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Revelan otro caso de campesino cubano que se quedó “sin vacas y sin dinero”

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ganado vacuno en Cuba

Como si el ejemplo de Arnaldo Espinosa Miranda,  no fuera suficiente, el caso de otro campesino cubano que vendió sus vacas al estado y aún no ha recibido su paga “engalanó” el pasado martes la columna Acuse de Recibo en el diario Juventud Rebelde.

El caso de Arnaldo, socio de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Guillermo González Polanco, ocurrió en Granma.

Según reflejamos en nuestro blog hace unas semanas, el anciano de 82 años vendió el 26 de junio de 2018 cinco reses a la Empresa Agropecuaria La Bayamesa. Sin embargo, y a pesar de las insistentes quejas del campesino, y de su hija, en enero de 2019 aún no había recibido el pago por la venta de las reses. Lo peor es que le dijeron que “no había dinero para pagarle”, pero las reses al parecer ya se las habían comido, pues tampoco se las devolvieron.

Algo similar le ha ocurrido ahora a otro anciano, este residente en la provincia de Ciego de Ávila.

Según relata su hija, Mayelín Luna, su padre, Leopoldo Luna, socio de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Nardelio Álvarez en el poblado de Falla, vendió un ganado vacuno a la Empresa Pecuaria Genética Turiguanó, mediante contrato entre esta y la cooperativa (pues ya sabemos que “no puede hacerse a un particular”) desde enero del 2o18. Una primera venta.

El problema de Leopoldo no es igual. A Leopoldo, por lo menos, le dicen que sí van a pagarle las vacas, lo que no pueden pagarle es el transporte que este alquiló para transportarlas hasta la Empresa Pecuaria.

Son aproximadamente 11 mil pesos de diferencia que, según Mayelín, no hay como pagar.

Solo pueden pagarle el valor del ganado, pues hay que descontar el siete por ciento correspondiente a la transportación y comercialización“, a pesar de que Leopoldo fue el que corrió con todos esos gastos. Pero la Empresa compra ganado y a eso se atiene.

Sin embargo, otra vez Leopoldo volvió a tropezar con la misma piedra, y el 4 de julio y el 4 de agosto de 2018, decidió volver a vender ganado vacuno a la misma entidad.

Como ya el perro lo había mordido una vez, Leopoldo, previsor, solicitó a la CCS que corriera con los gastos de transportación y comercialización, y a pesar de que se acordaron las fechas, el transporte no apareció ni por los centros espirituales.

La Empresa Pecuaria Genética Turiguanó puso el transporte, se vendió el ganado pero al presentar Leopoldo posteriormente las facturas a la CCS para cobrar lo que le pertenece, le dijeron que “NO PODÍAN RECIBIRSELAS” porque la CCS  había roto el contrato con la Empresa Pecuaria Genética Turiguanó. Así como Ud. lo oye.

Dice su hija que “a pesar de que la del problema del siete por ciento fue la primera factura, todas están sin cobrar; pues las otras nunca las recibieron.” Es decir, que Leopoldo trabajó durante todo el 2018 para el inglés, como bien reza el refrán.

La joven dice haber oido que “hay violaciones entre las respectivas direcciones de la CCS y la empresa“, pero alega con justicia:

Quien sí no tiene la culpa y no ha podido cobrar el dinero, es mi papá. Y nos consta que la Empresa Pecuaria Genética Turiguanó en todos los casos transfirió el dinero de las ventas a la CCS Nardelio Álvarez; y esta no ha querido pagar, al no permitírsele que se apropiara del siete por ciento de transportación y comercialización de la primera venta“, concluye diciendo en su misiva al diario oficialista.

En fin, ya van dos campesinos que en este 2019 – aunque por problemas del 2018 – se han quedado sin dinero y sin vacas. ¿Quién les paga? ¿Quién responde?

Como diría la canción: “la vaca, la misma vaca“.

 

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