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EEUU

Equipo de Trump valora su regreso en el 2024

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Donald Trump salario Forbes 400
Foto: Gage Skidmore / Flickr / Wikimedia Commons

¿No sería mejor que Trump se retirase ahora y volver a postularse en el 2024? Sin dudas sí, sería la mejor estrategia. Y su equipo “lo está pensando”.

A pesar de todos los problemas que ha dado y todo lo que ha dado de qué hablar, Donald Trump pudiera eventualmente concederle el triunfo a su rival, Joe Biden, y presentarse nuevamente en el 2024, tal y como probablemente le sugieran sus cercanos consejeros que ahora mismo están discutiendo el asunto.

De que regrese como un boomerang o que renazca como un Ave Fénix en el 2024 dependerán mucho sus últimas acciones, las cuales a juicio de analistas y expertos ajenos a todo apasionamiento, estarían socavando la democracia estadounidense. No se guíe por las palabras de uno de esos que a cada rato se graba con su celular, dentro del auto, y empieza a decir cosas que como a usted le parece que no podría pronunciarlas de esa manera, el hombre se le antoja experto.

En materia de desinformación, “la mata” está en las redes sociales, y en no pocos influencers que más que informar desinforman y disparan cualquier tontería al aire, en lugar de prepararse para lo que van a decir y ceñirse a una cosa: ser objetivos.

Nadie, ninguno, por ejemplo, ha explicado o dicho que la derrota de Trump en Arizona, tradicional bastión republicano, se pudo haber debido a una de sus tradicionales meteduras de pata. Mr. President se metió con una figura que es sagrada en ese estado: el Senador John McCain.

Del héroe valoró que era “un perdedor” porque se había dejado capturar vivo en Vietnam. Las urnas de Arizona, ayer, le dijeron a Trump: “you messed up with the wrong guy”.

A estas alturas del juego, tal y como se presentan las cosas, es muy probable que el grueso de demócratas y republicanos no hayan podido ver the big picture en el tablero que tienen delante. Algunos, sí, por ejemplo, han visto en la renuncia de Trump a concederle la victoria a Biden un grave riesgo para la democracia estadounidense; y han visto más peligro aún en los movimientos que está haciendo en materia de defensa.

El mejor de los escenarios sería que Trump finalmente reconociera a Biden como “sucesor” y que intentara regresar en el 2024.

Su imagen, ya dañada, pudiera salir menos sucia del atolladero en que se encuentra ahora; aprender de sus errores, rodearse de mejores asesores, bajarle un poco el nivel al ego y moderar su lenguaje irreverente.

Es cierto que todo eso le dio el triunfo en el 2016, pero es preocupante que con los años, la vejez haga mella -que la hace en todos nosotros- y ya no pensamos con la misma claridad las ideas.

En las últimas horas, de hecho, Trump fue desafiante y aseveró: “Nunca apuesten en mi contra”.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué lo dijo. Algunos creen que se siente seguro con Mitch McConnell de su lado, William Barr y seis jueces conservadores en el Tribunal Supremo.

El “Nunca apuesten en mi contra”, dicho por él en una entrevista publicada este viernes en el diario The Washington Examiner, es señal inequívoca de que el mandatario saliente no ha visto que desafortunadamente, para él, todos los dados de la suerte se han volteado en su contra.

Se mostró seguro y capaz de dar la vuelta a los resultados de las elecciones y se mostró confiado en que ganará los 270 delegados del Colegio Electoral que necesitaría para mantener la Presidencia, pese a que los grandes medios de comunicación del país dieron como triunfador el sábado pasado a Biden y pese a que ayer, Arizona -“fantasma” de John McCain presente- le asestó una puñalada en el costado.

“Vamos a ganar Wisconsin” dijo sin nada en la mano, para luego asegurar que también puede ganar en Georgia, una vez que terminen el conteo manual que el estado inició este viernes. Biden supera por 14.000 votos a Trump y con ello tiene en el bolsillo los 16 delegados de este estado, pero Trump cree que pueden aparecer 14 mil votos así, como si fuera el Sol tras una tormenta.

En cuanto a Pensilvania… el asunto es más serio. Y también son más votos los que hay de diferencia. Y más votos para el Colegio Electoral.

El problema allí es que los abogados  de Trump no han podido demostrar nada y ante las cortes han vivido verdaderos bochornos en materia de defensa de la ley por parte de los jueces que les han tenido que escuchar “democráticamente”.

Allí han presentado al menos 15 impugnaciones legales y donde han hecho el mayor esfuerzo por reclamar los 20 votos electorales del estado.

En Pensilvania, durante una audiencia judicial esta semana, un juez le preguntó a un abogado de la campaña si había encontrado algún signo de fraude entre las 592 boletas impugnadas y la respuesta de este fue corta: “No”.

“Acusar a la gente de fraude es un paso bastante grande”, dijo el abogado, Jonathan Goldstein, quien no parece parece perder de vista sucesos graves, recientes que están ocurriendo.

Un abogado, Al Schmidt, manifestó a “60 Minutos” de la CBS que su oficina ha recibido amenazas de muerte simplemente por contar votos.

“Se siente todo muy trastornado”, agregó Schmidt en una entrevista que salió al aire el domingo. “Contar los votos emitidos en o antes del día de las elecciones por los votantes elegibles no es corrupción. No es hacer trampa. Es democracia”.

Dice el diario El Sol Latino que es preocupante el hecho de que “por encima de lo tangible y legal, más allá de la falta de pruebas (…) el hecho de que los votantes acepten “la afirmación de Trump sobre una elección amañada” y donen dinero para financiar esta campaña legal, lo que hacen, de hecho, es “satisfacer el ego de Trump”. O al menos la creencia de que puede ganar estas elecciones.

Pero, ¿no sería mejor retirarse ahora y volver en el 2024? Sin dudas sí, sería la mejor estrategia.

Nadie nunca lo ha hecho en la historia moderna de EE.UU. Si la memoria no traiciona a este redactor el único que lo ha logrado ha sido el demócrata Grover Cleveland, quien gobernó hasta 1889, para ceder su puesto al incumbente republicano Benjamin Harrison. Cleveland regresó en 1893 y derrotó en “la revancha” a Harrison, y gobernó hasta el 1897, año en que nuevamente los demócratas cedieron ante los republicanos.

De eso, hace ya más de un siglo. ¿Podrá Trump nuevamente hacer historia? Y digo “nuevamente hacer historia” porque ya la hizo en el 2016.

Hace 4 años nadie apostaba un kilo por Trump ni siquiera en las primarias republicanas. Sin embargo, allí aplastó a todos sus rivales, entre ellos dos cubanoamericanos: los senadores Ted Cruz y Marco Rubio.

Meses más tarde, el voto rural le daría la victoria ante Hillary Clinton; aunque algunos insisten en que fueron unos correos comprometedores, sacados oportunamente por el FBI, los que lo llevaron a la Casa Blanca.

Roberto A.

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