Cinco momentos en que La Bienal de La Habana ha sido incómoda para el gobierno

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En 1986, el más grande evento de las artes visuales en Cuba, la Bienal de La Habana, nacía con todo el mérito de ser la primera bienal latinoamericana en privilegiar el trabajo de artistas tercermundistas.

Creada desde el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, la Bienal de La Habana se lanzó al ruedo contra el mainstream europeo y sin dudas ha establecido hasta hoy un patrimonio creativo con centenares de artistas a los cuales se encargó de visibilizar.

Sin embargo, el matiz político con el que fue bautizada le ha traído problemas en su trato con los propios artistas. Aunque cada bienal guarda momentos tensos dentro de su historia, la Bienal de La Habana, gracias al control oficial y la rigidez de la institución arte en el país, se ha mostrado más de una vez en el estrado de la censura y la escases de diálogo para tratar sus conflictos.

El Bloqueo (1989)

La obra de Antonio Eligio Fernández (Tonel) instalada en el Museo Nacional de Bellas Artes durante la Bienal de La Habana correspondiente al año 1989 contenía una metáfora simple como poderosa.

La isla construida con bloques y cemento usaba la condición económica impuesta por Estados Unidos a Cuba para presentar alegóricamente el famoso bloqueo interno o auto-bloqueo que todos los cubanos conocen y que el gobierno, históricamente, ha intentado tapar.

Durante aquella edición este tipo de obras “problemáticas” o políticamente incómodas fueron destinadas, casualmente, en un núcleo al que nombraron “Tradición del humor” y en el que fueron  contenidos artistas tan estridentes como Lázaro Saavedra, Glexis Novoa, Ciro Quintana y otros que ya sonados en esa imprescindible década de los ochenta, conocida también como el renacimiento del arte cubano

El susurro de Tatlin (2009)

En 2009, desde el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, la cubana Tania Bruguera montaba la performance que luego pretendió reeditar en 2014, antecedida por una amplia construcción mediática luego de las negociaciones del deshielo entre Cuba y Estados Unidos.

El susurro de Tatlin se trataba en aquel entonces de un podio con micrófono abierto, donde cada persona puede situarse y durante un minuto hablar sin reparos, ni censuras, sobre cualquier asunto que tenga que ver con el arte, la política o el sistema social en todo su conjunto. Además, constaba de una paloma blanca, dos personas con traje militar y 200 cámaras fotográficas que documentaran el hecho.

En 2014, después de reeditar la obra en varias ciudades del mundo, la cubana pretendía montarla nada menos que en la sacrosanta Plaza de la Revolución, donde el micrófono idílicamente se abriría por 90 minutos, el 30 de diciembre a las 3:00 pm. La acción nunca pudo concretarse y la artista fue encarcelada junto con unas setenta personas relacionadas.

Miss Bienal. Welcome to yumas (2015)

Luis Manuel Otero Alcántara, antes de sus conocidas huelgas contra el sistema, antes de fundar el Movimiento San Isidro y otras instituciones como el Museo de la Disidencia protagonizó una performance durante la Bienal de 2015, en la cual no constaba como artista invitado. Aun así, era muy frecuente encontrarlo en las exposiciones transformado en una estrafalaria y exótica bailarina de Tropicana.

Welcome to yumas, como se titulaba la obra, suponía un guiño a la Cuba que trazaba un nuevo camino de supuestas aperturas con Estados Unidos. Al tiempo que recibía burlas en la calle, agresiones verbales y en muchos casos el enjuiciamiento de las autoridades encargadas, Alcántara planteaba una crítica a la institución arte, sus manejos y las gestiones durante el evento de artes visuales más importante de la Isla. El gesto nunca fue reconocido en las memorias posteriores del evento, ni tomado en cuenta por la institución.

#00 Bienal de La Habana (2018)

Surgió como evento alternativo, ante la postergada realización de la XIII Bienal de La Habana en 2018. Un grupo de artistas, encabezados por el propio Luis Manuel Otero Alcántara y la crítica de arte Yanelys Núñez decidieron fundar este evento alternativo en respuesta a la arbitraria decisión, que para nada tuvo en cuenta el deseo y el consenso de los artistas cubanos. Pensada para cada estudio, taller o galería clandestina que se ofreciera a recibir al público, la iniciativa luchó a contracorriente en medio de un escenario marcado por las persecuciones y el descrédito a la artistas que se sumaran. A pesar de todo esto, pudo contar con el apoyo de los reconocidos e influyentes Tania Bruguera y Gerardo Mosquera.

No a la Bienal (2021)

Más de 600 artistas, críticos de arte, comisarios de exposiciones e intelectuales de todo mundo han suscrito el NO rotundo frente a la próxima edición de la Bienal de La Habana. Mientras desde la oficialidad se ultiman detalles para inaugurarla el 12 de noviembre, tanto en la propia Isla como fuera de ella crece una red de rechazo.

Las razones se plantan en los cientos de artistas que fueron detenidos, encarcelados y privados de sus derechos a la libre expresión luego de las protestas del 11 de julio de 2021. La negativa nació en las redes sociales con la artista Coco Fusco y ha ido creciendo hasta contar con el apoyo nada menos que de Marina Abramovic, la gran performer de origen serbio, el cubano Tomás Sánchez y otros tantos.

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