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Coronavirus Cuba

No hubo vacuna para Gustavo Sierra

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El Dr. Gustavo Sierra fallece en La Habana.

Tragó en seco el Dr. Durán. Al comunicar la muerte del colega y fundador de la biotecnología cubana, Gustavo Sierra, el Dr. Francisco Durán se conmovió más allá de lo que humanamente podría pensarse. Sí, Gustavo Sierra, responsable de haberle devuelto la vida a miles de cubanos, y de habérsela salvado a otros miles que aún no habían nacido cuando él, junto a la profesora Concepción Campa y un grupo de destacados científicos cubanos crearon la vacuna contra VA-Mengoc, murió por coronavirus.

Fue uno de los 18 fallecidos reportados hoy. Sin vacuna. Sin Pfizer. Sin Moderna. Sin AstraZeneca. Sin Sputnik V.

Perdón, pero resulta doloroso hasta decirlo. Aunque no es la primera vez que La Patria se come a sus hijos.

Si ningún camaján cubano de la alta cúpula ha enfermado por covid-19, no es obra de la suerte ni de la seguridad en el anillo. Es porque desde hace ya varios meses fueron vacunados.



Sí, más de 600 dosis de Sputnik V llegaron a Cuba recientemente, revelaba en días pasados el periodista Juan Juan Almeida, y de seguro fueron aplicadas entre la gente que Ud. sabe; un grupito al cual no pertenecía Gustavo Sierra, y al que al parecer tampoco pertenece Higinio Vélez, en estado grave o crítico por el coronavirus ahora, pero baboso de Fidel Castro como él solo de toda la vida, además de camaján y responsable en buena medida de varios desmadres dentro de la pelota en isla.

Hoy, bien tempranito en la mañana, el Instituto Finlay dijo en Twitter que, en la Mesa Redonda de ayer, se le dedicó la presentación a Gustavo Sierra y se lamentaba que, para un inmunólogo, como él, la vacuna no llegó a tiempo. Bueno, la cubana no.

“Eso nos hace esforzarnos más y trabajar sin descanso hasta que toda Cuba esté inmunizada”, dijo el Finlay sobre la muerte, lamentable, del Dr. Gustavo Sierra.

En el año 1996 o 1997, no puedo precisar con exactitud, le di botella en 5ta y 3ra C a un doctor, “Jorgito”,científico, trabajador del Centro Internacional de Restauración Neurológica, que vivía no muy lejos de allí, en el último piso de uno de los edificios cercanos al Instituto de Oceanología.

Ese hombre, que junto a Hilda Molina y Robertico Quiñones era uno de los “cerebros del CIREN” no tenía ni una “Babetta” una de las primeras marcas de motorina conocida en Cuba. Solo una bicicleta Forever; ese día, para desgracia suya, rota, mientras no pocos “gerenticos” ubicados por el PCC en las llamadas “firmas” de la Habana, gente que no le aportaba nada al país y eran troncos de corruptos – como el de Pegasus S.A. – seguramente le pasaron por el lado y lo dejaron “botado” en el semáforo.

Tal vez “el Finlay” no pudo proveer a tiempo la vacuna a Gustavo Sierra, pero sin dudas mejor salario podría darle desde hoy Cuba a sus biotecnólogos; esforzarze el Finlay, y trabajar aún más para que al menos sus principales científicos, cuando están en sus casas, puedan tener mejores condiciones de vida. Que no tengan que sacrificarse más lidiando con las compras online y el TuEnvío, ya que no tienen tiempo de ir a las tiendas durante el horario normal del día.

Gustavo Sierra… para él no hubo vacuna contra la covid-19 y pudo haberla.

por Sandro Nieto.

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