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Trump enfrenta presiones para trabajar con equipo de transición de Biden

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Trump Monte Rushmore
Foto: captura de video de CNBC Televisión

Trump pudiera no cooperar en el llamado período de transición y desde ya se teme un choque entre el poder ejecutivo y el poder judicial.

La agencia AP informó esta mañana que el presidente Donald Trump ya está recibiendo las primeras llamadas de parte del equipo del presidente electo Joe Biden para asegurar una transferencia de poder sin problemas.

Sin embargo, la administradora designada por Trump, Emily Murphy, no ha iniciado el proceso y no ha dado ninguna orientación sobre cuándo lo hará, si bien la Administración de Servicios Generales tiene la tarea de reconocer formalmente a Biden como presidente electo, lo que da inicio a la transición.

Trump no ha reconocido públicamente la victoria de Biden y afirma -sin mostrar evidencias contundentes hasta el momento- que las elecciones fueron robadas.

Para muchos Trump impedirá que los demócratas intenten establecer un gobierno, algo que no tiene precedentes en la historia moderna de los EE.UU.

Si bien el proceso no puede comenzar por completo hasta que se reconozca a Biden como presidente electo, la Administración General de Servicios (GSA, por sus siglas en inglés), aun cuando su administradora designada haya sido nombrada por Donald Trump, no responde directamente a este, ni siquiera al Partido Republicano, pues actúa de manera independiente y no partidista, o al menos debe hacerlo.

Sin dudas, la victoria de Joe Biden en las elecciones de Estados Unidos abre un período de transición política muy complicado. Mientras no ocurra la investidura oficial prevista para el 20 de enero, el presidente en funciones seguirá siendo Donald Trump.

Una cosa puede pensar Trump, pero otra los senadores de su partido. Ojo con esto. En un caso claro donde se pone en juego la democracia de la nación norteamericana, hasta los mismos senadores republicanos pudieran tomar serias cartas en el asunto. De hecho, hasta el propio presidente del Senado, el republicano Mitch McConnell, aseguró el pasado viernes, que la transición iba a ser “fluida, sin problemas”. Si Trump se niega, ya veremos que hará McConnell y el resto de la bancada republicana, en la que ya no pocos senadores se han apartado del bloque en otras controversiales votaciones.

Trump “está intentando destruir la credibilidad de las elecciones, algo que hemos criticado en otros países, y está pasando aquí”, declaró por su parte la demócrata Nancy Pelosi.

Como presidente en funciones, Donald Trump seguirá siendo presidente a todos los efectos y con plenitud de capacidades que le otorga el cargo y estas funciones van desde dar órdenes al ejército y las fuerzas de seguridad hasta intervenir en conflictos armados.

Esta es una grave preocupación para muchos, porque si comanda en las fuerzas armadas pudiera hasta ordenar la paralización del proceso de transición aunque, no parece viable.

De seguro, no pocas voces cercanas le dirán a Trump que resista, pero las más influyentes le dirán que es necesario que él, como perdedor, pronuncie el discurso de concesión. Es decir: que reconozca su derrota y ceda el cargo a Biden.

Para asegurarse de no salir de la Casa Blanca, Trump ha puesto su empeño en lograr que reconozcan que le robaron las elecciones.

Suman ya más de 8000 abogados los que van ayudar al mandatario a mostrar el fraude pero, ¿puede verdaderamente Trump impugnar las elecciones en el Supremo?

“Iremos al Tribunal Supremo. Queremos que pare todo el proceso de votación”, fueron las primeras declaraciones del Donald Trump cuando se enteró que su ventaja se le esfumaba poco a poco con el conteo de los votos por correo.

Trump ya había declarado el 24 de septiembre que las elecciones “acabarían en el Supremo” ante “el fraude que preparan los demócratas”. En ese momento no presentó pruebas. Todavía no ha mostrado una.

El Tribunal Supremo, compuesto ahora mismo por seis jueces conservadores (uno nombrado por George Bush padre, dos por George Bush hijo y tres por Donald Trump) y tres progresistas (uno nombrado por Bill Clinton y otros dos por Barack Obama) tiene ante sí una difícil misión.

¿Puede pronunciarse el Supremo en el recuento de votos?

Sí, puede, pero parece imposible que, en un caso como este, donde Trump se muestra incontinente, le den la razón por “simpatías” o por agradecimiento o filiaciones partidistas. Solo una jueza del Supremo ha sido nominada por Trump; una jueza que incluso, todavía tiene sobre ella muchos rifles apuntándole.

Parece improbable que el Supremo condene a los EE.UU. a un choque entre el poder ejecutivo y el poder judicial; pero cualquier cosa puede suceder.

Roberto A.

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