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Los cubanos nos reímos de todo, o casi todo. Los jóvenes que hacen humor en el suplemento Xel2 abogan por ser libres, al menos, mientras dure la carcajada

Desde Eduardo Abela, Conrado W. Massaguer, René de la Nuez, Prohías, Juan Padrón… los cubanos siempre les hemos buscado la vis cómica a nuestros problemas. Algunos dicen que, tal vez por eso, nos cuesta tanto trabajo resolverlos; otros creen que la sátira inteligente puede ser un camino para hallar soluciones.

Hasta los primeros años de este siglo existieron revistas como Palante y suplementos como Melaíto o DDT con un marcado corte humorístico; otras publicaciones, como ZunZun y Pionero incluían en sus contenidos tiras cómicas. Dentro de los límites de la censura, sacaron carcajadas a sucesivas generaciones.

Con el paso del tiempo muchas de esas publicaciones fueron reduciendo y atrasando sus tiradas, y varios dibujantes talentosos abandonaron las redacciones. El humor gráfico en la isla fue perdiendo protagonismo. Hoy un grupo de jóvenes pretenden aprovechar las amplias ventajas que brindan los medios digitales para, sorteando dificultades materiales y burocráticas, llevar a línea y color nuestros problemas, debates y anhelos.

Wimar Verdecia empezó a hacer caricaturas cuando se restablecieron las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Subió algunas a Facebook y, como se viralizaron, se dio cuenta de que podía dedicarse a eso. Sus referentes principales están en el cómic norteamericano, en el argentino Carlos Matera (Matt) y en la famosa revista española El Jueves:

“Me sorprendió la apertura con la que esta toca temas políticos sobre la realidad española. Logran burlarse hasta de la censura con los reyes. Empecé a indagar un poco sobre la historia del humor gráfico cubano y descubrí que había una vía para dialogar. Cuando comencé a publicar me asombraron muchas personas; pensé que darían el típico consejo de ‘no te busques problemas’, sin embargo, dijeron ‘como me reí con lo que publicaste’”, le explica a Cubacomenta.

Wimar estudió para instructor de Artes plásticas y luego se licenció en Comunicación Social. Aunque ilustró algunos libros, desde hace años prefiere las pantallas, porque los impresos pueden dormir una larga siesta antes de su venta:

“El papel se demora mucho en llegar, haces algo y puedes estar seis meses esperando a que salga. Resulta imposible vivir de la gráfica así; entonces empecé a buscar otras vías para expresarnos y la publicación de Xel2 me ha permitido hacerlo de forma constante. Desde el mismo momento en que elegimos el nombre del proyecto, fue una alternativa diferente, un humor con conciencia social y política”.

Si por el uno no se puede, nos vamos Xel2

Xel2 es un suplemento humorístico publicado por la revista independiente El Toque. Pretende convertirse en una plataforma de diálogo entre cubanos de diferentes partes e ideologías, con la gráfica como elemento aglutinador. María Esther, otra joven que se aventura en la difícil tarea de hacer reír y pensar, entiende el humor como un camino para sobrellevar nuestros problemas:

“Es una forma diferente de socializar, hay cierta fraternidad en ese tema que nos identifica a todos, pues no se trata de una imposición o un panfleto. Ahora mismo podemos ver humor en todas partes, las redes sociales están inundadas de memes, una forma diferente de compartir una historia. En esa risa también puede ir una reflexión; estás viendo el problema, pero te estás riendo de él, por tanto, olvidas los elementos que pueden ser hirientes”.

Con solo veintinueve años, la humorista cubana, luego de una trayectoria en el cómic, inició una serie sobre los productos normados por la libreta de abastecimiento; luego otra llamada “La Bola”, acerca de una vidente de barrio que en solo segundos lograba acabar con las esperanzas de su consultora.

Con el tiempo se dio cuenta de que la publicación necesitaba menos texto y más dibujos que trataran temas de inmediatez y fue perfilando su labor en esa línea. Actualmente es una de las pocas mujeres que se dedican a hacer reír mediante el dibujo: “Casi todos los que hacen humor gráfico son hombres, pero el género para mí nunca ha sido una limitante, nunca pienso que voy a hacer algo diferente por ser mujer. Simplemente desarrollo mi creatividad y lo que siento. Trabajamos como grupo y cada cual tiene su propia visión, y la de una mujer puede enriquecer el proceso”.

Un gato que no para de maullar en Xel2

Para Irán Hernández “hacer arte es como hacer deportes o practicar ejercicios, mientras más lo hagas más te perfeccionas”. Inició su carrera en la revista A Pulso, que se distribuía mediante el paquete semanal; luego Xel2 le dio la oportunidad de continuar y expandir su obra: “Publicar regularmente, tener que hacer un trabajo todas las semanas, te ayuda a mejorar. También es muy importante la retroalimentación con los receptores. Cuando estaba en A Pulso, a través de las redes me llegaban los comentarios, luego yo seguí publicando en mi perfil y ahí la retroalimentación era directa”.

Graduado de la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte, Irán cada vez es más conocido por su serie cómica “Hablando con Gato”, una conversación entre un sarcástico minino que siempre hace reflexionar a su dueño sobre los conflictos que ocurren a su alrededor y que él muchas veces no logra vislumbrar con claridad. Con fuertes influencias de la tira cómica Mafalda y el personaje felino de la novela Alicia en el País de las Maravillas, Gato se ha convertido en la conciencia que muchas veces necesitamos los seres humanos para alcanzar una sociedad más justa.

El personaje también lo han utilizado los activistas por los derechos de los animales como portavoz del llamado a la tan necesaria Ley de Protección Animal, cada vez más lejana en nuestro cronograma legislativo. Más allá de los localismos, el joven humorista busca atraer la atención hacia problemáticas universales por cuya solución debemos abogar, y afirma que su “aporte a la sociedad es ser sincero; tengo una mirada crítica hacia mí mismo y el mundo que nos rodea, y eso se traduce en mi creación”.

Xel2 y mientras dure la carcajada

Las nuevas tecnologías han revolucionado el panorama social de la isla. A pesar de que los precios del internet siguen siendo prohibitivos para muchos, la gente accede de muy diversas formas a las fuentes de información. Los sujetos dejan de ser pasivos para convertirse en lo que se conoce como “prosumidor”, o sea, que consume pero también produce contenido desde múltiples plataformas y herramientas tecnológicas.

El humor es un ejemplo claro de cuánto los cubanos nos estamos empoderando en este sentido; muchas veces antes de que los medios oficialistas ofrezcan su “visión sobre los hechos”, las redes sociales tienden a llenarse de memes, comentarios, videos, parodias de los acontecimientos que vivimos a diario.

Los humoristas de Xel2 no están ajenos a ello, en tanto abogan cada vez más por reírse con la gente, pues como bien apunta Wimar, el chiste tiene el poder de hacer que la mayoría de nosotros nos libremos de nuestras ataduras, para ser libres, al menos, mientras dure la carcajada:

“El humor es un catalizador de todo el sentir de una sociedad; cada país tiene su humor típico, su forma de burlarse un poco de su realidad. Aquí le decimos choteo, esa forma del cubano de burlarse de sus problemas, y, a través del humor, dar una opinión que de forma seria no siempre puede hacer pública. Hemos abordado diferentes temas que hay que tratarlos en Cuba con mucho cuidado desde el texto o el artículo periodístico; sin embargo, el artista gráfico llega y le dice al rey que anda en calzoncillos”.

Fernando Vargas

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