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Cuba

Cierra definitivamente otra CADECA en La Habana por intento de robo

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Texto y foto: Liliana Suárez

A finales de la semana última un intento de robo, durante la noche, en la única CADECA (Casa de Cambio) que aún permanecía abierta en el centro del reparto Nuevo Vedado hizo que las autoridades emitieran la orden de clausurarla definitivamente. Estaba ubicada en la calle Tulipán, entre Factor y Estancia, y se conocía como la del EJT (Ejército Juvenil del Trabajo).

Así lo confirmó a esta periodista el custodio que permanecía el viernes pasado en el lugar, rodeado de gran cantidad de personas que pretendían hacer sus gestiones. “No se concretó el robo porque la alarma sonó y la policía que estaba cerca acudió de inmediato. Yo solo estoy aquí en espera de que terminen de recoger lo que queda para acabar con mi trabajo”, dijo de forma escueta mientras trataba de evadir a los usuarios que se acercaban.

Una mujer entrada en años que escuchaba la conversación expresó su molestia: “esta era la única CADECA que nos quedaba, ahora a dónde vamos a ir a cambiar, y yo misma que generalmente cobraba aquí mi jubilación”.

Tal interrogante hice al vigilante de aquel desvencijado contenedor, a lo que respondió: “yo no tengo que ver con esto, los que necesitan hacer las operaciones que vayan a la de Ayestarán (calle que limita los municipios Plaza de la Revolución y el Cerro) o la de Puentes Grandes (en Avenida 26 esquina a  51)”. Ambas instalaciones están situadas a una distancia que oscila entre los 4 y 5 kilómetros.

“Como siempre, en lugar de poner control y que la policía cumpla sus funciones de evitar hechos delictivos, a la filosofía de botar el sofá”, protestó un hombre refiriéndose a la tan recurrida frase del cubano cuando los asuntos funcionan sin eficiencia y la solución es deshacerse de los centros con problemas.

“Pero además, lo útil que era no solo para el vecindario, sino para todo el que necesitaba hacer algún cambio para realizar sus compras en el agromercado, al que se sabe concurren personas de otros puntos de La Habana por sus precios un tanto más asequibles y su más variado surtido”, comentó una más de los presentes.

La otra Casa de Cambio con que se contaba en esa zona de Nuevo Vedado yace inerte desde hace varios meses en su sede de las calles Panorama y Tulipán. Un día amaneció cerrada, sin que a los vecinos se le dieran explicaciones al respecto, según nos contaron.

Casas de cambio en ruinas

Cuballama, para indagar acerca del cierre definitivo de la casa de cambio del EJT, conversó en la sede de CADECA de La Habana con un funcionario de la Dirección de Recursos Humanos, quien reconoció que “un lugar para abrir otra en estos momentos no está en nuestras manos”.  Seguidamente aseguró que “se busca por los alrededores otro con mayor seguridad para que no existan afectaciones a la población, pero a su vez puedan protegerse los recursos del Estado”.

En cuanto a la de Panorama y Tulipán, el directivo insistió en que “es obligación de los presidentes de los Consejos Populares exponer las precisiones correspondientes, porque ellos se encuentran debidamente informados de los sucesos de cada zona”.

Coincidentemente, a la salida de esta entrevista, esta periodista compartió brevemente con otro funcionario, pero de las provincias Artemisa y Mayabeque, quien sobre los hechos acaecidos en la CADECA del EJT y su cierre especuló: “en cuanto a esto último no habría que extrañarse mucho, porque aunque la alta dirección del gobierno lo niegue se sabe que está en análisis la aplicación de la moneda única. Al menos es lo que pienso yo aunque sea real que las Casas de Cambio prácticamente están en ruinas”.

Ambos funcionarios pidieron no ser identificados.

Una entidad financiera emergente surgida con el Período Especial

El Banco Nacional de Cuba otorgó licencia para la instauración de las Casas de Cambio, especialmente para contrarrestar el canje de monedas en el  mercado informal y tratar de poner orden en las finanzas internas.

En abril del presente año ante la clausura de una de estas entidades financieras, el periódico oficial Juventud Rebelde publicó una queja de los vecinos de la Calle 19, entre A y B (Vedado) con la consiguiente respuesta de la dirección de CADECA en la capital. Manifestaban que en las últimas semanas se habían visto forzados “a cerrar 14 casas de cambio que funcionaban en contenedores, dadas las deficientes condiciones estructurales de las mismas, luego de más de 20 años de explotación”.

El directivo sostenía asimismo que esos locales “no reúnen las condiciones de seguridad imprescindibles para garantizar la integridad del efectivo y de otros activos; además de no poseer las condiciones higiénico-sanitarias necesarias para que sus trabajadores puedan ejercer sus funciones”. Y que por otra parte, “ejecutaban un bajo nivel de operaciones que generaban pérdidas a la entidad; y en algunos de ellos “se registraron intentos de acceso en horarios nocturnos por malhechores malintencionados”.

En las oficinas que cuentan con las condiciones requeridas se ofrecen  servicios de pago de remesas de Western Union, se recepcionan depósitos de entidades para acreditar en sus cuentas bancarias, se cobran impuestos y contribuciones al sector no estatal, así como se pagan pensiones  a jubilados, además de la compra y venta de monedas nacionales o extranjeras, entre otros.

En cuanto al municipio Plaza de la Revolución, entre los cinco más pequeños que integran la urbe, con 11.82 kilómetros cuadrados que representan solamente el 1.6 % de toda la superficie de La Habana, “lo cierto es que cuenta con una población flotante de 3000 personas y es considerado en general como uno de los de mayor índice delictivo de la provincia”, según una fuente policíaca que prefirió el anonimato.

Las CADECA y sus demonios

“Sí, periodista, han eliminado una cuantas CADECA, mire usted esta no tiene presencia ni seguridad. Colocaron un día unos cuantos contenedores como si se tratara de cabinas para guardar recursos en obras de la construcción y pensaron que esa sería solución lógica y solo ha sido chapucería. Y se sabe que a estas alturas el presidente nacional de estas instituciones ha pedido al gobierno mejores entornos, pero nada se ha logrado”, aseveró el guardián en la ya citada Casa de Puentes Grandes hasta la que llegamos en nuestro recorrido.

Detrás de las dos sombrías ventanillas del amarillento contenedor semejaban sombras los dependientes que atendían al filo del mediodía de este lunes a los clientes que formaban una hilera para proceder a sus transacciones bajo el ardiente sol de este julio.

La de Ayestarán no ofrecía un panorama muy diferente: usuarios con signos de agotamiento en los rostros, quizás por la espera o por el agobiante calor habanero. Algunos de ellos evadieron dar opiniones, en tanto un obrero vestido con su overol carmelita afirmó: “esto es lo que nos queda, hacer cola en todas partes para resolver cualquier cosa y tener mucha paciencia. A  ningún lugar que el cubano va, las gestiones son rápidas, y esta no tiene nada de distinto”.

En ese instante, poco después de la 12 del mediodía, una de las trabajadoras con visos de apatía en la mirada cerraba la ventana de su puesto. Y el custodio decía al público: “la compañera fue a almorzar, pero no se preocupen que continuará la otra”.

 


 

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