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Cuba

“Cuba pudiera abrir la posibilidad de inversiones de cubanoamericanos”, sugiere Cubadebate

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Cubanos en Miami

Bajo la pluma de José Luis Rodríguez un artículo publicado este jueves en el portal oficialista cubano Cubadebate, con el nombre de “El bloqueo económico de EE.UU. contra Cuba: Manipulaciones históricas y evolución reciente“, expresa ya en los tres últimos párrafos finales una idea que desde hace años viene reclamando principalmente la comunidad cubana residente en el exterior: la posibilidad de brindarle a los cubanos emigrados plenitud de derechos en la isla, aunque Rodríguez aborda solo los de interés “económicos” y del sector “cubanoamericano”.

Cuba pudiera abrir la posibilidad de inversiones de cubanoamericanos como otra alternativa en estos momentos, lo que mostraría una disposición favorable de cara a un segmento específico de ciudadanos de Estados Unidos, frente a la hostilidad del gobierno norteamericano,” expresa Rodríguez al final del artículo, casi – se diría en buen cubano – “como quien no quiere las cosas“.

Convendría precisarle a Rodríguez que la frase se resumiría en que Cuba – y estamos hablando aquí del gobierno cubano – debería reconocer y reinstaurar TODOS los derechos que, por un motivo u el otro, quitó a los cubanos que emigraron de su territorio. Cubanoamericanos o no.

El artículo intenta explicar la coyuntura actual económica que vive la isla, y casi desde el comienzo señala que durante el llamado “Período especial en tiempo de paz”, el PIB cubano “cayó sin parar un 34,8% entre 1989 y 1993“.

El país – dice Rodríguez – comenzó a aplicar una estrategia basada en el enfrentamiento a la crisis al menor costo social posible, reinsertando la economía en las nuevas condiciones internas y externas que emergían, contando para ello con el consenso político indispensable entre la población.”

Luego continúa explicando que “a partir de un gran esfuerzo, sin financiamiento externo y con una estrategia económica y social flexible, Cuba logró frenar la caída del PIB en 1994 y comenzó nuevamente a crecer, logrando –entre otros elementos positivos- la entrada de inversión extranjera directa de forma significativa en sectores como el níquel, el tabaco, el turismo, el sector energético y las telecomunicaciones entre los más importantes, todo lo cual llevó a una nueva Ley de la Inversión Extranjera aprobada por el parlamento cubano en septiembre de 1995.” 

El discurso expresado por Obama Sobre el Estado de la Unión de enero de 2015, y su frase de: “Cuando uno hace algo que no funciona durante cincuenta años, es hora de probar algo nuevo. Nuestro cambio de política en relación con Cuba tiene el potencial de poner punto final a un legado de falta de confianza en nuestro hemisferio; desmorona una excusa ficticia para imponer restricciones en Cuba; defiende los valores democráticos; y extiende una mano de amistad al pueblo cubano. Y este año, el Congreso debería iniciar el trabajo de poner fin al embargo,” muy bien que pudiera servirle al actual gobierno de la isla para dejar viejos miedos y recelos a un lado, y abrirle las puertas a su propio pueblo emigrado. A la diáspora que sin dudas incrementaría los 22 acuerdos firmados con EE.UU. bajo el mandato de Obama. A un sector cada vez más creciente de cubanos interesados en invertir en SU PROPIO PAIS, y no pueden hacerlo.

El propio Obama, reconoce Rodríguez,planteó en octubre del 2016 lo siguiente:

Nuestra política está diseñada para apoyar la capacidad de los cubanos de ejercer sus derechos humanos universales y libertades fundamentales, con la expectativa de que un mayor comercio ofrezca a un segmento más amplio de la población cubana la información y los recursos necesarios para lograr un futuro próspero y sostenible. En la consecución de estos objetivos, no estamos tratando de imponer un cambio de régimen en Cuba; estamos, en cambio, promocionando valores que apoyamos en todo el mundo respetando al mismo tiempo que corresponde al pueblo cubano tomar sus propias decisiones sobre su futuro,” un hecho que sin dudas debió ser de interés del Estado cubano para vertirlo en su propia gente. Un hecho que debió haber sido visto en unión de, y no de manera aislada y unilateral. A pesar de la buena voluntad de Obama, el PIB cubano apenas creció en un 4,4% en el 2015.

Es decir: la buena voluntad de EE.UU. pudo ser interesante, siempre y cuando el gobierno en la isla estuviese realmente interesado en “dejarse ayudar”. ¿Resultado? Cientos de proyectos que no se firmaron; una Ley de Inversión Extranjera de avance más que lento, y cientos de otros proyectos de inversión esperando “por firmas autorizadas”. Mientras, en la calle, las colas continúan y el pollo es cada vez más codiciado.

“Un estudio publicado en marzo del 2016, expresa Rodríguez en la nota, destaca que –de suprimirse las restricciones por parte de Estados Unidos y con menores barreras de importación en Cuba- a mediano plazo las exportaciones de EE.UU. llegarían a un estimado de 2 232.3 millones de dólares, 7,3 veces lo alcanzado en el 2017. Por otro lado, de eliminarse completamente el bloqueo económico el PIB de Cuba crecería un 2% más cada año, según estimados internacionales.”

Estamos a la espera de un estudio que destaque de igual modo cómo crecería el PIB cubano si el Estado Cubano abandonase de una vez y por todas, el bien llamado “bloqueo interno”.

 

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