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Cuba

Cubanos buscan en Nicaragua una nueva opción para vivir

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Texto y foto: Flavia Viamontes

Nicaragua se ha convertido en un nuevo destino para los cubanos. Algunos van a comprar mercancías para revender en la isla, y otros deciden quedarse allí

El cubano en su deseo de salir del país ha diversificado mucho el destino en donde puedan tener una vida. Sudamérica, Europa del Este, incluso África y ahora Centroamérica.

Caridad tiene 50 años. Hace unos meses decidió que tenía que salir de Cuba por cualquier vía. “Casualmente me enteré de la posibilidad de Nicaragua y no lo pensé dos veces. Mi hijo y otros amigos y familiares se alarmaron y no daban crédito a mi decisión. No sabía qué sucedería, lo único claro era que me iría”.

Según relató a Cuballama, recordó que su tío, residente en la Isla de la Juventud, en los años 80 albergó en su casa a tres hermanos nicas que vinieron a estudiar a Cuba. La amistad perduró y ahora esa familia le podría retribuir el favor. “Habló mi tío con la madre  de esos muchachos —ya hombres y mujeres— y ella me ha dado albergue hasta ahora. Es una señora mayor que vive sola y le vino muy bien mi compañía”, aseguró.

Ha pasado trabajo y escaseces desde que en abril pasado llegó a Nicaragua. Hace solo dos semanas pudo comenzar a trabajar en un supermercado, pero “por la izquierda. Acá no te contratan sin permiso de trabajo y eso es bien complicado de conseguir. Contradictoriamente acá tampoco te aceptan en una plaza de menor categoría (limpieza, cuidadora, cocinera, entre otras) si presentas un currículo que muestre que tienes preparación universitaria”, comenta.

Antes de comenzar este trabajo preparó y vendió flanes, arregló uñas, planchó por encargo, limpió casas y hasta peluquería hizo. “Tengo que  sobrevivir acá, enviarles dinero a mi hijo y mi nieta, reunir para legalizar mi estatus y guardar algo para el futuro. La tarea es difícil pero no imposible”.

En el supermercado donde consiguió trabajo le pagan 250 dólares al mes (unos  8 250 córdobas al cambio actual). “Eso me alcanza medianamente teniendo en cuenta que donde vivo no tengo que pagar la renta, es un alivio, aunque aspiro a obtener un trabajo mejor” comenta.

Para ello Caridad está tratando entonces de legalizar su situación. Gestiones múltiples y dinero debe destinar a ello.  Explica a Cuballama que hay dos formas fundamentales de obtener los papeles legales. La primera es a través de un contrato de trabajo.

“La persona que te contrate tiene que establecer una especie de `compromiso´ con el departamento de migración y extranjería y el Ministerio del Trabajo de que te tendrá trabajando con seguridad por espacio de un año.  Con ello, una certificación de nacimiento y antecedentes penales legalizados por el Minrex cubano, un certificado de salud que puede obtenerse en cualquiera de los dos países y 300 dólares, inicias el proceso de legalización que puede tardar entre uno y dos meses”.

Para que sea aprobada se debe sustentar muy que la persona indicada para el puesto eres tú y que no existe un nacional que también esté certificado para el trabajo u optando por ese puesto.

Se preguntan y cuestionan la lógica de que por qué contratar a un extranjero si existen nicas desempleados que son buenos profesionales, explica Caridad.

A partir de entonces le entregan una cédula de residencia con permiso de trabajo por cuatro años —renovable cada doce meses—y a partir de los cinco años ya tienes derecho a solicitar tu cédula permanente.

Pero la situación es más fácil para Yosniel, un manzanillero que a inicios de marzo último  escuchó a un amigo hablar de que venía para La Habana a pedir visa para Nicaragua y seguir viaje hacia Estados Unidos. “No lo pensé dos veces y me fui con él a la capital para ver cómo era eso. Ni pensé que me la dieran, pero contrario a lo que pensaba, en menos de una semana me vi aterrizando en Managua”.

Pensaba seguir con su amigo, pero le dio temor y decidió que conocería un poco y regresaría cinco días después con el pasaje que tenía. “Al inicio me quedé en un hostal de cubanos que se dedican a albergar a quienes vienen de compras o pretenden continuar viaje hacia el norte.  En esos días me fui familiarizando con el país y me di cuenta que con inteligencia y esfuerzo podría sobrevivir y probar suerte”.

En pocas semanas trabajó cargando de materiales de la construcción, limpiando carros en un lavadero,  en una barbería e hizo cuanta cosa le pidieron. En pocas semanas vio los frutos de su trabajo y no lo pensó dos veces: “Me quedo acá”.

Buscando horizontes y formas de legalizar su estatus se enamoró de Katherine, una joven nica de 22 años con la que hoy está en trámites de casamiento. “Luego del matrimonio todo será mucho más fácil. Presentando todos los documentos legales me otorgan la residencia temporal por un año y luego puedo solicitar la permanente. Acá echaré raíces. Pa´Cuba no vuelvo más que de visita”, asegura.

Destino de compras

Desde que Nicaragua abrió la posibilidad de obtener una visa muy barata y sin apenas ningún requisito, ese país centroamericano se convirtió también en una vía de escape hacia Estados Unidos o un espacio para negocios.

De la misma manera en la que están yendo, incluso a Haití, a comprar mercancía barata para luego revender acá, Nicaragua está siendo un destino para hacer dinero.

Luego de obtener la visa y comprar un pasaje que oscila entre los 530 y los casi 800 dólares, según la aerolínea, los que llegan al país son recibidos, hospedados y atendidos por una colonia de cubanos que les ofrecen todo tipo de ser vicios. Incluso les llevan a comprar al famoso mercado oriental, sitio en Managua, la capital,  donde se encuentra todo tipo de mercancía a precios muy tentadores.

Los viajantes provienen principalmente de las provincias orientales y compran todo tipo de ropas, zapatos y efectos electrodomésticos.

Una de las líneas aéreas que estrenó viajes Managua-Habana, la venezolana Conviasa, permite montar los enseres en el avión si hay espacio, previo pago de cinco dólares el kilogramo.

Rubén Ernesto ya ha venido tres veces y ha comprado aires acondicionados, televisores, gigantescas bocinas  de música y muchas otras cosas que, dice, se venden fácilmente en su natal Holguín.

“Viajamos cuatro o cinco amigos. Nos hospedamos en los hostales de cubanos que cobran 18 dólares diarios y garantizan recogida en el aeropuerto, guías de compras, desayuno, comida y alojamiento”, comenta.

Ante esta oleada de cubanos que vienen a comprar están proliferando esos negocios instalados en las mejores zonas de Managua. En Residencial Mayales, Ana recibe a sus coterráneos y les ofrece además de los servicios básicos el aseguramiento, incluso el servicio de carga no acompañada desde 1.5 kilogramos.

Sobre este último aspecto, Rubén Ernesto a firma que “siempre tratamos de montar todas las compras en el avión, pero a veces no es posible. Entonces lo dejamos y nos lo envían entre 10 y 15 días. Es un poco arriesgado pero no queda otra opción”.

Desde que en enero pasado Nicaragua comenzó a otorgar permiso de entrada a todos los cubanos y hasta mayo las autoridades del país centroamericano habían contabilizado unos 5 000.

Hoy la cifra debe ser mucho mayor, dice Caridad. “Son muchos los cubanos que me encuentro tratando de legalizarse y buscándose un espacio. En los próximos años tendremos una vasta comunidad cubana en este país, veremos qué pasa”…

 


 

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