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El mandatario norteamericano Donald Trump pudiera haber encontrado una solución al problema del muro fronterizo con México, cuando este domingo sugirió que en lugar de hacerse de concreto se pudiera hacerse de acero aunque al parecer no se abaratarían los costos, toda vez que según expresara Russell T. Vought, director interino de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), en una carta dirigida a los líderes del Congreso el domingo, la cifra solicitada es de $ 5.7 mil millones dirigidos a construir “234 millas de nueva barrera física” hecha de acero.

Trump dijo que “su propuesta” era una “buena solución” al problema generado con el cierre parcial del gobierno.

Demócratas y Republicanos – liderados por el presidente – se encuentran desde hace ya varios días centrados en discusiones sobre la financiación de la estructura sin que hasta el momento se vislumbre una solución al respecto.

Trump dijo que la barrera de acero “será menos molesta y más fuerte”, y expresó que si el problema de los demócratas es con el concreto, entonces el muro se haría de acero.

“Hemos estado en contacto con mucha gente y les informé a mis padres que dijeran que construiremos una barrera de acero que será menos molesta y más fuerte,” expresó Trump a los periodistas reunidos en las afueras de la Casa Blanca y que se encontraban allí esperando que este regresara de sus “vacaciones” en Camp David.

“No les gusta el concreto, así que les daremos acero.”

Trum dijo que se verá “hermoso” y será “más fuerte” que el concreto.

Todavía la diferencia entre lo que Trump necesita y lo que están dispuestos a dar los demócratas – aunque no para el muro como tal – es sustancial. Cinco mil millones versus 1,3. ¿Cómo logrará arribarse a un acuerdo? Nadie sabe. Trump parece no cejar en su empeño y los demócratas tampoco.

La oposición al muro por parte de los demócratas pasa por varios conceptos. Por un lado está la parte funcional. Ellos no creen que un muro con México sirva para disuadir de sus propósitos migratorios a millones de inmigrantes, la mayoría de ellos escapando de la pobreza en sus países. Por otro lado, destinar cinco mil millones no parece ser una estrategia económica necesaria cuando – según ellos – no es necesario un muro sino asignar más recursos para reforzar el trabajo en las fronteras. Por otra parte está la parte “moral” y “estética”, contraproducente con la historia de una nación forjada sobre el trabajo de los inmigrantes y empeñada en resaltar a nivel mundial sus políticas inclusivas y de derechos humanos. Trump estaría claro que un muro “se vería feo” pero en su lugar propuso hacer “algo más que un muro” sino un “cercado diseñado estéticamente”.

Analistas consideran que esta lucha ha caído en extremos de fuerza. Con un presidente que dijo prefería esperar a que la Corte Suprema ofreciera una decisión final sobre la legalidad de DACA antes de buscar un acuerdo con los demócratas” y que también expresó el domingo sus intenciones de “declarar una emergencia nacional para dirigir unilateralmente la construcción del muro fronterizo”, lo cual le ganó un regaño por parte de los legisladores de ambos partidos y ante la cual los demócratas hasta cuestionaron su legalidad.

La solución – creen algunos – al fenómeno migratorio, que no es de ahora ni exclusivo de los Estados Unidos, pasa por una diferencia abismal entre las economías del Norte y aquellas otras del “pobre” Sur.

Pero cómo resolver tal situación no parece viable ni efectiva ni en cien, doscientos o trescientos años, los países que enfrentan el fenómeno migratorio acuden a otras soluciones más viables, cono excepción quizás de Israel.

Italia – aunque no es un caso parecido – redujo ostensiblemente la inmigración ilegal en su territorio “trabajando” con el gobierno de Libia, país desde el cual a diario escapan cientos de inmigrantes usando embarcaciones para cruzar el Mediterráneo.

Aunque repetimos, no es una situación exactamente igual, gastar 5 mil millones en el muro entre México y los Estados Unidos es mucho dinero para una economía que en los últimos meses en la bolsa ha mostrado más números negativos que positivos.

Por otro lado y eso es lo que a algunos tiene un poco indecisos es que “la promesa sobre el muro” se hizo en base a que “México lo pagaría”, no que lo pagarían los contribuyentes norteamericanos.

Tal vez eso es lo que molesta. Y mucho. Que el muro dijeron no saldría del erario público estadounidense pero ahora, parece que sí.

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