Cubanos asombrados por actividad cultural en escuela al ritmo de “Zizi», de Maxwell

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En cada escuela de cada parte del mundo existen normas muy estrictas en la educación de los estudiantes. Hay un código. Una serie de leyes que se respetan y si alguien las viola tiene consecuencias. En Cuba las había. Y eran cumplidas a rajatabla por el claustro de profesores y  el estudiantado. Seguramente muchos recuerdan cuando los alumnos eran convocados a la dirección por no vestir el uniforme o violar alguna directriz escolar. Pero todo va en caída libre. Y lo dice la propia realidad, la propia vida estudiantil.

En los años recientes han salido varios videos que reflejan el desastre en que se ha convertido la enseñanza en Cuba. O en una parte del país, para no ser tajantes. Alumnos bailando reguetón en las aulas, alumnas con el uniforme remangado y moviendo el trasero como en  una discoteca, peleas a golpes entre estudiantes y profesores. De todo se ha visto. Ahora un nuevo video ha sido la guinda del  pastel de la  indisciplina, del descontrol. El material publicado en Facebook es un reflejo de lo que sucede, a mayor escala, en la sociedad. De la pérdida de los valores más elementales del orden y la disciplina.

Se trata de un grupo de alumnos bailando en lo que parece una especie de actividad cultural en  el patio central de una escuela. Hasta ahí todo bien. Pero los estudiantes ni más ni menos interpretan la coreografía al ritmo de un estribillo que dice algo así como que está noche «sí singamos». Así como lo oyen. En una escuela. Y las muchachas debajo del escenario gritan y aplauden los movimientos de los estudiantes junto a la canción de marras, uno de los éxitos del popular repartero cubano Maxwell.

La escena se repite durante varios minutos. Todo el mundo contento. Feliz. Como si fuese lo más normal del mundo. No cabe duda de que ese espectáculo contó con la aprobación de profesores y directivos de la escuela. Ellos, lógicamente,  debían estar presenciando aquello y por lo que se ve no tuvieron la mínima intención de interrumpirlo. Quizá hasta estaban satisfechos de las habilidades  coreográficas de sus estudiantes y hasta movieron  alguna parte del puerto al ritmo de la contagiosa canción.

Ya no asombra nada en la educación en Cuba. Ya no asombra casi nada en Cuba. Pero el punto central de este tema es que sin educación y sin capacidad de discernir qué puede depararles el futuro a los adolescentes y jóvenes. Los muchachos pueden bailar la música que quieran en sus casas, en las discotecas o los centros nocturnos, pero cuando en una actividad de una escuela sucede algo como eso hay que quitarle la razón a Fito Páez y decir, lamentablemente, que todo está perdido.

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