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Cuba

Cimafunk: “Me gusta compartir con la gente y empaparme de todo lo que pasa en la calle”

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Por Manuel Camejo

Erick Alejandro, conocido como Cimafunk, ha sido catalogado como la revelación del año en la música cubana, aunque el cantante, compositor y productor, no le presta demasiada atención a la fama ni a la popularidad.

“Lo que me interesa es hacer buena música, que la gente la pase bien en mis conciertos y respetar toda la gran tradición musical de mi país. Para eso estoy trabajando y me siento muy satisfecho de que a muchos les interese y les guste lo que estoy haciendo. Estoy tratando de reciclar toda la música cubana junto a otros géneros internacionales que me gusten para crear algo propio, que me aporte”, dice a Cuballama este cantante de 29 años nacido en una zona rural de la occidental provincia de Pinar del Río.

Erick Alejandro ha sido uno de los músicos más reclamados en los escenarios cubanos durante el año que concluye.  Apenas puede recordar la cantidad exacta de conciertos que ha realizado en los últimos meses, pero sí reconoce que su reciente show en el Salón Rosado de la Tropical, en La Habana, fue “muy importante”.

“Había muchísimas personas y me entregué completamente para que todos disfrutaran de un buen show.  Fue grande y agradezco mucho el respaldo de todo el público que fue a verme. Creo que me sirvió como una prueba de fuego”, indica.

Cimafunk estrenó su álbum Terapia este año con temas como “Parar el tiempo”, “Ponte pa’ lo tuyo”, “Paciente” y “Me Voy”, que está siendo coreado en Cuba por públicos muy diversos: niños pequeños, adolescentes, adultos.

Su éxito ha llegado a tal nivel que el videoclip de su canción “Me Voy” resultó coronado como el más popular del año en los Premios Lucas.

“A mí siempre me han gustado los ritmos de los años 60 y 70. Creo que esa etapa fue muy importante para la música y surgieron grandes grupos. Fue como una explosión de creatividad porque entre otras cosas había mucha necesidad de expresión, de decir, de exigir y eso encontró reflejo en el arte. Por eso yo soy un reciclaje de toda esa etapa, además tengo una enorme influencia de lo que hizo Benny Moré, El Guayabero, Arsenio Rodríguez, Bola de Nieve…

Antes de su concierto en el Salón Rosado, Cimafunk había cerrado por capacidad la Fábrica de Arte y otras instalaciones donde ha actuado. Es un poder de convocatoria que, según han dicho especialistas en Cuba, no se veía desde hace mucho tiempo.

“En este trabajo uno tiene que esforzarse día a día y no creerse que se las sabe todas. Me gusta compartir con la gente y empaparme de todo lo que pasa en la calle y en la vida cotidiana. Eso aporta energía a mis canciones. Así es como yo lo siento y como lo veo”, comenta.

Cimafunk asegura que todo lo que hace viene de África. Tanto que define su música como “afrofunk”.

“Grabé mi primer disco en mi casa tratando de experimentar. Lo hice en mi computadora y lo financié con algunos recursos que gané cuando hacía coros. No me ha preocupado mucho la promoción porque siempre he pensado que uno puede lograr lo que quiere hacer. Y yo me he movido para tratar de que mi música llegue lo más lejos posible y he tenido la oportunidad de que los medios se interesen en mi trabajo. Voy a la radio y les dejo mi música, al igual que en la televisión. No espero que venga nadie a ayudarme, yo voy a los lugares y eso es lo que le recomiendo a los nuevos músicos. No debemos estar quejándonos, sino ocuparnos de mover nosotros mismos nuestro trabajo”.

“El tema “Me voy” refleja la manera en que la gente habla y las vivencias de la calle. Por eso muchos se identifican con mis temas”, expresa sobre esta canción que ha alcanzado un sorprendente arraigo popular, al menos en La Habana.

Cimafunk no estudió música. Dejó la carrera de Medicina en tercer año.Primero integró el coro de una iglesia y después viajó a La Habana donde trabajó con Raúl Paz y cantó con el trovador Ray Fernández en su peña del Diablo Tun Tun, en La Casa de la Música de Miramar.

“Yo trabajo tanto que no me da tiempo ni para descansar. Por eso digo que la música lleva mucho estudio y dedicación. Lo que me interesa es que la gente se divierta con mis canciones y la pasen muy bien. Si logro eso soy feliz”.


Amante del bolero, del soul, del funk, de las canciones de James Brown, y Prince,  el vocalista recuerda que  realizó muchos trabajos para ganarse la vida en La Habana antes de triunfar.

“Yo siempre fui muy positivo. En La Habana me enfoqué en lo que quería hacer dentro de la música y ese fue mi objetivo hasta que lo he comenzado a lograr, aunque todavía me falta mucho camino por recorrer”.

Cimafunk explica que no tiene una línea muy definida de trabajo. “Estoy abierto a todo tipo de influencias, siempre que me gusten y aporten a mi música. Yo quiero que mis canciones sean conocidas por millones de personas. Yo hago música cubana y siempre quiero aprovechar toda su riqueza, que es muy grande”.

“Yo me debo a mis pacientes”, bromea Erick. “El año que viene trataré de presentar mi segundo disco que tiene mucho más mestizaje y sonoridades diferentes y seguir defendiendo la música cubana. Espero que la gente lo reciba como acogieron Terapia”.

Cimafunk ha actuado en países como Japón y Francia, en los que también lo ha sorprendido la aceptación del público. “Los lugares han estado llenos y la gente se ha divertido como si estuvieran en Cuba. Y eso también me ha alegrado mucho. Todo sucede porque la música cubana es muy respetada y querida en todo el mundo. Esa es la principal causa”.

Erick compartió escenario en el pasado Festival Internacional  de Cine de Gibara, en Holguín, con el cantautor argentino Fito Páez, quien lo señaló como una de los grandes promesas de la música cubana. “Fue una gran experiencia y me llenó de energía; Fito Páez es una leyenda.  Por otra parte, la respuesta del público en Gibara fue tremenda, muy potente”.

Cimafunk canta frecuentemente con el grupo Interactivo, dirigido por el pianista Robertico Carcassés. “Ahí todos somos socios y compartimos muchas cosas, además son músicos muy talentosos. Realmente mi trabajo con Interactivo y Robertico  me ha ayudado a crecer”.

A pesar de sus triunfos Cimafunk no se ha alejado de sus raíces. “Yo sigo siendo el mismo que nació en Pinar del Río. Me encanta compartir con mis socios, con la gente en los barrios, y estar al tanto de mi tierra que también me ayudó a descubrir el universo de la música cubana”.

Hace poco menos de un mes se organizó una presentación de su disco Terapia en Miami. Cimafunk no estuvo, pero confía en actuar pronto para sus seguidores en EEUU.  “Espero que nos veamos pronto y poder descargar toda mi música con todos los que me oyen en Miami y en cualquier parte de Estados Unidos”, aseguró el cantante que también ofreció un concierto para celebrar la Nochebuena en el bar Olalá de La Habana y recibirá el año con su potente mezcla de afrofunk.

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