara, de quien también se consideraba amigo, lo enviara a documentar el proceso de la industria azucarera para así salvarlo de su inevitable enfrentamiento con la burocracia. Quería convertirlo en un artista menos incómodo, parece. Aun así, el libro no alcanzó a ser visto en vida por el escritor. Tardó unos 17 años en ser publicado.

A pesar de su tendencia por desafiar los estándares culturales del gobierno de Castro, Chinolope tuvo la gracia además de Haydée Santamaría, quien además dirigía la Casa de las Américas y no solo le dio trabajo, sino que también lo ayudó a gestionar sus exposiciones.

Fruto de su labor en la Casa de las Américas nació su prestigio como fotógrafo de los escritores y en su lista cuentan: Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Roque Dalton, Eduardo Galeano, Jack Kerouac y artistas como Wifredo Lam, Victor Manuel, René Portocarrero y una larga lista de famosos nombres dentro y fuera de Cuba.  

La vida de Chinolope terminó en una de las peores pobrezas que puede sufrir un ser humano que es el olvido. Quizás después de su muerte algún cineasta se decida a contar su historia en una película, algo que intentó Sydney Pollack en algún momento y jamás logró concretar.

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