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Florida

Alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez “sigue perdido” con el tema del transporte

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Catorce ómnibus. Esa es la respuesta que el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, ha dejado como “solución” al problema que enfrentan a diario cientos – quizás miles – de usuarios que necesitan trasladarse desde el extremo sur del Condado Dade, hasta la parte del NE de la ciudad.

Según el diario Miami Herald, bajo el plan del alcalde Giménez, se creará “una línea de autobuses expresos diseñados para el abordaje grupal y ventas avanzadas de boletos para conectar el extremo sur de Metrorail”, una propuesta a todas luces rídicula que continúa sin ofrecer una real solución a los conductores que, a diario, se enfrentan con la peor crisis de todas: la del tráfico en general dentro del Condado.

Giménez vuelve, una vez más, a pensar con sus espejuelos empañados. Ante sus ojos, si lo quisiera, existen miles de ejemplos de países muchísimos menos desarrollados que los Estados Unidos, y ciudades con muchísimos menos recursos para la urbanización y el transporte que han logrado en apenas unos años, superar cualquier tipo de crisis que en relación con esos dos temas han enfrentado.

Y aunque la junta de transporte de Miami-Dade aprobó que South Dade tenga el primer sistema de autobuses de tránsito rápido del condado, en contra de lo que el Herald llama “una costosa extensión de Metrorail a la región”, la medida – quizás – sería lógica si Miami decidiera quedarse con los habitantes que tiene y Giménez prohibiera la entrada a la ciudad de nuevas empresas, inquilinos de inmuebles y residentes.

Se trata de un sistema de “$243 millones” que crearía el primer sistema de autobuses de ‘tránsito rápido’ del condado, “utilizando carriles exclusivos con estaciones y vehículos diseñados para imitar la conveniencia del servicio ferroviario”.

Eso es lo que se aprobó el jueves. Seguir con ómnibus. No modernizar el transporte. No equiparar a Miami como lo que es: una verdadera urbe de una ciudad del llamado Primer Mundo. En fin, un parche temporal para una herida que se abre año tras año. Porque la inmigración seguirá llegando. Porque Miami, seguirá creciendo.

Esos 243 millones no resolverán el problema, pero sí servirán para seguir arreglando las calles, construir nuevas vías, más asfalto, más cemento y concreto, que es – se sabe – “donde está el billete”.

artículo de opinión

Roberto Lamelo

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