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Cuba no resuelve la crisis de medicamentos y culpa al bloqueo y a China

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faltante en medicamentos

Texto y fotos: Liliana Suárez

“¿Usted puede decirme si hay tramadol?”, preguntó una ciudadana a la dependienta de la farmacia de F y 27, aledaña al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) de La Habana, tras solicitar aprobación a los que esperaban para comprar en la larga fila que a diario se organiza en el lugar: “es que no puedo hacer la cola por gusto y tengo a mi hermano con mucho dolor en la consulta de urología”. Su rostro y su voz denotaban una profunda preocupación que se acentuó cuando la dependienta le respondió que no había entrado “en el pedido”.

Ese potente analgésico, cuya ausencia resulta recurrente, es recetado con frecuencia por especialistas del INOR a pacientes con tumores malignos que aún no tienen que acudir a la morfina para aliviar la enfermedad o pueden alternar con esta si las dolencias no son en el momento tan profundas. También utilizado en otros padecimientos “aunque se entrega por receta, es de venta delicada y cuidadosa porque personas adictas a las drogas lo consumen como alucinógeno”, según comentó a Cuballama una farmacéutica.

La crisis más profunda de medicamentos en Cuba data ya del 2013 cuando  las molestias entre la población por el hecho comenzaron a elevar el tono y un grupo de funcionarios de BioCubaFarma dio detalles al diario oficialista Granma acerca de los problemas existentes, entre los que aparecían la poca liquidez financiera del país para pagar sus deudas con los suministradores de materias primas y el envejecido equipamiento tecnológico de la industria nacional.

A partir de la fecha, aunque aseguraron que la situación mejoraría, una espiral de escaseces se ha agudizado, lo que conlleva a que gran parte de los cubanos se agolpen en las afueras de las farmacias cuando llegan cada unos diez días en lotes a los que se le denomina en el argot “pedidos”, y que los de edad más avanzada, aquejados de determinadas patologías, estén desde horas de la madrugada para alcanzar pues las cantidades entregadas son bastante limitadas.

En el 2015 la nación disponía en el Cuadro Básico de Medicamentos (CBM) de 857 productos, a finales del 2018 la cifra cayó a 761 y hoy se encuentran en los 757, de acuerdo con estadísticas oficiales.

De “muy grave y alarmante” califica Dunia, chofer de la empresa habanera Cubataxi, este contexto “que no parece tener remedio”. Se refiere a los avatares que sufre con su madre hipertensa ante la ya casi habitual falta de Captopril y Clortalidona que lleva  su tratamiento. “Pero tampoco hay Propranolol o Enalapril, que otros utilizan, y hasta medicamentos como la Metformina para los diabéticos, y esto por mencionar algunos de los más usados”.

Otra supuesta alerta roja en el Cuadro Básico de Medicamentos

El tema del tan llevado y traído CBM si no fuera asunto tan serio podría dibujar sonrisas. Ahora circula en el sector un documento que apunta a la baja de 138 fármacos más, no controlados (los que se entregan personalmente por los llamados tarjetones) además de los ya desplazados por considerarse que no están entre los de primera necesidad, sobre los cuales algunos trabajadores del gremio especulan que quizás desaparezcan definitivamente de la producción local, en tanto que otros no serán más importados. Aunque en el reciente espacio la Mesa Redonda, de la televisión cubana, altos cargos del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) aludieron a que en los próximos meses esas 138 líneas de manera probable no estarían en la red.

Las razones en general no se anuncian como novedad: la falta de materias primas  “en lo que no solo han influido los problemas financieros, sino el recrudecimiento de las acciones del bloqueo, que está teniendo un alto impacto”,  proveedores habituales han dejado de suministrar productos a Cuba, y se ha hecho imposible en ocasiones realizar las transacciones bancarias para realizar los pagos a ellos”, explicaron en el programa televisivo.  La que sí apunta como acontecimiento es el cierre de plantas productoras en China por problemas de contaminación ambiental.

Lo cierto es que en el citado documento se enumeran algunos que hace ya un tiempo no se vislumbran en los estantes, como el ya mencionado Propranolol, el Paracetamol, Piperazina jarabe, Piroxicam supositorios, Terazosina o antibióticos como el Cloranfenicol o la Tetraciclina, entre otros. Lo más normal en La Habana es que cuando se comunique con una farmacia en cualquiera de los municipios para indagar por un antibiótico la respuesta sea escueta: “no tenemos ninguno en estos momentos”. Y aún no se hablaba de nuevas bajas en el CBM.

“Sí, ahora como para mantenernos en estado de alerta nos van a llamar a reuniones para informarnos de lo que no es nuevo, 138 medicamentos que se van del CBM. Todos los años la historia es parecida. Luego los pacientes nos reclaman por recetar lo que no hay, pero la inestabilidad es tanta que nunca sabemos con exactitud lo que sale en la red de farmacias”, destacó a esta redactora una médica de la familia de la localidad de Centro Habana.

En nuestro recorrido, al intercambiar con una vendedora en la instalación situada en las calles 23 e I, en el Vedado, aseveró: “está circulando un panfleto por ahí que refiere 138 renglones, pero en realidad, observando el panorama, van a ser alrededor de 150. Acuérdese de lo que le digo, ahorita esos anaqueles que usted ve, van a estar aún más vacíos”.

Luego, con total desenfado, manifestó que junto a sus compañeras ponían en entredicho las informaciones recientes de la Mesa Redonda relativas al número de medicinas. “¿Y usted sabe que nos pasó? Un cliente fue para la dirección del Ministerio de Salud Pública a denunciarnos. Es decir, que no tenemos qué despachar a la gente y debemos callarnos. Pero no ocurrió nada, aquí estamos, siempre surge algún extremista”.

Ese día la entidad encargada de distribuir en la ciudad, había ubicado sus entregas en el municipio Plaza de la Revolución. En horas de la tarde aún los capitalinos esperaban el momento de comprar y otros para evitar la sorpresa de no hallar lo que requerían hacían sus preguntas en los mostradores. Lo más común en la de 23 e I, en la de la calle Hospital, frente a un costado de la Universidad de La Habana, o en la próxima a la calle Zapata, frente al Hospital Manuel Fajardo, era una negativa cuando enseñaban sus recetas.

La Medicina Natural Tradicional: ¿otro Período Especial?

Aunque en 1970 se constituyó la primera consulta de Acupuntura en el policlínico Asclepios de La Habana, no fue hasta el derrumbe de la Unión Soviética y la instauración en Cuba del Período Especial en la década de los 90 del pasado siglo que tomó fuerza en la isla la Medicina Natural Tradicional. Era una alternativa para paliar posibles emergencias ante la insuficiencia de medicinas.

En aquella cruenta etapa las Fuerzas Armadas, en coordinación con la Academia de Ciencia de Cuba y otros organismos, tomaron las riendas de estos tratamientos alternativos en el que estuvieron como punteros los hospitales militares Naval Luis Díaz Soto y Carlos J. Finlay,  de la capital, con galenos que incluso cursaron estudios de la disciplina en China. Se crearon en la mayoría de los policlínicos del país departamentos para aplicar estas técnicas, muchos de los cuales fueron desmantelados al sobrepasar esos años cruciales.

En la actualidad vuelven con fuerza estas modalidades terapéuticas que incluyen la Acupuntura y sus técnicas afines, la Fitoterapia, la Apiterapia, la Homeopatía, la Terapia Floral y la Ozonoterapia.

Ahora además del Naval y el Finlay, tiene una consulta el Cuerpo de Guardia del Fajardo, a donde acuden cotidianamente pacientes de los municipios más céntricos de la ciudad en busca del alivio a sus malestares. “No tengo otra opción, los dolores osteomusculares no me dejan ni dormir y no hay Naproxeno ni Ibuprofeno, y menos Metocarbamol, o la Benadrilina que me mandan con Amitriptilina”, se queja Odalys que ha sido diagnosticada con fibromialgia, una enfermedad que abunda por acá en estos tiempos, en especial en personas del sexo femenino. Algunos de los síntomas son fatiga, alteraciones del sueño, la memoria y el estado de ánimo.

Igualmente, el jueves último esperaba alivio Ana María por las continuas crisis de migrañas que normalmente calma con el antihistamínico Difenhidramina, unido a tabletas de Dipirona o Duralgina, un analgésico no opioide que la industria nacional aunque la produce no tiene capacidad para cubrir la alta demanda del mismo.

Los habaneros que sobrepasan los 40 años, aún con los recuerdos de los años 90, enfrentados hoy al desabastecimiento en muchos órdenes de la economía, observan con sospecha esta otra penuria que más bien les parece un repunte de un segundo Período Especial, a pesar de que la dirigencia cubana sostenga lo contrario.

 


 

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