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Ciego de Ávila: Entre Acopio y la Oficoda

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Ciego de Ávila

Ciego de Ávila busca “mejorarle” la vida a sus residentes. Dicen que se resolvió un problema con las dietas médicas, y ahora quieren desaparecer a Acopio.

Ciego de Ávila es un espejo del mal funcionamiento de algunas de las instituciones y organismos del país. Al menos así pareciera leerse de dos artículos aparecidos esta mañana en el diario Invasor.

En uno de ellos se aborda el dragón de la Oficoda. En el otro, el dragón de los dragones: Acopio.

Dice el primero, entre otras cosas, que el problema con las dietas médicas en el territorio se solucionó. Un asunto que en días pasados abordamos aquí en Cubacomenta y que básicamente se resumía en esto: la gente que tenía dieta médica no podía renovarla porque los médicos carecen de los modelos impresos para llenarla.

Estos modelos son los que el interesado debe presentar en la Oficoda a fin de que le sean otorgados alimentos como carne de res -un lujo al que no tienen acceso todos- viandas y leche. Alimentos que el Estado subvenciona a personas enfermas, que no pueden ingerir -por ejemplo- algunos altos en colesterol.

tal vez te interese leer para entrar en contexto con la noticia: Cuba: Ni modelos impresos de dieta ni QR

Odalys Lorenzo Morales, directora de Registro de Consumidores en el municipio cabecera, dice que el problema se resolvió.

“Se concedió una prórroga a las dietas médicas de los meses de septiembre a diciembre, este último en el venidero mayo. Las de este año se renuevan antes del último día del propio mes. Hasta el momento no le hemos quitado producto alguno a alguien”.

Cubanos obtienen subsidiados no pocos alimentos por las dietas médicas.

Sin embargo, tal y como cuestiona el diario, este hecho no quita que “decenas de personas acudan preocupadas a consultorios, policlínicos y oficodas”.

“Es la respuesta ante una medida que deja claro que, al menos esta vez, no funcionó de manera efectiva el puente de comunicación entre el Minsap y el Mincin”, asevera el medio.

El otro problema en Ciego de Ávila -y en toda Cuba en general- aunque no es “el único problema”, es el Dragón de las Siete Cabezas: Acopio. Un organismo creado por el Estado cubano para garantizar la distribución de los alimentos cosechados en el campo y que, a lo largo de sus años, ha demostrado su ineficiencia como ningún otro.

Le han hecho variantes; han cambiado a sus dirigentes cientos de veces, pero el problema con Acopio persiste. Los alimentos se pudren en los campos porque no son recogidos. Los alimentos se echan a perder en los almacenes de Acopio porque no pueden distribuirlos a tiempo.

El responsable del mal funcionamiento de Acopio es sin dudas el propio Estado cubano, que en su afán de controlarlo todo y de imponer una pretendida distribución equitativa de los alimentos en la isla, termina metiendo a la cañona un eslabón más en una cadena oxidada. La que va del campo a la mesa.

Ahora, dice el Invasor, en Ciego de Ávila esto ha cambiado un poco.

Acopio: ¿Al fin desaparecerás?

Refiere el periodista Pastor Batista Valdés que “Ciego de Ávila busca romper nudos de acopio y consumo” y con esa premisa habla de un “experimento” puesto en práctica en dos mercados agropecuarios estatales (MAE) y que “pudiera acercar más a la realidad lo que en el contexto actual buscan productores y consumidores”.

“La intención es incrementar el volumen y variedad de productos”, dice Batista Valdés.

feria en Ciego de Ávila

Feria de alimentos en Ciego de Ávila.

La Empresa Provincial de Acopio escogió los MAE No. 1 (La Naranja, Morón) y No. 3 (La Malanga, Ciego de Ávila) para desarrollar una iniciativa que busca descentralizar las funciones en aras de una mayor autonomía. Esto es: que no dependan de la gestión de la Unidad Empresarial de Base o de lo que les llega únicamente mediante el balance territorial.

Dicho en lenguaje popular, para que se entienda, que ellos mismos se autoabastezcan.

A las pequeñas empresas se les dio capacidad de gestión y facultades para firmar contratos e interactuar de forma directa con bases productivas y productores individuales y al parecer, todo marcha sobre ruedas. O como expresa el periodista: “no pinta mal.”

La descentralización, le ha permitido a los mercados gestionar, comprar y trasladar la mercancía para su venta a la población.

Uno de los administradores de las MAE, reconoce que en su agromercado, tras la entrada en funcionamiento del experimento, se ha visto “una mayor presencia de productos”. Y cita los casos de la yuca, col, calabaza, fruta bomba, guayaba, coco, plátano fruta, huevo de codorniz, y los primeros envíos de tomate…

Por si fuera poco añade:

“También el productor sale “mucho mejor ahora. En primer lugar, sabe que tiene un destino seguro para sus cosechas, que no corre peligro de que se le echen a perder producciones, porque en verdad aquí se vende todo lo que llega. A eso se suma otra gran ventaja, y es que podemos pagarle directamente; tenemos facultad para emitir el cheque y agilizar el pago en banco, algo que durante años ha generado preocupaciones e insatisfacciones”.

A eso se suma que, al trasladar con sus medios lo cosechado hasta la placita, esta puede retribuirle a mejor precio lo recibido y, de hecho, estimularlo a continuar fortaleciendo el vínculo.

Ya conocemos que Acopio -entiéndase Papá Estado- ha sido durante años un verdadero esquilmador de los campesinos, a los que les paga -cuando les paga- productos como la cebolla y el ajo a muy bajo precio, y luego los vende en los agromercados hasta a 40 y 50 pesos por encima del precio al que lo adquirió.

Ariel P.



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