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Cuba

Cubanos celebran fin de año entre colas y las ganas de pasarlo bien

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carne de cerdo

Por Ariel Peñate

Los cubanos siempre se las han ingeniado para celebrar las fechas de fin de año pese las dificultades. Pero a las problemáticas habituales se le han sumado en 2018 las limitaciones para acceder a productos que generalmente han estado en la mesa de una parte de los habitantes de la isla: los turrones, la cerveza, dulces y la carne de cerdo, entre otros.

La mayoría festeja como puede y se reúne en familia para despedir un año marcado por el repunte de la crisis económica y la aplicación  de medidas gubernamentales que han incidido en la vida cotidiana de la isla.

Previo al último día del 2018 se han hecho grandes colas en La Habana  para comprar alimentos como la carne de cerdo y viandas, en ferias organizadas por las autoridades que han tratado de paliar la situación.

Hace menos de una semana, la carne de cerdo estaba a  40 pesos la libra, un precio exorbitante para el bolsillo de la mayoría. En estos días ha bajado el precio casi a la mitad, lo que ha provocado la aglomeración de personas que buscan cumplir con la tradición y pasarlo lo mejor posible.

Fin de año en paladares privadas

El desabastecimiento incluso ha incidido en paladares privadas, que han disminuido sus ofertas. “Finalmente siempre nos la arreglamos de alguna forma, aunque este año no hemos podido ofertar un menú variado. Se nos ha hecho difícil, por ejemplo,  comprar en cantidad cervezas nacionales como Bucanero y Cristal, muy demandadas por los consumidores tanto nacionales como extranjeros. Por otro lado la falta de harina ha influido en que no tengamos más variedad de dulces para ofrecer”, apunta el gerente de uno de los restaurantes más visitados de Centro Habana. En la carta solo había tarta helada. “Tratamos de comprar harina o dulces finos  ya hechos pero no pudimos. La harina que había en los establecimientos estatales estaba destinada a producción de pan, que también bajó drásticamente en los últimos meses. No pudimos ni incluirlo en los platos que siempre ponemos inicialmente en las mesas como cortesía de la casa”, agrega el administrador.

Debido a los altos precios en este tipo de restaurantes, muchos optan por pasar las fiestas en casa.  Raquel Almaguer, una señora que ronda los 60 años, nos cuenta que ha estado “caminando de arriba a abajo” la ciudad para comprar turrones pero no pudo encontrarlos. “Fui a algunas tiendas pero me dijeron que había pocos y enseguida se acabaron. También busqué manzanas para mi nieta y nada. Lo que sí había era bastante botellas de ron y vino, que a mi esposo le encantan”, comenta esta ingeniera jubilada.

Cuballama también conversó con personas que hacían  largas filas en la tienda de Carlos III, en el municipio Centro Habana. Un joven de 21 años  que había llegado a la tienda cuando le avisaron sobre la venta de pollo, nos aclaró: “Ha estado perdido y parece que por fin de año comenzaron a vender aquí. Si lo logro comprar, ya aseguro el 31, junto a dos botellas de ron que tengo en casa, donde lo esperaré junto a mi novia y mi mamá”.

El panorama no es igual para todos los cubanos. Para estos días llegan muchos familiares de países como Estados Unidos y España con productos para garantizar las celebraciones. Sin embargo, asegura Hortensia, una profesora de matemáticas, lo más importante es ver reunidos a todos sus seres queridos al menos una vez al año. Ella fue a recibir este viernes al Aeropuerto Internacional José Martí  a sus dos hijas que residen en Miami y Madrid. Las muchachas arribaron con sus esposos e hijos y su regreso a Cuba es el momento más feliz para su madre. “Me da lo mismo que vengan con las maletas llenas o vacías. Nada se compara con el placer que me da verlas de nuevo”, confiesa Hortensia,  quien vive con su esposo, un oficial jubilado de las Fuerzas Armadas.

Su realidad es muy distinta a la que vive Olga, cuyo hijo no quiere regresar a Cuba desde que viajó a México hace 10 años para cruzar la frontera hacia Estados Unidos. El joven, de 35 años, se graduó de arquitectura en la CUJAE y tras ejercer unos cuatro años decidió emigrar. “Nosotros hablamos todos los días por la wifi y siempre me manda a través de empresas establecidas en Miami muchos regalos y alimentos para celebrar el fin de año,  lo que me alivia el estrés de tener que recorrer las tiendas, pero en estos días su padre y yo siempre lo extrañamos mucho más. Ojalá en algún momento podamos reunirnos,  pero ahora con las nuevas medidas de  Trump la reunificación se está poniendo bastante difícil”.

Cubanos sorprendidos por cervezas racionadas

Ya se sabe la afición de los cubanos por las bebidas, sobre todo por las cervezas. A pesar de la presencia en la isla de varias marcas extranjeras como Heineken, Bavaria o Sol, muchos prefieren las nacionales,  por lo que es habitual ver a muchos comprando varias cajas de estos productos.

Este año no son pocos los que se han llevado una sorpresa al tratar de comprar cerveza: “Recorrí varios mercados en Centro Habana,  Cerro y Plaza de la Revolución y solo me podían vender dos cajas y a veces hasta una sola. Los dependientes no me explicaron el motivo y solo repetían que era una orientación”, refiere Oscar, un joven de 26 años.

“Lo que hice fue recorrer varias tiendas para así completar las cinco cajas para celebrar con mi familia y los amigos. Por suerte tengo el polaquito que heredé de mi viejo”, agrega señalando el antiguo auto soviético que sigue rodando por las calles de La Habana.

Cuballama dialogó con dependientes de varias tiendas sobre el racionamiento de la cerveza. Casi todos manifestaron que era una disposición de las cadenas. “Debe ser por la falta de suministros, a veces no hemos podido vender ni una caja porque los productos no han llegado. Las personas me han preguntado por la cerveza y solo he podido decir que no tenemos”, expresa con resignación uno de la tienda Ultra.

Un trabajador del mercado Puentes Grandes, que prefirió el anonimato, confirmó que la medida era para frenar el acaparamiento por parte de los cuentapropistas: “El problema es que vienen personas y compran cada una 20 cajas de cervezas, y enseguida se agota. Eso ha pasado en años anteriores y parece que ahora el gobierno quiere evitarlo”.

Con todo y las estrecheces económicas, los cubanos radicados en la isla ya celebran el fin de año junto a sus seres queridos y la esperanza de un mejor futuro para el 2019.

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