Maleficio de la potencia médica llega a Italia; tragicómicas historias de la salud cubana

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Un joven espera horas por una ambulancia; dos médicos se ven imposibilitados de salir del país; y un médico cubano estuvo a punto de volverse loco, al verse él solo rodeado de locos. Son tres tragicómicas historias que parecen demostrar que más que todo, lo que rodea a la potencia médica es un maleficio.

El adolescente cubano Lester Domínguez Ortiz, quien sufrió un ataque con machete en Holguín en marzo, experimentó una difícil situación cuando tuvo que esperar durante horas en el pasillo del hospital debido a la falta de disponibilidad de ambulancias en su provincia. A pesar de ser dado de alta desde las 8:00 a.m., pasadas las 3:40 p.m., aún no había llegado una ambulancia para trasladarlo desde el hospital de Holguín a San Germán; así que para resolver la situación, su padre, Dennis Domínguez, tuvo que pagar siete mil pesos para rentar un automóvil y llevarlos de regreso a casa.

Dennis, no obstante el percance «ambulatorio», compartió una actualización positiva sobre la recuperación de su hijo, a quien, una vez retirada la traqueotomía, solo le espera enfrentar el proceso de rehabilitación para recuperar la movilidad.

Sin embargo, la preocupación de Dennis radica en la falta de recursos y atención médica especializada en el sistema de salud público cubano. A pesar del esfuerzo de los médicos, la escasez de medicamentos y recursos podría afectar la pronta recuperación de su hijo.

En respuesta a esta situación, el padre expresó su deseo de llevar a Lester a Estados Unidos en busca de una atención médica más completa.

También querían partir, aunque sanos y salvos, dos médicos cubanos, los doctores Cosme Daniel Pulido Espinosa y Yanet Martínez Viamonte.

Sin embargo, ambos se vieron impedidos de salir del país debido a las restricciones impuestas por el Gobierno cubano en 2015. Estas regulaciones exigen que los profesionales de la salud, en su mayoría médicos con especialidades, soliciten autorización para viajar al extranjero por motivos personales y, en algunos casos, deben esperar hasta cinco años para abandonar el país si desean residir en el extranjero.

El doctor Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, exiliado en Estados Unidos expresó su descontento en Facebook respecto a estas restricciones y comparándolas con la esclavitud en Cuba, donde el Estado controla la movilidad de los profesionales de la salud.

Pero si Ud. cree que estas calamidades relacionadas con la medicina cubana quedan en Cuba pues no, «se exportan», lo cual parece ser el caso sufrido por un médico cubano, uno que debe haber estado a punto de volverse loco cuando se vio, solo, en un manicomio en Italia.

En realidad no, no estaba solo, estaba rodeado de pacientes, lo que él era el único médico. Este hecho provocó que se cerrara el pabellón.

Sin embargo, lo curioso del caso es que se esperaba que la llegada de los médicos cubanos, que fue presentada inicialmente como una solución a los problemas, resolviera los graves déficits del hospital.

Sin embargo, como reza la canción de Joaquín Sabina, uno a uno se fueron marchando, dejando al galeno cubano solo al frente del departamento de psiquiatría del hospital Jazzolino.

Foto: Gino Pitaro / Facebook

Debido a esta crítica situación, la empresa sanitaria no tuvo más remedio que suspender los ingresos en el departamento hasta encontrar una solución.

Lo curioso es que el médico cubano debería encontrarse «como en casa». Hacía solo las guardias, pues actualmente sólo hay un médico de guardia y es él, pues parece que ningún especialista está dispuesto a trabajar en el hospital Jazzolino, aunque periódicamente se anuncian concursos para optar por las plazas.

Y no solo eso, el medio italiano que dio a conocer la noticia dijo que el centro presenta «condiciones estructurales obsoletas, el cierre y degradación de prestigiosos departamentos a clínicas ambulatorias, la falta de camas y la escasez de recursos». Vaya, ¡igualito a cualquier policlínico en la isla!

Debido a los turnos agotadores relacionados con la falta de personal, el mayor riesgo de disputas y agresiones médico-legales, en un lugar donde incluso el Departamento de Urgencia también está plagado de cargas de trabajo insostenibles, lo que provoca un mayor riesgo de errores médicos, es que tanto galenos como pacientes han ido cogiendo la vereda. El continuo deterioro del hospital de la ciudad, ha obligado cada vez más, no solo a los médicos, sino también a los pacientes a buscar atención en otras instalaciones de la región o incluso del norte de Italia.

En medio de tan importantes desafíos tanto a nivel estructural como organizativo, y la escasez de personal médico y batallando con muchos problemas no resueltos de la autoridad sanitaria local, se encontraba el médico cubano, cuyo nombre no trascendió a la prensa, tal vez pensando que, por mucho que quieras escapar de los problemas en los hospitales cubanos, el maleficio te persigue.

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