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Coronavirus

Brasil: Ciudades registran más fallecidos por covid que nacimientos

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Rio de Janeiro, Brasil
Una postal no turística y sin Cristo de Rio de Janeiro: Favela da Rocinha. Foto Flickr: Mark Pegrum

En Brasil, ciudades como Rio de Janeiro y Porto Alegre registran actualmente más fallecidos diarios por covid-19 que nacimientos.

Varias ciudades de Brasil registran más muertes por la pandemia del coronavirus que nacimientos, y no estamos hablando de ciudades pequeñas. En el listado están Rio de Janeiro, Porto Alegre, São Bernardo do Campo y Natal. La primera tiene, según el último censo del año 2o2o, 6.748 millones de habitantes. La segunda, 1,488,252.

Algunos de estos habitantes censados el año pasado ya ni siquiera están en esto que llaman “El Reino de los Vivos”, por culpa de la pandemia; a lo que sin dudas hay que agregar un nombre: Jair Bolsonaro.

Considerado como el presidente que peor ha gestionado la crisis de la covid-19, Bolsonaro sin dudas es responsable de que varias ciudades del gigante sudamericano tengan ahora, en abril, más muertes registradas por covid que nacimientos.

Según agencias de prensa que citan a los llamados expertos de salud, el mes de abril se proyecta como el más oscuro de Brasil en el enfrentamiento de la pandemia.

“En lugares como Rio de Janeiro, São Bernardo do Campo, Natal y Porto Alegre, ya murieron más personas de las que nacieron. Los datos, que se desprenden del sitio oficial del registro civil brasileño, muestran que en 12 de las 50 ciudades con más de 500 00 habitantes se da esta situación”, señalan varios medias que citan un reporte de la agencia Reuters.

En esta semana, Brasil había registrado hasta ayer 8 747 decesos. La pandemia, que en un primer momento Jair Bolsonaro calificó como “una gripecita”, y de la que luego dijo “los brasileños no se contagiaban”, se extiende sin freno por todo el territorio nacional.

Aunque en varios estados rigen, más por la actitud de sus gobernadores que por deseo del ignorante mandatario brasileño, restricciones a la movilidad, en el día de ayer el Ministerio de Salud reportó 73 513 contagios (correspondientes a las cifras del miércoles), con un balance de 13 millones 673 507 positivos a la pandemia.

Lo significativo de esta cifra palidece ante una realidad. En ciertas regiones de Brasil la pobreza es tal que los especialistas sanitarios consideran que el número podría ser hasta “dos o tres veces” más alto, pues existe un fenómeno llamado “subnotificación médica”. Es decir: no se reportan cifras médicas, o porque la gente no va al médico o porque simplemente no las reportan.

Este es el panorama en los hospitales del país, según informó el pasado 8 de abril el diario Folha de Sao Paulo: las unidades de cuidados intensivos para pacientes con COVID-19 en la mayoría de los estados superan el 90% de su capacidad y siete de cada 10 hospitales corren el riesgo de quedarse sin oxígeno suplementario y anestésico.

Rio de Janeiro

Con sus 6.748 millones de habitantes censados el pasado año, Rio de Janeiro es la segunda ciudad más grande del país. Que tenga hoy más decesos por covid-19 que nacimientos registrados, es sin dudas un ejemplo fiel de lo mal que le va a Brasil en su gestión contra la covid-19.

En el mes de marzo, en Río Janeiro se registraron 32 060 nacimientos y 36 437 muertes; y si a usted le parece alarmante ese promedio, chequee este: Porto Alegre, mes de marzo,  3 221 muertes y solo 1 509 nacimientos.

Brasil, Rio de Janeiro

Rio de Janeiro, la segunda ciudad en importancia de Brasil. Foto: Flickr / dany13

El panorama es peor de lo que se piensa. El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, que sigue las tendencias de la covid-19 a nivel mundial con gráficos y datos, prevé que el número de fallecimientos seguirá aumentando en Brasil la próxima semana no a un promedio de 3000 diarios como en las últimas semanas, sino a un promedio de casi 3 500 por día.  Está previsto que antes de comenzar a disminuir, a medidas que continúe la vacunación, de continuar la tendencia generaría un escenario sin precedentes en el gigante sudamericano: que las muertes superen a los nacimientos a nivel nacional en un mes.

Al triste panorama de ver un presidente enfrentado con los gobernadores y alcaldes que promulgaron medidas estrictas para detener las infecciones en sus comarcas, hay que sumar esta otra poca fortuna: el país decidió comprar una sola vacuna, la más barata: la de AstraZeneca, que como sabemos ha estado en el ojo de la investigación médica y detención de suministro tras detectarse casos de trombos en pacientes.

Naciones europeas suspenden uso de vacuna de AstraZenecaLos problemas de la vacuna AstraZenecaEMA respalda el uso de la vacuna AstraZeneca en Europa

¿Le parece suficiente? Ni tanto. A esta apuesta única -por barata- a la AstraZeneca, con los problemas de suministro que acarreó la paralización de su aplicación mientras era investigada minuciosamente, se sumó otro: Brasil debió comprar un respaldo, apurado, de la china CoronaVac, una con un por ciento de efectividad bajo, aunque efectiva y vacuna al fin contra la covid-19 es.

“El gran problema es que Brasil no buscó alternativas cuando tuvo la oportunidad”,  dijo Claudio Maierovitch, exjefe del regulador de salud nacional, quien lamentó que el gigante brasileño, con una amplia experiencia en programas de vacunación masivos y exitosos, enfrentara tan mal el problema con la covid-19.

¿Culpable? Bolsonaro

El presidente de Brasil cuestionó y se burló de otros candidatos vacunales y vacunas en un intento de justificar la compra de la AstraZeneca.

Bolsonaro reiteró varias veces que “no obligaría a nadie a vacunarse”. He aquí los resultados de ser “influencer”.

El retraso en negociar la adquisición de las vacunas, descubrió a Brasil sin firma de contratos llegado el mes de febrero. Fue en ese mes que el gigante brasileño comenzó a firmar los contratos de adquisición de las vacunas, pero esto no es firmar y recibir. Ninguno de los contratos firmados con otras compañías -además de los de los proveedores de AstraZeneca y CoronaVac- ha llevado a Brasil las vacunas. Todos los vacunados en Brasil, que suman apenas un 10%, han recibido o la CoronaVac o la AstraZeneca. Nada de Pfizer, ni Moderna, ni Johnson & Johnson.

A mediados de marzo, la administración de Bolsonaro anunció que había “adquirido” -es decir, había firmado la adquisición- de 100 millones de dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer. De esos cien millones, solo 3,5 millones llegarían entre marzo y abril. Otras 38 millones de vacunas de la Johnson & Johnson también fueron compradas; pero estas llegarán a Brasil en el tercer trimestre del año.

Las culpas contra Bolsonaro, que rechazó promulgar una cuarentena nacional porque “su impacto económico sería aún más devastador que el virus”, lo han llevado ante los tribunales como acusador y acusado.

En marzo la administración de Bolsonaro llevó ante la Corte Suprema a tres estados por “el delito” de adoptar restricciones. Sin embargo, rebotó como resorte -o boomerang- esta demanda. El pasado miércoles, el Supremo Tribunal Federal de Brasil autorizó que prosiga una investigación del Senado que se ha concentrado en aclarar el manejo que ha dado el presidente Bolsonaro a la crisis de la pandemia en Brasil.

Ojalá y sea hallado culpable. Enjuiciado y condenado.

Ariel P.

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