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Joe Biden quiere saber “what´s going on in Havana”

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Díaz-Canel Cuba le hace “un guiño” a Joe Biden en Twitter
A su manera, Díaz-Canel reconoció a Joe Biden en Twitter, como presidente de EE.UU. Foto: Collage con imágenes de las cuentas de Díaz-Canel y Joe Biden

Pregúntele a quien le pregunte, que ya sabemos hay división en cuanto a las perspectivas de muchos cubanos y cubanoamericanos, tenga en cuenta una cosa: Joe Biden es un fiel defensor de los derechos humanos.

Declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, sobre el modo en que la administración de Joe Biden consultará a cubanoamericanos los “cambios” en sus relaciones con la isla ante la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar, son indicativas de que el presidente demócrata quiere conocer what´s going on in Havana, antes de tomar alguna decisión al respecto.

Al parecer, lo visto por Jill Biden, su esposa, durante su viaje a la isla hace ya varios años no le ha servido de mucho a Joe Biden; o tal vez esté haciendo realidad su promesa de que ningún familiar se involucrará en las decisiones de estado.

Lo cierto es que las palabras de Blinken durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU. permiten afirmar que tal vez Joe Biden, esté perdido en el marabuzal con relación al modo en que debe abordar las relaciones con La Habana y probablemente la confusión se la haya traído la edad, o haber leído esta carta. O esta otra.

Sí, porque un grupo de cubanos, cubanoamericanos, cubanos-europeos, pero cubanos todos, le enviaron una carta a Biden pidiéndole que afloje la mano con relación a Cuba, mientras que otros le escribieron pidiéndole lo contrario.

En todo caso, lo dicho por Antony Blinken, de que la administración de Joe Biden consultará con los cubanoamericanos cualquier cambio que quiera realizar en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba puede indicar también que el viejo lobo -y el presidente más viejo estadounidense en la historia- no se guiará por Jill, ni por Barack Obama, ni por Blinken, ni por Alejandro Mayorkas -su secretario de Seguridad Nacional y cubanoamericano-; ni por Collin Laverty, presidente de Engage America, ni por alguno de los otros miembros de su gabinete que trabajaron con Obama desde el 2008 al 2016, entre los que existen no pocos interesados en “acercarse a Cuba”. Es probable que tampoco le haga caso a Bob Ménendez, a María Elvira Salazar, a Marco Rubio ni a Mario Díaz-Balart, aunque tenga que consultar al Congreso.

“Vamos a consultar y comprometernos con los cubanoamericanos en cualquier cosa que tenga que ver con Cuba. No implementaremos ninguna acción unilateral con Cuba antes de consultar al Congreso. Nosotros siempre implementaremos la ley”, dijo Blinken.

https://twitter.com/RepMariaSalazar/status/1369812635647152133

En el listado de “cubanoamericanos” notorios que Joe Biden pudiera preguntarle “hey, what´s going on in Havana”, seguramente algunos mencionarán al estudioso y académico Arturo López Levy; o al fundador de La Joven Cuba, Harold Cárdenas Lema, ambos residentes en los EE.UU. O tal vez a Hugo Cancio. O a la profesora María Isabel Alfonso.

¿Tal vez a Juan Manuel Cao, Alexander Otaola, Eliécer Ávila, Orlando Gutiérrez Boronat, Rosa María Payá, Carlos Alberto Montaner o a Marcel Felipe?

¿O leerá esta carta enviada por Marco Rubio, Rick Scott y Ted “Cancún” Cruz a Chuck Schumer, líder de la mayoría demócrata en el Senado?

Las declaraciones de Blinken durante la audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU. ante María Elvira Salazar, quien insistentemente le preguntó sobre la Ley Helms- Burton y los capítulos III y IV, que implementó la administración del expresidente Donald Trump, fueron apegadas a un guión; y al terminar, María Elvira Salazar y otros congresistas pidieron al presidente de Estados Unidos mantener las sanciones al régimen de La Habana.

Pero, ¿les hará caso Joe Biden a los congresistas cubanoamericanos? ¿Quiénes pueden ser esos cubanoamericanos consultados?

Los cubanos de a pie versus videos en Facebook

Es muy probable que si Biden quiera saber qué sucede en La Habana vaya a una fuente “no contaminada” con la isla.  Téngase en cuenta que dentro del Partido Demócrata existen no poco senadores y congresistas interesados en hacer negocios con Cuba; algunos de ellos en representación de sus electores granjeros, que aspiran a venderle arroz, maíz y soya -entre la caterva de cosas que se necesitan en materia de alimentación en la isla- a los cubanos.

Joe Biden en la Casa Blanca, los legisladores demócratas y cabilderos de Washington creen estar llenos de ideas novedosas sobre cómo los Estados Unidos podría aliviar la presión económica contra el gobierno cubano o al menos cambiar su relación con la isla.

La nueva administración ha dicho que revisará la política de Estados Unidos hacia Cuba, y Biden prometió durante su campaña revertir las políticas de Donald Trump hacia la isla; tal vez influenciado por el expresidente, Barack Obama, el hombre que intentó normalizar las relaciones con La Habana y resultó mordido en la mano.

Analistas creen que Biden debe resolver además el misterio de cómo 26 diplomáticos estadounidenses resultaron afectados en La Habana en 2016 y 2017, y si la isla se queda o no dentro de la lista de gobiernos patrocinadores del terrorismo antes de proceder a levantar o no las sanciones.

Un artículo que explica lo primero está disponible aquí, y en parte fue el punto de partida para esta reflexión. El texto reconoce la existencia de “grupos de cubanos”; unos en Miami y otros en La Habana.

Entonces, ¿a quién preguntarle?

Joe Biden estuvo muy interesado durante su campaña en estar en contacto con el pueblo. Su paquete de ayuda económica de 1,9 billones de dólares es, según ha dicho él, una ayuda para el pueblo norteamericano; para los más necesitados.

Después de su llegada a la Casa Blanca ha usado el teléfono para llamar a no pocos “americanos de a pie” para conocer en boca de ellos sobre determinados temas. Ya sabemos todos que los expertos suelen saber mucho, pero a menudo no aterrizan en la realidad, y más a menudo aun esconden tras frases rebuscadas la verdad simple y directa.

Es probable que nombre un team secreto para que haga el trabajo de campo y encueste a personas más “normales” que le expliquen la realidad de lo que pasa en la isla.

De seguro, no pocos cubanoamericanos quieren que la economía en Cuba florezca y regrese a lo que un día fue, antes de 1959. No pocos cubanos emprendedores querrán que vuelvan los días de cruceros, cuando los bares, paladares, hostales y rentas de Airbnb estaban repletas de extranjeros casi que “a pululu”. Época esa en que los taxistas hacían el pan diariamente con turistas.

Algunos le pedirán que levante el embargo económico con la isla de una vez y que no prorrogue tanto la llamada “Situación de Emergencia“; o que al menos se puedan usar las tarjetas de crédito norteamericanas en Cuba. Y ciertamente le pedirán que vuelvan las remesas de Western Union.

El problema, según lo veo yo, es que Biden es un fiel defensor de los derechos humanos.

No sé cuan familiarizado esté con Facebook, pero si le da por darse una vueltecita por allí, con un traductor al lado, y descubre como un ministro de Cultura se fajó como cualquier guapetón de barrio contra un periodista independiente; si de pronto ve lo que sucedió el 27 de enero, o el acoso que sufren colegas como Yoani Sánchez o Luz Escobar; los ataques desde la televisión nacional contra la artista Tania Bruguera y el periodista y escritor Carlos Manuel Álvarez, entre otros; si descubre a Humberto López y cómo se manipula una encuesta y desaparece otra de Cubadebate; si de pronto le da por escuchar a toda esta gente, y  leer lo que publica en Facebook desde España Mónica Baró, de seguro se va a llevar una gran sorpresa.

Si lee a Raúl Antonio Capote y a Iroel Sánchez, o ve las cosas que comparte Mariela Castro en Facebook, o a Sandro Castro manejando un Mercedes Benz dizque prestado, a 140 kilómetros por hora, de seguro, se los aseguro, el panorama se va a poner bonito bonito.

Porque, a pesar de lo bonachón que parezca el viejo, les aseguro que cree firmemente en los derechos humanos. Y eso en Cuba, escasea más que el frijol colorado.

Ariel P.

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