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Trump no quiere irse, y busca once mil votos

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La llamada hecha por Donald Trump al Secretario de Estado de Georgia parece un intento desesperado por no irse de la Casa Blanca, y un error costoso, políticamente hablando.

La divulgación en las últimas horas del audio -y la transcripción- de una llamada que hiciera el presidente de los EE.UU. Donald Trump al Secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, es tendencia mundial. Sobre lo sucedido hay muchas interpretaciones.

¿Realmente Trump exigió encontrar esos 11 mil 799 votos de diferencia en Georgia? ¿O apenas hizo un pedido? ¿Una exhortación? ¿Es consciente Trump del significado de esa llamada? ¿Sabrá él del daño político que se ha hecho?

Son muchas las interpretaciones del suceso, pero frases como “tú eres republicano” o “vamos, solo necesito 11 mil votos”, unidas a revelaciones de rumores -eso dice Trump en la conversación: <<he oído que>>-, y otras similares dan un matiz un poco sombrío, no sobre sus intenciones, o quizás sí, sino sobre el modo en que Trump ha entendido durante 4 años el significado de ser presidente de los EE.UU. De paso pone en tela de juicio su entendimiento sobre la matriz democrática de una nación forjada durante cientos de años, con bases sólidas para definir, mediante la separación de los poderes en las distintas ramas del gobierno, qué es los EE.UU.



Revertir todo esto -bajo ningún concepto, que no sean evidencias sólidas, esas mismas que distintos tribunales, Supremo incluido- es lo qué significa la llamada. Al menos su objetivo.

En la llamada, Trump insiste en que él ganó las elecciones. Que fue perjudicado con un fraude.

“Expertos” cuestionan sobre el modo en que fue obtenido el audio de la llamada, pero eso no quita la esencia del asunto: es Trump quién llamó; es su voz  quien pide esos 11 779 votos.

Trump llamó al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, durante el fin de semana -en una entrevista con Fox News el domingo, Raffensperger confirmó que la llamada telefónica se realizó el sábado-  supuestamente instándolo a “encontrar” suficientes votos para revertir los resultados del estado -los que dicen que el oponente demócrata de Trump, Joe Biden, ganó las elecciones estatales del 3 de noviembre por 11,779 votos-  y The Washington Post informó sobre la conversación y obtuvo el audio de la llamada telefónica, que publicaron completa el domingo. Así que ya tenemos una idea de “cómo” estuvo el domingo.

Durante la llamada, el presidente supuestamente dice: “Todo lo que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11,780 votos, que es uno más de los que tenemos. Porque ganamos el estado”. Luego en Twitter habló de  “papeletas bajo la mesa”, “destrucción de papeletas”, “votantes” que vinieron a votar y no eran del estado, votantes muertos y más”.

Raffensperger, con mucho aplomo, tanto en la llamada telefónica como en Twitter le respondió: “Respetuosamente, presidente Trump: lo que está diciendo no es cierto.”

Luego le dijo al presidente que tendría que recurrir a otros estados para encontrar suficientes irregularidades en los votantes para revertir la carrera presidencial de 2020, porque allí no fue suficiente en el estado de Georgia para hacerlo.

Transcripción de la conversación está disponible aquí (en idioma inglés)

“La conversación grabada del presidente Trump con el secretario de Estado de Georgia, Raffensperger, es más que una diatriba patética, incoherente y delirante”, apuntó en un comunicado el senador Dick Durbin, demócrata por Illinois.

“Su vergonzoso esfuerzo por intimidar a un funcionario electo para que cambie deliberadamente y tergiverse los totales de votos legalmente confirmados en su estado ataca el corazón de nuestra democracia y merece nada menos que una investigación criminal”. Y agregó:

“El presidente está desquiciado y es peligroso. Quienes alientan y apoyan su conducta, incluidos mis colegas del Senado, están poniendo en riesgo la transición ordenada y pacífica del poder en nuestra nación”.

Todo esto -es lo más probable- es lo que desencadenó la unanimidad en el criterio de diez ex secretarios de Defensa de Estados Unidos.

Estos, en una carta dirigida a la nación, advirtieron a Trump que cualquier intento de involucrar a las fuerzas armadas en la disputa por el supuesto fraude electoral podría llevar al país a un “territorio peligroso, ilegal e inconstitucional”.



En la carta, que firman diez ex jefes del Pentágono, nombrados todos lo mismo en administraciones republicanas que demócratas, resaltan nombres como Dick Cheney, William Perry, Donald Rumsfeld, William Cohen, Robert Gates, Leon Panetta, Chuck Hagel, Ash Carter, James Mattis y Mark Esper, se señala:

“Nuestras elecciones han transcurrido. Se han realizado recuentos y auditorías. Los tribunales han abordado los desafíos apropiados y los gobernadores han certificado los resultados.  El colegio electoral ha votado. El tiempo para cuestionar los resultados ha terminado; el tiempo para el conteo formal de los votos del colegio electoral, como está prescrito en la Constitución y el estatuto, ha llegado a su fin”.

Más adelante expresan:

“Las acciones para implicar a las fuerzas armadas de Estados Unidos en la solución de disputas electorales podría llevarnos a territorio peligroso, ilegal e inconstitucional. Las autoridades civiles y militares que ordenen o lleven a cabo tales medidas tendrán que rendir cuentas, incluso enfrentar posibles sanciones penales, por las graves consecuencias de sus acciones contra nuestra república”.

Y finaliza recordando que estas acciones pudieran provocar “incertidumbre internacional sobre las políticas y posturas de la seguridad nacional estadounidense” y sobre todo, que pueden transmitir un peligroso mensaje, sobre que la nación norteña, “es vulnerable” y esto incentiva “las acciones de adversarios que buscan aprovecharse de la situación”.

Roberto A.

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