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Cuba

“Llegué a las 5 am y me fui a las 6 y 30 pm”

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5 am

Trece horas y media estuvo Sandra, una habitual colaboradora nuestra, en la cola del Supermercado de 3ra y 70 el pasado lunes. Según sus propias palabras: “Llegué a las 5 am y me fui a las 6 y 30 pm”.

Increíble, pero cierto. Lo sucedido con ella supera otras historias, recientes, escuchadas o vistas en las redes sociales. Personas que salían a las 4 pm. O a las 4 y 30pm, por ejemplo. A veces con las manos vacías. Lo sucedido con Sandra supera por dos horas “el anterior récord”.

Por suerte para ella, salió con las manos llenas. Es decir: compró.

“Coroné, mi hermano, pero salí muertaaaaaaaaaaaaaa”, me dice vía chat. No sé si con alegría o resignación.

Cinco de la madrugada, cuando se supone que la mayoría de las personas esté durmiendo, se ha vuelto un horario habitual para muchos cubanos y cubanas, obligados a levantarse a esa hora o a aparecer a esa hora en una tienda, marcar la cola y coger un número. Un número que puede ser el 74 o el 221. Eso depende de muchos factores.

Si se filtró que en la tienda sacarían varios productos o si es una tienda donde suele haber de todo -como Palco- las 5 am no parece un buen horario para aparecerse y “clasificar entre los primeros”.

Un amigo de la Universidad me recuerda que, entre 1991 y 1993, aproximadamente, esa era la hora, 5am en que uno debía aparecer en la agencia de 21 y 4, en el Vedado capitalino, si querías conseguir pasaje en ómnibus para tu provincia.

Héctor desconocía que, con mucho dolor en los huesos, este cubano que aquí les escribe durmió una vez toda la madrugada en el portal que estaba enfrente de la agencia de pasajes de 21 y 4, para poder conseguir un pasaje en fin de año para mi provincia.

Lo recuerdo, no puedo olvidarlo. Porque al otro día, no a las 5 am, sino a las 8 y 30 am aproximadamente, una mujer que salía de hacerse una interrupción -legrado- en el hospital González Coro, puso un pie en 21 sin percatarse que por la calle, a toda velocidad, y en un Lada blanco, venía un actor muy conocido de la televisión cubana.

“Comem…… ¡mira por donde caminas”, dijo este, detenido por el susto, par de segundos antes que otro hombre, molesto por la ofensa hacia la mujer, le propinase un soberano bofetón a través de la ventanilla.

Dos segundos después, el Lada salía chirriando gomas del lugar.

Ariel P.

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