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Cuba

Primer campesino exportador cubano, exportará también aguacates

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Aguacates
Cortesía: Cubadebate

Los limones de la finca La Esperanza ya se exhiben en las repisas de las tiendas en España, y pronto se venderán también sus aguacates.

Tras su reciente envío de limones a España, Lázaro Rafael Fundora Hernán­dez, el primer campesino cubano que a modo “personal” realizó por vez primera una exportación de productos al extranjero, prepara un segundo cargamento, pero de aguacates, reveló el medio oficialista Cubadebate.

Por los limones, Lázaro Rafael Fundora Hernán­dez “se ganó” casi 900 USD. Es de esperar que por los aguacates gane más, y tanto él, como Cubadebate, como el oficialismo cubano están muy contentos por haber roto el hielo que, años atrás, más que un hielo era considerado un “vestigio pequeño burgués”.

Sí, porque aunque no se crea, hasta hace un mes, a los campesinos cubanos se les tenía absolutamente prohibidas estas “exquisiteces”.

Sus productos, años atrás, debían ser vendidos al Estado. Íntegramente. A precio de baratija, es la verdad. Luego se le autorizó -a él y a otros 600 campesinos en el país- que vendieran directamente a determinadas entidades estatales; casi que exclusivamente al turismo.

El ineficiente sistema económico cubano descubrió que con la apertura de tantos hoteles en el país, estaba absolutamente discapacitado para mantener un flujo estable de alimentos; la mayoría de ellos importados. ¿El resto? Mire de dónde venía: del campo, cosechado por gente como Fundora.

Solo que, un mecanismo verdaderamente diabólico tenía metido en el medio al ineficiente y burocrático Acopio; a Frutas Selectas también. Y todo, absolutamente todo se gestionaba a través del gobierno.

Con tantas trabas no había modo de garantizar la comida en los hoteles y el gobierno decidió aflojar un poco el nudo que tenía en el cuello de campesinos como Fundora.

Empeñados en que nadie se enriquezca, pronto el socialismo cubano descubrió que no hay modo -ni nada malo- en prohibirle a los campesinos que comercialicen los alimentos obtenidos con el sudor de su frente. Esta traba impuesta por el “impoluto” Fidel Castro durante años, terminó a la larga frenando las fuerzas productivas del campo. Con la liberación, a cuenta gotas, del vicio de controlar hasta un limón recogido en una mata, no pocas personas han vuelto a los surcos. ¿El resto? “Inventando” en las ciudades o simplemente, fuera del país.

El coronavirus como detonante

Tenía que llegar una pandemia como el coronavirus para hacerle un hueco a las arcas del Estado para que este, aun fiscalizando las operaciones, accediera a que gente como Fundora exportase al extranjero sus alimentos sacados del surco. Que los vendiese en dólares, a un precio “de mercado”, y no en moneda nacional a un precio de “lo tomas o lo dejas”.

Fundora no cabe en sus zapatos y pantalones de júbilo. Dice que haber logrado su primera exportación de limones al extranjero, y tener ya casi lista una de aguacates es el resultado de muchos años de perseverancia.

“Lo que logramos fue un empeño familiar, nos los propusimos y lo conseguimos”.

Explica que estuvo dos años -sí, ¡dos años!- haciendo gestiones para colocar sus productos fuera de fronteras. El castrismo, con sus trabas burocráticas y siguiendo el dogma fidelista al pie de la letra se lo impedía pero, dice Cubadebate, que no cuestiona nunca nada, “las nuevas regulaciones jurídicas que posibilitan a los negocios no estatales acceder al mercado internacional, le abrieron las puertas a un viejo anhelo”.

“Como productor llevaba un par de años intentándolo” admite este campesino que, además, se revela todo un economista del futuro, mientras propina un gaznatón a los reyes del “No se puede”.

“Siempre he creído que el futuro del desarrollo de este país se basa en las exportaciones. Esta es la manera más efectiva de recoger divisas que nos sirven para poder comprar lo que necesitamos”.

El problema, cuenta él que le dijeron era el pago. Algo que pudo haberse implementado hace años, pero que los dirigentes socialistas cubanos nunca quisieron. El hombre lo expresa así:

“No contábamos con la forma de obtener las ganancias pues las Cooperativas de Crédito y Servicio no manejan cuentas en divisas. Ahora salieron las nuevas resoluciones como la 315, donde tenemos un amparo legal para hacerlo”, casi que con dolor; como si dotar a las Cooperativas de Crédito y Servicio de la posibilidad de manejar cuentas en divisa consistiera en horadar un pozo en medio del diente de perro en la costa.

El próximo encargo será la venta de aguacates

“Mis metas siempre fueron trabajar para la venta al exterior y así adquirir insumos y equipamiento para mejorar la producción de la finca. Estamos claros que Cuba no puede suministrar estos implementos necesarios para cada campesino y es por ello que cada cual debe hacer lo posible por ser más autosuficientes en este sentido”, alerta este campesino que bien bien pudiera darle clases a cualquier dirigente de pacotilla de los muchos que pululan en el país y que, durante años le dijeron: no se puede.

“Si queremos mejorar las cosechas aquí, hay que buscar divisa para reaprovisionarnos. La lima es un producto escaso en Cuba y difícil de lograr y eso es un reto para mí. Lo fácil lo consigue cualquiera, lo difícil solo quienes se lo proponen”, señala Fundora mientras reflexionaba sobre un hecho: los limones de la finca La Esperanza ya se exhiben en las repisas de las tiendas en España, y pronto se venderán también sus aguacates.

por Ariel P.

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