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Coronavirus: comienza curso escolar en Cuba y se teme por contagios

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Los padres cubanos mandarán a sus hijos a la escuela el próximo lunes. Aunque es palpable la angustia por si están creadas las condiciones para el inicio del curso escolar

El curso escolar comenzará el próximo lunes 2 de noviembre en La Habana. El inicio está mediado por las preocupaciones de los padres por posibles contagios de Covid-19, la apertura de los aeropuertos en casi todo el país, y el complejo estado sanitario de muchas escuelas en la capital cubana.

Ante la intranquilidad entre un amplio número de padres cubanos que temen porque sus hijos enfermen, las autoridades de educación de La Habana han declarado que se han creado todas las condiciones sanitarias en los centros educacionales.

La directora provincial de Educación de La Habana, Yoania Falcón, aseguró a la prensa que existirán recipientes con cloro a las entradas de las escuelas, pasos podálicos y agua corriente en los baños para que los estudiantes se laven las manos, entre otras medidas. Pero no son pocos los padres consultados por Cubacomenta que desconfían de la correcta aplicación de dichos protocolos.

“Lo que me preocupa es el cumplimiento de los protocolos; como si a veces uno mismo no los cumple como es debido, en una institución educativa, llena de niños pequeños, es doblemente difícil cumplirlos a cabalidad”, dijo una joven psicóloga que pidió no revelar su nombre.

“Pero más que eso, el contexto individual de cada uno de los niños me preocupa el doble. No sé si los maestros sepan cuidarlos como es debido para evitar que se puedan contagiar y contagiar a los otros niños”, añade.

Una amiga suya, graduada de Economía en la Universidad de La Habana, se muestra más inquieta por qué encontrará exactamente su hijo de 7 años cuando llegue a la escuela este curso. Recuerda que ella y su familia se alarmaron cuando oyeron decir a una directiva de Educación en la tele que los estudiantes deberían descargar con cubos de agua el baño en las escuelas que no tuvieran las instalaciones sanitarias requeridas. “Nos quedamos muertos cuando oíamos eso”, aclara.

“Tengo la preocupación que tiene todo el mundo cuando sale a la calle y tiene que coger una guagua. El gobierno dijo que para evitar el contagio todas las personas deben ir sentadas y pocas de pie pero esa no ha sido mi experiencia. Eso también puede pasar en las escuelas, que se mencionen en la televisión las medidas pero no se cumplan en la práctica”.

Ella ha llamado a los números habilitados en el Ministerio de Comunicación para exponer sus criterios acerca del nuevo curso escolar, pero no ha recibido una oportuna respuesta.

“Llamé a las oficinas del Ministerio para decir mis preocupaciones pero no había nadie. ¿Cómo planteó mis inquietudes entonces? Una cosa es lo que se dice en la Mesa Redonda y otra lo que se hace en las escuelas. Mi realidad es mucho más cruda porque vivo en Arroyo Naranjo y aquí todo se hace al revés y los directivos asumen posturas que yo no entiendo nada. El receso es dentro del aula y los niños solo pueden ir al baño en fila india. El receso es para que puedan moverse y estar con distanciamiento físico mientras meriendan. No para estar encerrados en el aula. Los profesores dijeron que los niños podían traer juegos de mesa como parchís o ajedrez para compartir entre ellos. Para mí es algo insólito porque es casi imposible que exista el distanciamiento debido en esas actividades. Lo más lógico es que salgan al patio a tomar aire y merendar. He llamado para preguntar si es una orientación general o algo particular de esa escuela, pero no tengo respuesta”, explica.

La economista reflexiona sobre las condiciones que tiene la escuela de su hija, en Arroyo Naranjo. “La escuela no tiene agua y no sé qué condiciones tendrán para cumplir las normas sanitarias. El aula tiene 24 estudiantes y no la dividirán en dos grupos, como alguien había dicho En esa aula no pueden estar distanciados los niños. Una cosa es lo que dice la ministra y otra lo que se vive en la realidad”, lamenta mientras se encoge de hombros en esta conversación sostenida cerca del Instituto Cubano de Radio y Televisión, en el Vedado.

Un joven cardiólogo, que ha trabajado directamente en terapia intensiva con casos graves de Covid-19, manifiesta su desazón por la coincidencia del inicio del curso con el reinicio de los vuelos internacionales y la próxima reapertura del aeropuerto José Martí. Él tiene dos hijas de 10 y 13 años, que cursan diferentes niveles de enseñanza.

“En Europa hay un rebrote horrible de coronavirus, en EEUU igual. Si abren los aeropuertos ahora a principios de noviembre, de seguro habrá un rebrote aquí. Las escuelas tienen cero condiciones sanitarias, no hay agua, los baños no funcionan, los niños no tienen conciencia del distanciamiento, del cuidado, sobre todo los niños pequeños. Es como una ruleta rusa, la probabilidad de que los niños se contagien es altísima y por transitividad las familias en las casas”, dice este médico que nos ofrece su testimonio desde el anonimato por temor a represalias en el hospital donde trabaja en La Habana.

Otra joven madre que charló con Cubacomenta esboza cómo será el escenario escolar donde su hijo iniciará el primer grado. “Son casi 30 en el aula de mi niño. No tienen personal de limpieza para mantener la higiene en todas las aulas. No tienen manera de tomar temperatura ni de garantizar la distancia física dentro de las aulas. Ponen a un niño en un costado de la mesa y otro en el medio. Es terrible para el aprendizaje de la caligrafía porque escriben jorobados”, señala.

“Lo otro es que no hay forma de controlar a tantos niños para que cumplan las medidas frente al coronavirus. Nos piden que tengamos confianza pero nos dicen que los eduquemos en la casa. Y uno no está en la escuela para velar que cumplan las orientaciones. Hay padres de todos los municipios y los niños se relacionan con otros de cualquier lugar de la ciudad donde pueden surgir brotes de la enfermedad”.

A pocos días del inicio del curso las autoridades insisten en que velarán por el cumplimiento de todas las medidas sanitarias para la protección de los estudiantes. No obstante, el temor de muchos padres ante posibles contagios de sus hijos sigue latente y se incrementa sobre todo por las inadecuadas condiciones y el deterioro que han padecido en los últimos años numerosas escuelas cubanas.

Texto y foto: Ariel Peñate

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