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Cuba: Locutor de TV arremete contra las tripas y las gallinas decrépitas

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Un locutor de la TV en Cuba arremetió de a lleno contra el ministro de la Alimenticia y dijo: “Las tripas, gallinas “decrépitas” y los restos se los comen ustedes”.

El locutor de la televisión cubana Yunior Morales no pudo más, y miren que Yunior lo ha aguantado todo, hasta una caja de muerto en mal estado para enterrar a un familiar suyo, y luego de escuchar al Ministro de la Industria Alimenticia en Cuba hablar de tripas, croquetas y gallinas decrépitas, reventó como Cafunga en Facebook, incluso, sabiendo que su “explote” podía costarle el puesto.

Sin rodeos, voy directo y si perdiera mi trabajo ya me las arreglaré“, comenzó Yunior su post en su perfil en la red social para luego, pedir “Respeto para el pueblo cubano“.

Las tripas, gallinas “decrépitas” y los restos se los comen ustedes“, dijo a continuación, en lo que evidentemente fue un ataque de rabia porque, una cosa es escuchar que hay dificultades, y otra es algo que explicaremos más adelante.

Yunior, sin medir ni con un pie de Rey sus palabras expresó además lo siguiente: “Al final somos nobles porque aguantamos como bestias. Nos dan en la cara con muchas tripas sin explicar dónde fue a parar tanta carne“, para luego señalar que “decir la verdad no me hace mercenario“.

Por el contrario, sí se manifestó agradecido “con esos antepasados que legaron mucha osadía“, tal vez en referencia a los mambises cubanos o a los asaltantes del Moncada; o a los que desembarcaron en el yate Granma, el 2 de diciembre de 1956.

Al que no le guste mi sinceridad que aprenda de valores humanos“, prosiguió. “Somos muchos careciendo de lo básico, en una estresante supervivencia. Vengan soluciones y menos consignas que no tenemos dos vidas. Me expreso como ciudadano que ama a Cuba con deberes, derechos y criterio. Muy libre si valoro lo que está bien, pues soy soberano para la buena crítica“.

Buena parte de su rabia, se sospecha, descansa no solo en el hecho de “las tripas, las gallinas decrépitas y los restos”. Buena parte, la otra parte de esa rabia, está referida al modo en que “le presentaron el plato” de la piltrafa.

Un mal ministro escogido para un “complicado” cargo.

Si escoger al “cuadro” Manuel Sobrino Martínez, como Ministro de la Industria Alimenticia ha sido un error garrafal en la jerarquía política del mando en la isla de Cuba, un individuo con evidentes carencias de valores de “líder”, peor aún es poner al mismo personaje a “hablarle al pueblo” sobre algo que es vital hoy en Cuba: los alimentos.

En medio de la pandemia del coronavirus en la isla, con la evidente merma en la liquidez financiera del gobierno no solo debido al contexto internacional provocado por el coronavirus, sino además por hechos marcados como: el retiro de las misiones médicas cubanas en Brasil, Ecuador y Bolivia (con el consiguiente cero ingreso por el concepto de esta “colaboración”) y el endurecimiento del embargo a la isla por parte del gobierno de los EE.UU, poner a este hombre a “darle una respuesta” a la gente en Cuba sobre el tema de los alimentos, y hablar de tripas y croquetas, restos, embutidos y gallinas decrépitas es, como bien dice la colega Alina Bárbara López en La Joven Cuba, algo que parece surreal.

Porque, en la concreta, Sobrino Martínez vino no solo a hablar “de comida”, sino a decirle a la gente que “hay una solución”; que más adelante, en uno, dos, diez, veinte meses, habrá “un futuro mejor”. Y no lo hizo.

No lo hizo porque existe algo que se llama ciencia de la comunicación y que, una vez más, los encargados de la política comunicacional en la isla de Cuba se pasaron “por el forro”, como se dice en la España castiza.

¿Acaso usted pondría a un mudo a dar una conferencia? ¿A un calvo a hablar sobre las bondades de un shampoo? ¿A un feo a hablar de estética y cosmética?

Parecería que no, pero el Estado cubano lo hizo. Volvió a hacerlo.

Se trata de un problema de imagen, que tiene que ver con la comunicación. El Ministro de la Industria Alimenticia en Cuba es un cuadro político más que nada, con muchísimas lagunas en el conocimiento y a la hora de comunicar; con evidentes problemas para lograr la empatía en el receptor del mensaje. Visualmente, tampoco es un rostro “agradable”.

Tal vez, ahora, yo quisiese intentar una vez más, explicarles -ayer lo hice- “quién es” Sobrino Martínez. Apelo a fuentes serias residentes en Granma que conocen a este “peje” desde las calendas griegas,; pero no, porque el testimonio que Alina Bárbara ofreció en La Joven Cuba es más que completo. Pedagógicamente impecable. Sin vicios. Sin dolor en la palabra.

Dice Alina, y es la verdad monda y lironda, que Sobrino Martínez “ofreció una de las intervenciones más desacertadas” que ella ha visto en un funcionario de su rango; y luego, repito, sin dolor, ni venganza, habló de su “falta de profesionalismo”.

“Poca capacidad comunicativa, evidente dificultad para leer cifras de varios dígitos, el mal uso del lenguaje y la nula sensibilidad, se unieron ayer para mostrarnos la importancia que se le confiere a un asunto de tal jerarquía”.

De esto, de los problemas “para comunicarse” que tiene Sobrino Martínez con la gente, llegarles y convencerles, conocen los granmenses más que ninguno en toda Cuba.

Para que se tenga una referencia a quienes no lo conocen “hablando”: Sobrino Martínez es el Pedro Ross Leal de la actualidad cubana.

Y de eso se trata, de ser un comunicador exacto. Eusebio Leal podía decirnos que La Habana se está cayendo durante una hora y luego, en 30 minutos, o menos, convencernos de que X medidas revertirían la situación.

El ejemplo más fiel de comunicación eficiente, aparte de ese monstruo que se llama Manuel Calviño, y de aquel otro, ya fallecido, nombrado Rufo Caballero, lo tenemos los cubanos en el Doctor José Rubiera. Un hombre que nos puede decir ahora mismo que un huracán nos va a partir al medio, y uno tener la convicción de que “vamos a superarlo”.

Fidel Castro y José Rubiera

El Doctor José Rubiera, aquí en la foto, “debatiendo” con Fidel Castro. Un ejemplo fehaciente de lo que es ser un buen comunicador. Una persona como Rubiera nos puede decir ahora mismo que un huracán nos va a partir al medio, y uno tener la convicción de que “vamos a superarlo”.

Con Sobrino Martínez, además, pasan dos cosas. Una, no puede comunicar eficientemente, por sus muchas lagunas comunicacionales. Y dos, con el perdón de las personas obesas, los cubanos que le escucharon hablar de tripas y croquetas creyeron fehacientemente que él, no come ninguna de las dos, sino por el contrario “muy buena fibra”, pues está muy bien alimentado.

Al parecer, más tarde, luego de que el daño ya estaba hecho y Yunior Morales encabronado, alguien se dio cuenta de la pifia garrafal y mandaron a quitar la intervención de este pálido y mediocre cuadro, de modo tal que quedara como si nunca hubiese ocurrido.

La subieron después, ya editada, “corregidas” todas las tonterías que dijo y que expresó mal; cifras sobre todo, y eliminaron, como bien señala Alina Bárbara en La Joven Cuba, “el fragmento con las erróneas cifras y la explicación de las susodichas croquetas”.

El daño, repito, ya estaba hecho. Ya miles de televidentes, entre ellos Yunior Morales, estaban confundidos, estupefactos, molestos, asustados; sobre todo al saber que a partir de ahora comerán tripas; que ya no son el avestruz ni la jutía -ni tampoco la moringa- los salvadores del problema alimentario cubano, sino las tripas, las croquetas y las gallinas decrépitas.

Ya, en boca de un ineficiente comunicador, le habían dicho al pueblo que deberían apretar “sus partes” y darle a los pedales de la bicicleta, loma arriba, mientras 10 millones de cubanos visualizaban una cadena rota y sin grasa, un pedal salido de su eje, y par de llantas sin rayos; porque, creánme, la realidad supera siempre la ficción y, tal vez mañana, quien lo sustituya, sea otro peor que él; pero cuadro, revolucionario, y comprometido, aunque con un coeficiente de inteligencia más bajo que el subsuelo.

por Roberto A.

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Comentarios
2 Comments

2 Comments

  1. Marilyn Lahera

    September 12, 2020 at 8:54 pm

    No se trata de este personaje especial y oportuno que el régimen cubano lo asignó de ministro en la carecida industria alimenticia es que ya ese gobierno no tiene nada que ofrecer al pueblo,están tirando piedras y ofreciendo mierda al cubano.

    • Redacción Cubacomenta

      September 14, 2020 at 7:13 pm

      hola, marilyn. gracias por leer cubacomenta. las opiniones de nuestros lectores las valoramos mucho. saludos

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