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Cuba

El mecanismo diabólico de la dualidad monetaria

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dinero administradores dualidad monetaria
Cortesía: 5 de Septiembre

Una excelente entrevista que explica muchas cosas sobre la dualidad monetaria. Sobre por qué en lugar de que la economía cubana marche adelante, retrocede.

Raúl Castro se desgañitaba y Miguel Díaz-Canel se desespera. Durante años ambos gobernantes no han perdido ocasión para reclamarle a sus ministros y dirigentes de empresas y organismos que no importen tanto y que exporten más; que antes de comprar “afuera”, compren “dentro”, pero nadie parece hacerles caso. ¿El gran motivo? La dualidad monetaria.

Sí, claro, también en esta compradera más allá de los mares entra el viaje al extranjero y “el regalito”. ¿O acaso cree Díaz-Canel que si un comprador internacional se gasta un millón de dólares en la compra de cuatro contenedores de un producto X, el vendedor no lo va a “estimular” a que vuelve a comprarle el año próximo? Si Díaz-Canel tiene dudas, que averigüe por Rosendo, el Director de la ENPSES desde el año 1995 al 98, y que pregunté por qué explotó.

Pero, si aún le quedan dudas al respecto, de cómo la dualidad monetaria incentiva la importación y desestimula la exportación, que eche mano a un artículo aparecido hoy en el diario Escambray en el que se entrevista a un economista que desmiembra, parte por parte, ese engendro económico que, lejos de aportar beneficios, lastra la economía.

El profesor Frank Rafael Quesada Espinosa, de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí, entrevistado sobre la repercusión esperada de este proceso en el sistema empresarial cubano lo resume así: : Las empresas no se sienten motivadas a exportar y prefieren importar debido a “los costos”.

¿Por qué hoy las empresas no encuentran reales motivaciones para exportar? ¿Por qué a no pocas entidades les conviene más importar determinada materia prima que adquirirla en nuestro país?

El experto lo explica de esta manera:

“Las empresas no se sienten plenamente motivadas a exportar debido al tipo de cambio existente; ello les ocurre a las entidades de Turismo con su exportación de servicios. Otro ejemplo hipotético: cuando la Empresa Agroforestal Integral de Sancti Spíritus exporta y capta 70 000 dólares por la venta de carbón vegetal, registra 70 000 pesos en sus ingresos, teniendo en cuenta el tipo de cambio (1×1).

“En Cuba, cada vez que una empresa exporta y obtiene un dólar, lo que recibe es un peso, y ese peso no da realismo al interior de la economía de la empresa, que ve subvalorada su exportación. Las empresas exportadoras se encuentran fuertemente penalizadas bajo el actual régimen cambiario de 1×1, en el cual el peso cubano está sobrevaluado. Esto se contradice con la política del país dirigida a sustituir importaciones y propiciar las exportaciones.

“Imaginen una empresa que fabrica determinada mercancía y que el 60 por ciento del costo de esta sea a partir de materia prima importada, bajo el tipo de cambio de ahora (1×1). Cuando la entidad adquirió la materia prima en el extranjero por un valor de 50 000 dólares, terminó en el inventario de la empresa como 50 000 pesos cubanos. Al final, ese costo es muy pequeño y la empresa puede vender con un margen comercial equis. Visto así, a la entidad le es más factible importar la materia prima que buscar un sustituto dentro del mercado nacional, donde le sale más cara”.

“¿Qué sucederá con la unificación? Al devaluarse el CUP, en la empresa los costos no se formarán a 1 CUC = 1CUP como sucede hoy; sino que lo harán en un nivel superior si las materias primas son adquiridas en el exterior.

“Hay empresas que encuentran una materia prima en el mercado internacional a 500 dólares, y una similar a 7 000 pesos en el interno. ¿Qué hace? Prefiere realizar la importación debido a la dualidad cambiaria existente: cuando compra esa materia prima en el extranjero, a sus gastos van 500 pesos; sin embargo, si la compra dentro del país, serían 7 000 pesos. Por tanto, le es más recomendable importar la materia prima, que comprarla dentro de Cuba, y así no se encadenan productivamente las entidades del país”.

Frank Rafael Quesada Espinosa, de la Facultad de Ciencias Técnicas y Empresariales de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez, es un estudioso de las políticas macroeconómicas de Cuba. Al abordar el impacto que ocasionaría la unificación monetaria y cambiaria en el capital de trabajo necesario (cantidad de dinero necesitada por una empresa para funcionar en el corto plazo), a la pregunta de si ” ¿sería oportuno resolver ahora el problema de la dualidad monetaria y cambiaria, arrastrado por años?”, responde:

“Se lleva varios años estudiando rigurosamente todos los efectos que pudiera provocar la unificación monetaria y cambiaria, cuya materialización dará respuesta a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. En realidad, son más los problemas que resolvería en la economía que los que pudiera generar. La dualidad cambiaria ha sido uno de los obstáculos que han limitado el correcto funcionamiento del sistema empresarial. Fue una necesidad en su momento, pero su permanencia en el tiempo ha dificultado el desarrollo de las fuerzas productivas. No debe olvidarse, además, que Cuba tiene un sistema social donde el hombre ha estado siempre en el centro; por tanto, los efectos negativos serán mitigados para las personas”.

Más adelante expresa:

“En el país existen dos tipos de cambio: uno para la población (24 CUP = 1 CUC = 1 USD) y otro para las empresas estatales y mixtas (1 CUC = 1 CUP = 1 USD). Para resolver esa dualidad cambiaria, habría que unificar los tipos de cambio, es decir, que el mismo tipo de cambio para la empresa sea el de la población.

“Por eso, en un primer momento se devaluará el tipo de cambio. ¿En qué consiste esto? En establecer un tipo de cambio real en la empresa porque el que se encuentra en estos momentos está excesivamente sobrevaluado. A la postre, el CUP expresará un valor más real al ser devaluado a partir de la tasa aprobada.”

¿Cómo la dualidad cambiaria afecta la propiedad estatal y favorece la propiedad privada? Quesada Espinosa lo explica con un ejemplo.

“Si una persona o una empresa necesitan de un servicio de impresión lo puede obtener a precios más competitivos con los particulares que con Cimex o Esprot. Porque esas entidades tienen que ofertar dicho servicio a un precio muy superior debido a que en sus ingresos tienen que contabilizar 1CUC = 1CUP. Entonces 10 000 CUC es el equivalente a 10 000 CUP y de estos ingresos dependen las utilidades de la empresa y el salario de los trabajadores. Es bien diferente con la propiedad privada puesto que los 10 000 CUC son convertidos en Cadeca por 240 000 CUP y, por tanto, pueden refrendar a sus trabajadores con mejores salarios sin detrimento de la organización. Es una competencia desleal en cuanto al tipo de cambio. Posterior a la unificación, la empresa y el privado estarán en igualdad de condiciones en tal sentido”.

“La dualidad cambiaria ha sido catastrófica para el hecho contable (resultado de la empresa anotado en los libros). Las decisiones empresariales han sido prácticamente administrativas y, a veces, extralibros, como se conoce en la contabilidad, ya que detrás de los CUP hay CUC y detrás de estos hay CUP. Por ejemplo, no puedes contabilizar el costo de una transportación en CUP si detrás hay un combustible en CUC; sin embargo, para el hecho contable, el costo de la transportación en ocasiones está determinado en cierta cantidad de CUP, y el combustible es adquirido en CUC. A pesar de que se exprese en CUP, detrás tiene CUC; en fin, no son mediciones acertadas para tomar decisiones acertadas.

“Así pasa con todos los inventarios. Imaginemos que una empresa de Sancti Spíritus importe determinado nivel de inventario (equipos) por el valor de 80 000 dólares; ese equipamiento puede terminar (también lo puede hacer en CUC) en el inventario de la entidad con un valor de 80 000 pesos. En el tipo de cambio existente para la población, estaríamos hablando de 1 920 000 pesos”.

En estos momentos se penalizan las empresas exportadoras, por un lado, y, por otro, se benefician las importadoras, contrario a lo que necesita la economía cubana.

El experto precisa que esas empresas acostumbradas a comprar en el exterior, cuando llegue el llamado “día cero” tendrán que girarse hacia la economía interna.

“Para el nuevo escenario, es decir, ya implantada la unificación, si esos 500 dólares fueran por un tipo de cambio imaginariamente de 24×1, se convertirían en 12 000 pesos. Si esa propia materia prima costara 7 000 pesos en la economía interna, la empresa la adquiría aquí. Por eso, las empresas importadoras se girarán hacia lo nacional“.

“La unificación impulsará las exportaciones y fomentará la sustitución de importaciones y los encadenamientos productivos en la economía. Los costos del sistema empresarial podrán darles señales a los diferentes actores económicos a la hora de formar precios, de buscar sustitutos de materias primas en el país. El salario podrá ser una medición real de la vida de las personas.

“La empresa estatal será mucho más competitiva; se podrán crear las micro, pequeñas y medianas empresas sin tantos riesgos y tantas complicaciones. También será esencial para la autonomía empresarial, que se está gestando”.

“La unificación constituye condición imprescindible, aunque no suficiente, para reordenar y actualizar nuestra economía, golpeada por una crisis, agravada, como se sabe, por los efectos de la pandemia de la COVID-19 a nivel global y el recrudecimiento del bloqueo del Gobierno de Estados Unidos. Por sí sola, la unificación monetaria y cambiaria no será la solución determinante, la llave maestra para resolver todos los problemas de la empresa; pero sí será esencial para poder ir desatando el nudo gordiano que tiene la economía cubana en la actualidad”.

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