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Cocina

Los café-dulcerías de La Habana: los cuentapropistas ganan por goleada al Estado cubano

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Las diferencias en cuanto a calidad de la oferta y estado del lugar es abrumadora.

Es cierto que las ofertas estatales proporcionan precios de más fácil acceso a la población pero la calidad deja mucho que desear.

Texto y fotos: Liliana Suárez

¿La Habana: mucha sal y poca azúcar? ¿O lo contrario? En los últimos tiempos hasta podría decirse que la urbe anda más dulce de lo habitual.

Y es “por culpa” de los vendedores ambulantes de cuanta chuchería se pueda vocear. Además la total diferencia la marcan hoy las pujantes cafeterías del cuentapropismo. Están por toda la ciudad, sobresalen por la estética sobria y elegante de las instalaciones y principalmente, por la calidad de las ofertas de la buena repostería cubana e internacional.

Sobresalen Burner Brothers, de estilo vintage y ubicada en la Calle 29 y Zapata; y  La Fondant, Calle 25 entre M y N,  ambas en la barriada del Vedado; Assukkar, en Miramar, especializada en pastelería francesa; Cake Daysi, en el reparto Santos Suárez; o Café Bianchini, en El callejón del Chorro, Habana Vieja.

Café Dulcería Arca de Noé

Hay una en particular que hace las delicias del paladar de quienes se  acercan: el Café Dulcería Arca de Noé, en la céntrica calle 23, entre D y E, abierta desde las 9 am hasta las 10 pm. El trato amable del personal trasmite la calidez indispensable para querer adentrarse en un lugar con vasta historia y muy apropiado para disfrutar de una visita en familia o con amigos.

La entrada de Arca de Noé

Este Café Dulcería fue inaugurado en 1959 por el repostero Mario Espinosa Corretger y sus 9 hijos, quienes a lo largo de todos estos años siguieron la tradición. Hoy la dueña del negocio es Elizabeth Cabrera Espinosa, una nieta de Espinosa Corretger,  quien comenta a Cuballama que “a pesar de los contratiempos, siempre que pudieron mantenerse las patentes del negocio han permanecido abiertos, con algunas interrupciones cuando estas fueron suspendidas o para realizar algunos rediseños destinados a darle contemporaneidad”.

Elizabeth explica que el Arca de Noé es la cabecera de otras pequeñas cafeterías que se encuentran en Arroyo Naranjo, y en las orientales Manzanillo y Niquero. Sus clientes son numerosos, dice, y la gran mayoría acuden de centros de trabajo o escolares cercanos como el Instituto Preuniversitario Saúl Delgado.

Arca de Noé brinda bolitas de carne o de queso, una sabrosa ensalada de atún, pizzas, sándwiches y hamburguesas. Para acompañar tienen cervezas nacionales o importadas, batidos,  helados o malteadas.  Como postres ofertan Torta de Noé, pie de manzana crujiente, tronquitos de Navidad, cheesecake de fresa o chocolate, trufas, brownies, medias luna, pan de miel y mucho más como los diferentes cakes para llevar a casa. Tienen además café cubano, cortados, capuchinos, frapuchinos, bombón, o para quien lo quiera, café americano.

De “algo realmente mágico” califica Carlos Alberto Leyva, alumno del Saúl Delgado, al Arca de Noé. “Yo creo que tengo vicio de esos dulces, es lo que prefiero”. En tanto su amiga Nadia Méndez asegura: “Todo es perfecto, maravilloso el servicio, el buen gusto y la calidad. Nunca me como un solo dulce, primero la torta de Noé, un gustazo y luego el que se me ocurra elegir. Y no me puede faltar el cortado, que lo preparan aquí como en ningún otro lugar de La Habana”.

Es común hallar a alguna pareja o a varios amigos disfrutando de las hamburguesas sencillas o dobles de exquisita preparación, al tiempo que refrescan con una buena cerveza fría: la Presidente ha estado de moda pero mayoritariamente piden las cubanas Cristal o Bucanero. Algunos más exigentes van por la Heineken.

“Casi siempre cuando queremos despejar llegamos hasta aquí, preferimos las hamburguesas, de veras son buenas”, comenta a Cuballama Javier Orozco y lo apoya su colega Alina Duarte, dos mexicanos residentes de la especialidad de Medicina Interna que cursan en el Hospital Clínico Quirúrgico Manuel Farjardo. “Nos queda cerca del trabajo”, agregan Orozco y Duarte.

Lo más económico que se puede encontrar en este local cuesta 0.50 CUC (unos 10 CUP).

Los Pain de París, Silvain y las dulcerías de ventas en moneda nacional: la oferta estatal a la zaga

Pain de París

En la red de cafeterías-dulcerías estatales conviven en La Habana establecimientos en CUC, integrados sobre todo por los denominados Pain de París o Dulcineas y los Silvain.

Las primeras suelen mantener una oferta variada y de calidad en cuanto a dulces y helados, panes, comida ligera, bebidas y café cubano, especialmente el expreso. Buchette de chocolate y vainilla, lonjas de almendra, madininas de sabores, pasteles diversos, cakes, entre otros, a costos similares a los privados. Son sitios agradables y concurridos aunque en cuanto a trato quedan por debajo de los de cuentapropistas.

Los cakes de Pain de París

Los Silvain, en comparación con los Pain de París, son como el “patito feo”. Tienen menos ofertas en dulces, y con problemas en los horarios de las entregas.

Es cierto que estas ofertas estatales proporcionan precios de más fácil acceso a la población. Rondan los 15 o 30 centavos de CUC y tienen bastante demanda, fundamentalmente entre niños de escuelas colindantes.

Dulcerías en moneda nacional

Establecimiento en moneda nacional ubicado en 23 y F

Grandes perdedoras en esta historia vienen siendo las poco atractivas instalaciones del estado en “moneda nacional”, el CUP. De manera general, venden el pan que toca a cada cubano por la libreta de abastecimientos, la cuota como se le llama comúnmente

De forma paralela algunas producen en estos mismos centros dulces a precios asequibles al cubano medio, aunque de muy precaria calidad.

Un masarreal, tortica, pastel de guayaba o rollito solo cuesta 1 CUP. En las  privadas los precios más económicos oscilan entre los 0.80 CUC y un poco más.

Otro de los locales en moneda nacional

Otras cafeterías de la red gastronómica estatal, ubicadas en puntos de la ciudad donde pueden adquirirse sándwiches de jamón o panes con perros calientes, por ejemplo, casi siempre tienen ausente la venta de dulces.

Interrogado por Cuballama, un panadero-repostero de una de las panaderías dulcerías del municipio Centro Habana, sin querer abundar lo suficiente, se limitó a dar la manida excusa de “la mala calidad de la harina” que llega al centro.

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