Entre la fe y la ley: un cristiano en Texas patrocina una familia cubana bajo el Parole Humanitario

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Paul Zito, un cristiano devoto, residente en Austin, Texas, reveló en un conmovedor artículo de opinión titulado «My Faith Calls Me to Sponsor a Cuban Migrant. Texas Won’t Let Me«, cómo fue tocado por la fe cristiana una vez, cuando hace ya más de 20 años decidió, junto con su esposa, adoptar dos niñas. La misma fe le volvió a inicios de este año cuando decidió convertirse en patrocinador de una familia cubana mediante el llamado Parole Humanitario.

Zito había estado varias veces en Cuba trabajando con iglesias locales «y seminarios para ayudar a los niños huérfanos a encontrar un hogar», momentos en los que conoció a Abel, a quien llama en su carta «colega y amigo».

De este dice que sufrió persecución en Cuba debido a su fe religiosa, así que cuando supo sobre el programa que permitía el patrocinio de personas que buscaban refugio en los Estados Unidos, decidió convertirse en patrocinador de Abel y su familia bajo el programa de Parole Humanitario.

El programa de Parole Humanitario requiere que los beneficiarios cuenten con un patrocinador en Estados Unidos que se encargue de los gastos médicos, alimentación y vivienda durante los dos años de estadía. Los cubanos tienen la ventaja adicional de poder aplicar a la residencia permanente después de un año y un día bajo la Ley de Ajuste Cubano.

«Lleno de esperanza, solicité apadrinar a Abel y su familia. Sin embargo, la emoción duró poco. Mi estado natal, Texas, presentó una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional para detener el programa CHNV (Cubanos, Haitianos, Nicaragüenses y Venezolanos)», explica Zito en su carta.

«Nuestros motivos son variados, que van desde la reunificación familiar hasta el beneficio económico mutuo. Personalmente, me impulsa el compromiso de defender los valores fundamentales de mi fe cristiana: compasión, ministerio y servicio,» añade.

En su misiva, Zito detalla como «para Abel, y para muchos otros, el programa de libertad condicional es un salvavidas hacia la seguridad.»

«El deterioro de las condiciones en Cuba ha dejado a Abel luchando por encontrar un trabajo estable, mientras que su participación en iglesias y orfanatos locales lo ha convertido en un objetivo. El empeoramiento de la crisis económica y el malestar político han llevado a muchos cubanos a huir. Su situación se ha vuelto grave y la libertad condicional representa su mejor esperanza para un futuro más seguro,» describe instantes antes de precisar que «es mi responsabilidad brindarle un refugio seguro.»

«En Austin, mi hogar, encontraría empleo, apoyo financiero y, lo más importante, una comunidad de hermanos creyentes dispuestos a recibirlo con los brazos abiertos,» señala en su misiva, publicada en el Houston Chronicle.

Precisamente ayer 25 de agosto terminó el juicio que determinaría la continuidad del programa de Parole Humanitario en Estados Unidos, programa bajo el cual Zito buscó la protección en los Estados Unidos de Abel y su familia.

En el primer día de audiencias, los demandantes, un grupo de veinte estados republicanos que buscan detener el plan migratorio, presentaron sus argumentos junto con el equipo de abogados del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), quienes defienden la política implementada por la administración de Joe Biden. La discusión se centra en la política que permite la entrada de ciudadanos de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití con visas humanitarias de dos años, lo que les brinda la oportunidad de trabajar en Estados Unidos y rehacer sus vidas. Sin embargo, no hubo decisión ese primer día y al siguiente el juez decidió que el parole humanitario continuara.

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¿Cómo le va a los cubanos con el Parole Humanitario?

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) proporcionó cifras actualizadas sobre el programa de Parole Humanitario, que ha estado en marcha durante 10 meses para venezolanos y que se expandió en enero de 2023 para incluir a ciudadanos de Cuba, Nicaragua y Haití.

Hasta el 22 de agosto, se han otorgado un total de 200,279 visas humanitarias bajo este programa. De estas, 43,149 visas corresponden a solicitantes cubanos, representando el 21.5% del total. Aunque cuatro países participan en el programa, Cuba ha recibido una proporción cercana al 25%, que sería su cuota teórica.

La tendencia de favorecer a los haitianos continúa, ya que 67,926 ciudadanos haitianos han sido beneficiados con el programa, acaparando más del 33.9%. Los haitianos superan en número a los venezolanos, a pesar de que estos últimos comenzaron a beneficiarse tres meses antes y tienen una población casi tres veces mayor que la haitiana.

Aunque USCIS tramita 30,000 casos al mes entre los cuatro países participantes, los tiempos de espera han aumentado debido a la alta demanda. De cualquier modo el programa sigue siendo la vía legal más rápida para emigrar a Estados Unidos.

No todo ha sido color de rosa. Algunos han querido regresar a la isla. Otros han sido estafados a la llegada. De lo sucedido con uno de esos estafados, les estaremos comentando en un próximo artículo.

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