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Un joven es multado en Camagüey con 5 mil pesos por vender alimentos en la calle.

A finales de marzo otro joven, en Holguín, fue multado en iguales circunstancias y se suicidó justo después.

Un joven cubano ha sido multado con 5 mil pesos y él mismo se pregunta: “De dónde voy a sacar ese dinero”.

El propio joven narra al portal independiente Cubanet sobre este suceso que lo mantiene más que preocupado porque él asegura no tener esos 5 mil pesos para pagar la multa.

Su nombre es Asley García Agüero y reside en la provincia de Camagüey. “Yo no puedo pagar eso. ¿De dónde voy a sacar ese dinero?”, se pregunta el joven que, según su relato, fue sorprendido por un policía que le decomisó 4 ristras de cebolla y mil pesos en moneda nacional.



El joven dice que intentó dialogar con el policía. Exponerle razones. Explicarle que, por ejemplo, la situación es difícil y que lejos de robar…, pero no: el agente no le interesaron sus motivos. Asley da un consejo: “Cuando los cojan huyan, corran, pero no se dejen coger porque tú hablas con ellos y no entienden”.

El joven, ante la cuantiosa multa de 5 mil pesos que le han impuesto, planea ver la posibilidad de pagarla de manera fraccionada.

Mercancía decomisada

Cuenta Asley que nunca le dieron un papel donde se especificase qué fue lo que le decomisaron.

El joven alega que no tiene un documento -conocido como acta de decomiso- pues el agente que lo multó no dejó constancia del hecho.

“No me dieron nada, ni un papel de decomiso de la cebolla ni nada. Conmigo esto fue pasado de límite. ¡Esto no se hace!”, denunció García ante las cámaras de Cubanet.

Precisamente fueron 5 mil pesos los que le impusieron como multa a un joven en Holguín a finales de marzo, luego de ser sorprendido en las calles de su natal Mayarí vendiendo unos plátanos. Horas después, el joven se suicidaría por este mismo motivo: no tenía dinero para pagar la multa.

Vecinos y amigos relatan que en el caso del joven holguinero lo habrían multado con anterioridad con 2 mil pesos.

Carretilleros, ¿sí o no?

La mayoría de estas multas y decomisos se efectúan contra los llamados “carretilleros”.

El Estado cubano se ha ensañado en los últimos años contra estos cuentapropistas, a quienes acusa de enriquecimiento o actividad ilícita, de acuerdo con el caso. Los “autorizados” están obligados a pagar una cuantiosa cuota en la Oficina Nacional de Administración Tributaria, además de tener que justificar la procedencia de cada plátano.

No pocos carretilleros o vendedores de alimentos actúan, como Asley, en la “clandestinidad”. Algunos hasta venden productos que cosechan en el patio de su casa, pero la venta en la calle está prohibida. ¿Cuál es la opción? Dejar que se pudran los alimentos, o regalarlos a los Centros de Aislamiento.

En Las Tunas, ahora, los llamados carretilleros parecen tener una segunda oportunidad con la aprobación de sus funciones dentro del territorio.

El caso de Asley García conmueve porque en un país que no ofrece muchas opciones para una vida digna, vender alimentos como cebolla en la calle, con un margen de ganancia mínima en muchísimos casos y en medio de una pandemia que limita la movilidad, es más que un impedimento, una bendición.

Sin embargo, el Estado se empeña en combatirlos. Y Asley les responde magistralmente:

“Si es por el Estado no comes. En los mercados no hay nada y cuando traen algo hay una matazón y una cola tremenda”, dijo el camagüeyano.

Roberto A.

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