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Cuba

La Habana y el edificio caído

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Derrumbe en La Habana

El derrumbe este jueves de un edificio ubicado en la esquina de Calzada del Cerro y la Avenida Rancho Boyeros, ha puesto al descubierto una vez más los problemas constructivos que tiene una ciudad tan añeja como un medio siglo, y que parecen no tener solución pero que también dejan en la boca el amargo sabor de que se pudo hacer algo, pero no se hizo.

El mal estado del inmueble y de otros muchos que hay en La Habana desde hace años no es exclusivo. En Cuba entera hay edificios así, pero en La Habana hay más y no es porque sea más grande, sino también porque es más vieja, si la comparamos – claro – con Las Tunas, Cienfuegos, Villa Clara; más joven si la comparamos con Trinidad o Baracoa.

Derumbe en Calzada del Cerro y Boyeros

Derumbe en Calzada del Cerro y Boyeros Foto: Cuballama

Sin embargo, el auge constructivo habitacional que tuvo La Habana desde que fuera nombrada capital; desde que su puerto sirviera de ancla en el Caribe y Las Indias, obligó a los arquitectos e ingenieros a la agilidad constructiva en pro del crecimiento urbano. Fue ahí donde comenzaron a edificarse inmuebles con la certeza de que dentro de 20, 30, 40, o quizás 50 años, la propia dinamia constructiva de una ciudad que crece, obligaría a las compañías constructoras a la demolición de muchos de esos inmuebles y al levantamiento de otros en sustitución de estos.

Lo que nadie calculó – quizás – es que la crisis económica que vive Cuba desde hace ya seis décadas, detendría las labores “lógicas” en el urbanismo capitalino.

Lo que hace a La Habana peculiar con respecto a otras ciudades de la isla y de Latinoamérica es eso. Lo que caracteriza al problema de la vivienda en Cuba es eso: poca o nula capacidad para emprender un movimiento constructivo urbano más moderno; cero permiso a la inversión privada de compañías constructoras – ¿y quién podría pagar un inmueble moderno? -; existencia de un retortijo de Ministerios, organismos, funcionarios, burócratas, arquitectos, ingenieros, involucrados en resolver o dar soluciones a los problemas de vivienda de un país – incomprensible por demás tanta gente metida en ello -, que da al traste con el deseo de que todas aquellas personas que viven en inmuebles viejos puedan reparar o ver reparadas sus viviendas a tiempo; ello aunado al hecho palpable de la poca iniciativa negociadora e inventiva de las autoridades cubanas en, por ejemplo, exigir e involucrar a todas aquellas empresas foráneas con interés en invertir en La Habana para que “patrocinen” la reparación de un inmueble; o exigirle a las “constructoras de hoteles” que, paralelo a la recuperación de un edificio para el turismo, reparen otro que esté ubicado al lado. O cerca. Parece posible esto último. ¿ O no?

Derumbe en Calzada del Cerro y Boyeros

Derumbe en Calzada del Cerro y Boyeros Foto: Cuballama

Porque a fin de cuentas lo que le interesa a los constructores de hoteles, a ese capital extranjero que estuvo interesado en levantar de las ruinas a un hotel como el Packard – y dejar en las ruinas al que está a su lado – es el motivo urbanístico habanero. Ese que casi no existe en otras ciudades latinoamericanas donde se repara más o menos a tiempo, o se derrumba lo viejo para levantar inmuebles nuevos. La Habana parece y es una capital distinta en Latinoamérica y el turismo quiere eso; que es más o menos lo mismo por lo que se hace exclusiva la ciudad de Trinidad en el mundo entero: que no existe otra villa “detenida en el tiempo”.

Hace tiempo que estamos luchando para que nos den otro lugar donde vivir“, lamentó Aydelín Medina Consuegra una de las vecinas del inmueble que ayer se vino abajo en la Calzada del Cerro; mientras que Nancy Rivera Lagoa, otra de las residentes dijo haberse quejado a todas las instancias, y que en todas las instancias le dijeron que tendrían respuesta, “pero ya han pasado muchos años y seguimos aquí“, a pesar de que desde 1975 se denunció que el edificio presentaba síntomas de deterioro.

La Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda (UMIV) desde el 31 de octubre de 2011 señaló que el edificio estaba nominalizado en el Plan de Rehabilitación Integral y solicitó dictamen técnico a la empresa SECONS” porque el edificio estaba en “muy malas condiciones constructivas“. Un año después, la vicepresidencia de Construcción y Vivienda del Consejo de la Administración Municipal (CAM) – nótese que ya van tres “empresas” metidas en el mejunje – explicó a los vecinos “que se pensaba llevar a cabo una reparación“, pero que luego se reconsideró la propuesta por peligro de derrumbe.

Dos años más tarde después de esa fecha, el arquitecto Boris Abel Mérida Suárez certificó que fueron “las irresponsabilidades, la falta de recursos y el abandono de las autoridades responsables en la conservación y protección del patrimonio de la ciudad” las que provocaron que la edificación se encuentrara ya, en esa fecha, (2014) “en un estado técnico regular, pero reparable”. El especialista insistió en que la demolición del inmueble multifamiliar era injustificable, “salvo que el gobierno tenga otros intereses en esa zona”.

Derumbe en Calzada del Cerro y Boyeros

Derumbe en Calzada del Cerro y Boyeros Foto: Cuballama

En el propio documento citado por el portal oficialista Cubadebate, el especialista alertó que, de no atenderse el inmueble, en un período de cuatro o cinco años se acelerarían los problemas estructurales y correrían riesgo sus habitantes.

Ayer se derrumbó el edificio. Murió una persona. ¿Cuántos edificios más tienen que derrumbarse; cuántas personas más tienen que morir para que se tomen medidas con respecto a la salvación del patrimonio urbano habanero – y el cubano todo – que propiciaron sin lugar a dudas el nombramiento de la capital de los cubanos como Ciudad Maravilla en el año 2016.

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