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Cuba

“La cosa está dura”: alarma entre los cubanos por astronómicos precios de la comida

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Por Flavia Viamontes

El salario medio de los cubanos sabemos de sobra que es una burla, que para nada alcanza y que debemos hacer todo tipo de “maravillas” para subsistir. Pero cada día la situación se hace más caótica para quienes viven de su trabajo  o no tienen un familiar fuera del país que le ayude a “malvivir” acá dentro.

Es el caso de María del Carmen. Ella fue al agro más cercano a su casa, donde cada fin de semana acostumbra a comprar las provisiones que le alcanzan con su salario de 685 pesos (casi 30 dólares). Necesitaba comprar ensalada, frijoles y condimentos, fundamentalmente, “pero todo subió de la noche a la mañana.  Los frijoles colorados que costaban 18 pesos ahora están en 20”, cuenta.

Esta Ingeniera Civil que trabaja en una empresa constructora lamenta que “la cebolla ya tiene precios astronómicos, 30 pesos la libra. También el mazo de habichuelas antes no pasaba de cinco pesos, hoy ya va por ocho. Inaguantable la situación”.

La vida se encarece cada día más para el cubano y la posibilidad de un nuevo Período Especial es cada vez más evidente. Suben los  precios de productos tan elementales como los famosos perros calientes, altamente consumidos por la población y que hasta hace poco se vendían en tiendas recaudadoras de divisas. Ahora pasaron a distribuirse por la libreta de abastecimiento, racionalizados y a precios muy altos, 25 pesos cada paquete. “Igual pasó con el pescado, que por cierto, no lo hemos vuelto a ver”, acota María del Carmen.

La carne más consumida por los cubanos, la de puerco,  no se encuentra hoy por menos de 60 pesos la libra en los mercados de oferta y demanda. En los estatales, que se expendía a 21 pesos, hace mucho rato no aparece.Lo constata Raúl, un señor de 60 años que recorre el agro del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) ubicado en Tulipán y Boyeros. “Hasta hace dos semanas sacaban carne una vez por semana a 35 pesos la libra, ya más cara, pero también se desapareció. Trato de pasar casi todos los días a ver, pero es inútil”.

Lo único que se resuelve es el jamón vicking, a 35 pesos la libra. “Malo y medio blancuzco, dicen que lo hacen con claria”, me confirma Raúl con cara de asco.

“La cosa está dura”

Los últimos meses han sido duros para los cubanos y lo que se avecina no es para nada alentador.  Las imágenes de tiendas vacías, largas colas y el mal humor ante la escasez, han sido constantes en las redes sociales y entre las propias personas que no hablan de otra cosa.

“El calor y la falta de comida son hoy el único tema para los cubanos”, afirma un taxista de almendrón. “Lo que yo oigo acá no se lo puede nadie imaginar. Pero el tema de la falta de pollo y los altísimos precios ya sobrepasó los límites”.

El cincuentón dice que fue economista toda la vida, “eso estudié y lo ejercí hasta que la cuenta no me dio. Luego busqué otras alternativas.  Yo, que gano un poquito más que la media del cubano, estoy volviéndome loco. No hay que comer y lo que encuentras cuesta el doble”.

Según relata a Cuballama, hace pocos días fue a comprar un pedazo de carne para cocinar unos garbanzos por los que ya había pagado 2.85 CUC. “Por una pieza de costilla del tamaño de mi mano y con más de dos centímetros de grasa, el carnicero me cobró 100 pesos cubanos. ¿En cuánto me salieron esos garbanzos, sin contar todo lo demás?”, cuestionó.

Los trabajadores estatales en Cuba son mayoría, el resto son cooperativistas agrícolas o urbanos, campesinos y trabajadores privados, que tienen ingresos más altos, pero ya todos por igual sufrimos de los precios tan altos y las carencias.

Pero los cubanos, siempre aferrados a alguna ayuda foránea, ponen hoy sus esperanzas en Bolivia. De acuerdo con informes estatales la nación sudamericana comenzará a exportar a la isla caribeña carne de res, pollo y leche en polvo. “Veremos los precios”, exclama desesperanzada Claudia Sánchez, una madre soltera que lleva a su pequeño al círculo infantil.

Esta crisis hasta la familia del exterior se la está sintiendo. “Hasta hace pocos meses el padre del niño y mi hermana me mandaban 100 dólares mensuales y con eso vivíamos holgadamente. Ahora ya apenas me alcanza. El 90 por ciento lo gasto en comida para él”.

Claudia es profesora de historia en un preuniversitario. Su salario no es bajo comparado con la media nacional y recibe esa ayuda. “Pero de la familia en el exterior no podemos vivir toda la vida. El dinero y el trabajo también están difíciles para ellos”, asegura.

En otro agromercado de la calle 26, en Nuevo Vedado, se vende carne de puerco. “La costilla, 55 pesos, y a 30 la  manteca. Es lo que me queda”, me admite con desgano el carnicero.  Ante mi cuestionamiento de por qué tan elevados esos precios, solo se limita a responder que para todos la “cosa está dura”. Y no deja de tener razón…


 

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