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Cuba: el país donde también se recicla el pan

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pan en Ciego Industria Alimentaria panaderías
Panadería en Ciego de Ávila. Foto: Alejandro García Sánchez

Un pan consumido 24 horas después, no es nada comparado con unos bocaditos de carne de puerco que se comió David Blanco -y su grupo- tras una semana al sol, en la cafetería Guamá, de la provincia de Cienfuegos, hace aproximadamente 14 años.

Una mujer identificada como Yamila Cepeda, residente en la calle Valentín Torres No. 23, entre Luis Ramírez y Hortaliza, Sancti Spíritus, escribió al diario espirituano Escambray para narrar, no sin horror, lo sucedido con un pan que ella adquirió el pasado 14 de enero en la panadería La Diana, sita en la calle Tirso Marín.

Según su testimonio el pan “olía muy mal y al día siguiente amaneció ácido, con pintas blancas indicativas de moho”, lo cual le indicó creer que el rumor era cierto: en la panadería venderían al día siguiente -bien temprano en la mañana- el pan excedente del día anterior.

Lo cierto es que “reciclar el pan” -entiéndase, vender el pan de un día para otro- es una vieja enseñanza aprendida en no pocas panaderías del país, donde el excedente no puede botarse bajo ninguna circunstancia y se “reelabora” o se destina a otros usos.

Yoandy, panadero de mi barrio junto a Camilo y Abdellaziz, confirma que en la panadería de Arizona, en Cienfuegos, solían darle un brochazo de aceite al pan, volverlo a calentar y venderlo, como nuevo, incluso si era pan que quedaba de la noche anterior.

Si a las 9:00 am no lo habíamos vendido, se lo dábamos a un Círculo Infantil que nos quedaba cerca, para que se los dieran a los niños en el almuerzo, Claro que era pan de buena calidad, con harina de buena calidad. El pan malo se botaba siempre“, dice Yoandy, ahora residente en los EE.UU.

El cuento del pan en Sancti Spíritus, ese que presuntamente se vende “de un día para el otro” me ha traído a la memoria una deliciosa anécdota que involucra a dos amigos de la infancia, también cienfuegueros, ambos nacidos en la barriada de Pueblo Griffo.

Uno de ellos, Reinaldo Cápiro, fungía como mánager de David Blanco y su grupo, un día del año 2006 . Luego de finalizado un concierto en Artex, para beneplácito de Magalys Nieto, su Gerente, que disfrutó con el lleno completo, se detuvieron camino a La Habana frente a la cafetería Guamá, sita en Prado esquina a Santa Elena (Calle 37 y Ave. 60, para los “millenials”).

Allí, sancionado por esos meses, en las afueras, estaba Danilo Paradela, al frente de un puesto de bocaditos de carne de puerco. Según contaba Danilo después, el puerco de marras llevaba más de 5 días sin poder venderse.

pan cafetería Guamá, Cienfuegos

Cafetería Guamá, en la provincia de Cienfuegos. Foto: Patrick Kere / Google Fotos

Apenas vendía 1o bocaditos al día. Lo sacaba y lo metía en la nevera. Al otro día lo sacaba y lo metía en el horno y pa afuera, a vender. Así estuvo, el puerco, casi una semana, hasta que Cápiro me salvó. Cápiro y David Blanco, y los del grupo – se refiere a Fito, bajista, Ernesto Blanco, Isis Torres, etc. me compraron todos los bocaditos“, contaba Danilo.

Así que nadie se asombre con el pan o cualquier alimento reciclado. En un país donde la alimentación es casi una religión, aquellos que se asustan, desde afuera, con estas cosas, deberían saber que suman miles los cubanos que nos hemos comido un arroz, guardado en el refrigerador por más de 15 días; o aquellos que, hambrientos, hemos dado cuenta de una caldosa o frijoles, guardados durante más de una semana.

Roberto A.

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