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Cuba

Fallece en La Habana el Cardenal Jaime Ortega

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Cardenal Jaime Ortega

Uno de los logros reconocidos del Cardenal Jaime Ortega es haber actuado como mediador en la entrega de cartas que el Papa Francisco dirigió a Raúl Castro y Barack Obama y que apuntalaron el acercamiento diplomático entre los gobiernos de Cuba y EE.UU.

El arzobispo emérito de La Habana Jaime Ortega y Alamino falleció este viernes luego de varias semanas en condición crítica y con pronóstico reservado de salud, debido a un cáncer terminal. La información fue dada a conocer esta mañana por el arzobispo de La Habana, monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez. Su funeral tendrá lugar en la Catedral de esta ciudad de La Habana, que fue su sede.

Nacido el 18 de octubre de 1936 en Jagüey Grande, Matanzas, el Cardenal Jaime Ortega fue ordenado sacerdote en 1964. Ejerció primeramente como obispo de la diócesis de Pinar del Río, hasta que en el año 1981 fue nombrado al frente de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana.

Nota del Arzobispado de La Habana

JAIME LUCAS ORTEGA ALAMINO
Cardenal de la Iglesia
(18 de octubre de 1936 –  26 de julio de 2019)

Nota Necrológica

El Cardenal Jaime ha fallecido y al comenzar a sentir su ausencia física reviven, junto al afecto agradecido, los recuerdos de su calidad personal y su infatigable celo pastoral.

“Este tesoro lo llevamos en vasos de barro” II Cor 4,7
“Te basta mi gracia” II Cor 12,9

Han sido los lemas de ordenación sacerdotal y episcopal, respectivamente, escogidos por Jaime como inspiración de su sacerdocio, que comenzó en la Catedral de Matanzas el 2 de agosto de 1964 y se le concedió en plenitud en esa misma Catedral el 14 de enero de 1979. 

Ambos lemas, además de sus innumerables acciones y obras pastorales, nos permiten acercarnos a la semblanza espiritual del pastor cuya ausencia hoy padecemos. 

No es oportuno, ni posible dada la naturaleza de esta nota, abarcar la obra fecunda de sus años sacerdotales en la Diócesis de Matanzas y como Obispo en la Diócesis de Pinar del Río y en la Arquidiócesis de La Habana.

Al pensar hoy con cariño y gratitud en el Cardenal Jaime nos anima saber que él permanecerá entre nosotros acompañándonos con el recuerdo de su amable sonrisa, su inteligencia clarividente y el testimonio de un sacerdocio entregado y en ocasiones sufrido.

A quienes fuimos sus amigos y a los fieles en las tres Diócesis en las que ejerció su ministerio nos consuela la promesa del Señor, que se hace particularmente real y cumplida en el Cardenal Jaime: 

“La vida de los justos está en las manos del Señor” (Sab 3,1)
“Descansarán de sus fatigas porque sus obras lo acompañarán” Apoc 14,13

Jaime Lucas Ortega Alamino
Cardenal de la Iglesia
Descanse en paz

Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez
Arzobispo de La Habana

El amor todo lo espera

Un documento elaborado en conjunto con el arzobispo de Santiago de Cuba Pedro Claro Meurice Estiú y otros obispos de las distintas diócesis de Cuba, fue noticia mundial en el año 1994, al ser leído delante del Papa Juan Pablo II, durante la primera visita de un Santo Padre a la isla de Cuba y delante de Fidel Castro Ruz, por entonces mandatario cubano. El documento expresó duras críticas hacia el Gobierno, quien se limitó a no hacerlo público en la prensa oficial – a pesar de haber sido leído, visto y oído ante millones de cubanos.

Conocido como “El amor todo lo espera” la carta pastoral significó un halo de luz, en medio de la oscuridad y la maresma en que vivía el pueblo de Cuba durante los terribles años del Período Especial. Se considera que esta Carta Pastoral fue el detonante para que el clamor del pueblo cubano – económico y político – fuera conocido en el mundo entero, y la figura del Cardenal Jaime Ortega ganó indiscutiblemente prestigio entre el llamado “mundo libre” por su valentía al denunciar males de la sociedad cubana.

Sin embargo, tiempo después el Cardenal fue objeto de duras críticas tras unas declaraciones hechas a la emisora española Cadena Ser en la que negó la existencia de presos políticos en la isla. Posteriormente, entre los años 2010 y 2011 fue figura clave en la excarcelación de los 75 presos políticos de la Primavera Negra y en la posterior salida a España de muchos de ellos. En ese propio año, el Cardenal Jaime Ortega pidió ser liberado de sus responsabilidades como arzobispo de La Habana, alegando motivos de salud, pero en aquel momento no fue aceptada por el Papa Benedicto. Finalmente esta fue aceptada el 26 de abril de 2016, por el papa Francisco.

Sus pálidas declaraciones al oficialismo cubano hechas por esa época, levantaron críticas sobre su labor al frente de la Iglesia en Cuba, al considerarlo como “plegado” a los intereses del Estado Cubano. A pesar de eso, fue indiscutible negociador en la llegada a Cuba no solo de Juan Pablo II, sino además de otros dos papas: el Papa  Benedicto XVI y el Papa Francisco I.

Otro de los logros reconocidos del Cardenal Jaime Ortega, es haber actuado como mediador en la entrega de cartas que el papa Francisco dirigió a Raúl Castro y Barack Obama y que apuntalaron el acercamiento diplomático entre los gobiernos de Cuba y EE.UU. luego de más de medio siglo de rupturas en todos los órdenes y de la mayor tirantez política posible.

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