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Cocktails

Origen y surgimiento del “Cuba Libre”, “Daiquirí” y otros cocteles cubanos

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Elegancia, ligereza, pureza, sabor inigualable: estas son algunas de las características que distinguen al ron cubano por encima de sus similares creados en otros lugares del planeta; diferente y superior, por ejemplo, a los rones creados y elaborados en Puerto Rico o Dominicana, por solo mencionar dos países “competidores”.

La historia esta bebida cubana está indisolublemente ligada desde hace ya más de un siglo a los albores y auge de la coctelería en la isla.

Ya desde la llegada de las tropas americanas a nuestro país, en el marco de la finalización de la guerra contra España, y el inicio de la llamada “Ley Seca” en los Estados Unidos, contribuyó al desarrollo de un arte del cual, Cuba, es baluarte indiscuttible: la coctelería.

La mezcla del ron, con las frutas tropicales dio creación a tragos – cocteles – que hoy nos identifican en el mundo entero. De esos que hoy se piden en una barra a todo lo largo del planeta.

Sin embargo, hay que reconocerlo, la mayoría de quienes degustan de ellos hasta en lugares distantes como pudiera ser una isla del Pacífico, no conocen cómo surgieron los mismos.

Aunque ya hicimos mención a ello, sería un error absolutizar que con la llegada de los barmans norteamericanos a la isla tras el inicio de la Ley Seca en los EE.UU es la única responsable de todo. Cuba desarrolló una industria hotelera y de casinos vinculada a este fenómeno que, trajo consigo no solo a destacados maestros del arte coctelero, sino también a miles de ciudadanos norteamericanos que llegaron al país a divertirse y claro, a reclamar en restaurantes y bares los mismos cocteles que en su país disfrutaban

La historia de la coctelería cubana está ligada a nombres como Emilio Gonzáles, “Maragato”, Eddy Woelke, Fred Kaufman y claro, el español Constantino Ribalaigua.

De sus manos surgieron cocteles que hoy, forman parte del acervo coctelero cubano.

Pero, ¿cómo fue que surgieron esos famosos cocteles? Aquí te explicamos cómo. Claro, algunos de ellos, pues la historia, caprichosa, siempre guarda escondidos secretos que quizás nunca lleguemos a saber.

Daiquirí

Es cierto que este coctel en su génesis no es cubano. Es una bebida que, en los Estados Unidos, se servía con ginebra, pero – y he aquí el rasgo que lo hace único – la variante cubana elevó su distinción hasta lo que conocemos como “Daiquirí” hoy en día.

El trago fue inventado por un ingeniero norteamericano que trabajaba en una mina de hierro en las cercanía de la playa de Daiquirí, muy próximo a la ciudad de Santiago de Cuba., Jennings Cox, “cambió” la receta original y sustituyó la ginebra con el ron cubano pero, como conocía de la fortaleza del elixir cubano, “disfrazó” para el paladar de los americanos que visitaban la mina la bebida con un toque de limón y azúcar.

Giacomo Pagliuchi, colega de trabajo de Jennings fue quien se encargó de bautizar el trago con este nombre.

De ahí saltó al Bar del Hotel Venus en la ciudad de Santiago de Cuba. El propio Pagliuchi lo llevó a La Habana, donde terminó alcanzando fama definitiva hasta convertirse – hay que decirlo – en uno de los mitos de la coctelería mundial.

A ello contribuyó la labor de Emilio González, alias Maragato, el más brillante de los cocteleros cubanos. Trabajaba por entonces en el Hotel Plaza, y el Daiquirí se convirtió en moda, primero ahí, y luego donde quiera que se tuviese lugar una fiesta de alta sociedad.

Maragato le enseñó la receta a su amigo Constante Ribalaigua Vert, joven barman devenido años más tarde en propietario del mundialmente conocido restaurante El Floridita.

Ribalaigua, con la experiencia, el gusto y el olfato de todo un maestro, años más tarde decidió modificarlo un tin más, y le agregó Licor de Marrasquino, creando el más que famoso Daiquirí Floridita.

Para rematar su fama, acudió el novelista norteamericano Ernest Hemingway quien años después acuñaría la famosa frase de “El Mojito en la Bodeguita, y el Daiquirí en el Floridita”. No hay turista que no siga al pie de la letra el consejo del genial escritor, aunque en el Floridita hoy por hoy, también, se sirven miles de mojitos diariamente.

Mojito

Ya que lo mencionamos, hay que hablar de él. ¿No?

También aquí las carencias y diferencias propiciaron el surgimiento del que quizás es el más conocido de los cocteles cubanos. Al menos, me atrevería a asegurarlo, cada turista que visita la isla lo prueba una vez. Y quien lo prueba una vez, lo prueba dos, y tres, y para siempre.

Según datos recogidos en bibliografía, los americanos tomaban un cóctel similar pero de base alcohólica usaban el burbon, un destilado que en Cuba no existía por lo que “alguien” un día, se le ocurrió sustituir el seco burbon por añejo blanco, dando forma definitiva así a este baluarte de la industria coctelera cubana.

Cuba Libre

Aquí los historiadores no se ponen de acuerdo en definir el surgimiento de lo que algunos dicen es la segunda bebida más popular del mundo.

La versión más aceptada es la de que un día, un grupo de soldados pertenecientes al servicio del Cuerpo de los Rough Riders de EE.UU., se reunieron en un bar de La Habana Vieja donde un capitán, nombrado Russell ordenó ron añejo, Coca-Cola, hielo y una rodaja de lima. Los soldados curiosos, pidieron al camarero que preparara una ronda de la bebida que tomaba el capitán para ellos poder degustarla. Una vez “descubierto” el trago, comenzaron a pedir rondas y más rondas. En medio de la borrachera y el júbilo, cuentan que Russell se paró y pidió un brindis por la “liberada” Cuba.

Su grito de “«¡Por Cuba Libre!»” terminó bautizando el trago.

Presidente

En cuanto al surgimiento de este cóctel no hay dudas. Todos coinciden en que surgió en La Habana en honor al presidente cubano Gerardo Machado, y entre los años 20´y 40´se convirtió en el cóctel obligado a consumir por la clase alta de la isla, devota de Machado, hasta que unas revueltas populares en los años 30´dieran por terminado su mandato y popularidad. Su creador fue el legendario barman norteamericano Eddie Woelke, uno de los tantos que debió abandonar su país durante la Ley Seca.

Ron Collins

Llegó a la isla de mano de los barmans estadounidenses que, nuevamente por necesidad, debieron tropicalizarlo. Es entonces la versión americana del Tom Collins, donde nuevamente el azúcar y el limón entran a jugar su papel matrimonial: uno le da el gusto y el sabor dulce, el otro corta la sed con el hielo.

Mary Pickford

El cóctel Mary Pickford se cree que fue creado en 1928 por Eddie Woelke. Eddie trabajó en los más famosos locales de La Habana, como el Hotel Sevilla-Biltmore, en el Casino, aunque fue sin dudas en el Hotel Sevilla donde puso su sello en la historia de la coctelería cubana y mundial. Estando ahí, de sus manos salieron joyas como el Presidente, Dorothy Gish o el cóctel Nacional.

Sin embargo, el Mary Pickford surgió mientras trabajaba en el Jockey Club. Como en esos días la actriz hollywoodense Mary Pickford se encontraba filmando una película en la Habana, Eddie bautizó el cóctel en honor a ella. ¿Alguna vez lo probaría ella?

Havana Special

Esta considerado como una de las diez joyas de la coctelería nacional cubana. Fue creado por el ya mencionado Constante – Constantino – Ribalaigua, y debe su nombre a una singular ruta que existía en los primeros años del Siglo XX que cubría el itinerario desde Nueva York hasta La Habana. Esta ruta fue creada por el millonario norteamericano Henry Flagler, un nombre que todos los cubanos residentes en la ciudad de Miami seguramente mencionan día tras día, pues Flagler es, después de la Calle 8, la segunda artería principal de esa ciudad, ubicada al sur de la Florida, y ligada indisolublemente a la historia de la migración cubana.

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