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Cocina

La app cubana AlaMesa ya tiene delivery, a lo Uber Eats

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Texto y video: Flavia Viamontes

Si quiere ordenar una cena para su familia en Cuba o invitarlo al restaurante de su preferencia y regalarles una velada diferente, ahora puede hacerlo desde cualquier sitio del mundo. Los de acá no tendrán que desembolsar un solo centavo y, sin lugar a dudas, quedarán bien complacidos.

Este tipo de servicio es muy común y funcional en el mundo, como el famoso Uber Eats. En la isla está siendo bastante utilizada la modalidad de entrega a domicilio, pero el servicio que ofrece AlaMesa, tiene un resultado, sin dudas, mucho mejor.

Según explica a Cuballama, Yondanier Gutiérrez, uno de los artífices de AlaMesa, el procedimiento es muy fácil, tanto para el delivery como para  la cena pre-pago.

Para el primer caso, “a través de nuestra página web o de la app, la persona fuera del país escoge online qué menú quiere enviar.  Nosotros recibimos el pedido, le pasamos al restaurante la información de dónde, cuándo y a quién entregarlo, y el servicio de entrega se ocupa de llevarlo. Quien hace el encargo escoge desde qué restaurante hasta cuál es la oferta que prefieren”.

En tanto, la variante de cenas de prepago consiste en poder invitar a sus familiares o amigos a un restaurante y para ello de igual manera se hace la reserva a través de AlaMesa, y se escoge el menú especificando el nombre de la persona y la hora, y se paga. Su familiar o amigo no tendrá que desembolsar absolutamente ningún dinero.

Incluso con esta opción, la pésima gestión que proponen algunos negocios en Cuba de anunciar en la carta menú el cobro de un 10 por ciento por el servicio, no existe. “Ese  es otra de las ventajas de la modalidad que ofrece AlaMesa”, afirmó Yondanier.

En ambos caso se puede pagar solo desde el exterior con tarjeta Visa, Mastercard, American Express u otra similar. “Tampoco les alteramos el precio oficial que cada restaurante pone a sus platos, solo le cobramos al cliente un porcentaje por la utilización del sistema en base al producto que estamos vendiendo”, explica.

Delivery de AlaMesa se irá ampliando

Al servicio, aún incipiente, están incorporados solo algunos restaurantes del catálogo AlaMesa,  pero se irán sumando más a medida que avance y se expanda. Se prevé llevarlo hacia el resto del país, al menos en las capitales provinciales.

“Iremos escalando poco a poco para que el usuario sienta que el producto tiene calidad. Nosotros y los propios restaurantes aprenderemos sobre la marcha para que el proceso vaya siendo lo más  agradable posible”, aclara el joven emprendedor.

En el sitio web, además, existe  un formulario de contacto a través del cual las personas pueden decir dónde quieren que se abra este servicio, una retroalimentación que permitirá ampliar el proyecto.

La logística existente hoy Cuba no ayuda para que el servicio pueda ofrecerse con entrega inmediata, por tanto las órdenes se pueden pedir hasta con un día de  antelación.

Desgraciadamente este tipo de negocios acá es desconocido y hay que romper barreras y no aceleradamente. Sus artífices aspiran a que en un futuro, por ejemplo, la persona desde fuera del país abra un crédito en el restaurante que quiera para que los que lleguen pida lo que deseen y no un menú predeterminado. “Pero todo no podemos hacerlo de una misma vez, hay que ir venciendo etapas”, subraya Yondanier Gutiérrez.

La cultura culinaria cubana pasa, principalmente, por una mesa servida con congrí, cerdo asado, yuca con mojo y ensalada. AlaMesa muestra asimismo sitios de cocina  italiana, china, coreana, libanesa, iraní, rusa y japonesa. “Hoy tenemos en este servicio de delivery solo el de comida libanesa, lo que nos permite probar, salirnos del cliché de siempre”, explica el diseñador del equipo de cuatro profesionales que hacen posible la plataforma.

“Todos estos sitios y platos que ofrecemos están debidamente probados por nosotros que somos cubanos y también nos encanta el arroz, los frijoles negros y el cerdo asado. Invitamos a eso, a probar la diferencia y ponerlo a disposición del usuario final”, asevera.

Hace siete años vio la luz AlaMesa

Desde que Cuba abriera las puertas al trabajo por cuenta propia y comenzaran a proliferar los paladares, un grupo de amigos vio en ese auge un nicho perfecto para poner en marcha sus ideas. Hace siete años vio la luz AlaMesa.

Dentro del panorama del cuentapropismo en Cuba, ha sido justamente la gastronomía uno de los sectores más dinámicos y que está en constante expansión a pesar de las no pocas trabas gubernamentales. Y a la vez, AlaMesa diversifica sus opciones, deja de ser una simple aplicación con información sobre restaurantes e incorpora estos nuevos servicios.

Sin distinciones, AlaMesa es una vitrina para quienquiera que busque dónde comer en cualquier parte de esta isla. Yondainer relata que hoy las personas interactúan con el cliente y se le ofrecen variados y novedosos servicios relacionados con la cultura culinaria cubana.

AlaMesa también organiza experiencias culinarias, esta última opción más enfocada al turismo. A través de paquetes turísticos previamente reservados,  los visitantes aprenden de la historia de la cultura culinaria cubana. Les enseñan a hacer tragos típicos, maridar habanos con rones nacionales, cómo funciona una finca que abastece un restaurante. Viven y participan en todo el proceso de preparar platos cubanos.

La base de datos de AlaMesa está disponible para los usuarios por cuatro canales principales: los sitios web www.alamesacuba.com www.alamesa.nat.cu, aplicaciones móviles, redes sociales y el boletín semanal.

El sitio www.alamesa.nat.cu está diseñado para el  usuario que en Cuba está desconectado de  Internet, pero tiene acceso a una Intranet. En tanto el boletín semanal se envía cada viernes desde hace  siete  años con lo más novedoso de la semana, nuevos sitios abiertos, fotos, menús, ofertas de trabajo, recetas de cocina, etcétera.

“Para nosotros lo más importante es que el usuario tenga la mejor de las experiencias cuando vaya a comer. Y para lograr eso creamos todas las herramientas posibles”, agrega Yondanier.

Profesionalidad, deseos de hacer y buen gusto han logrado romper las barreras burocráticas y el desconocimiento sobre emprendimiento en Cuba. El secreto, reconoce, “aunque parezca un cliché son el amor con que lo hacemos y el respeto por las personas para las cuales trabajamos. Somos muy felices de mejorar la calidad de vida de los cubanos y hacerlo justo desde Cuba”.

Otro ingrediente importante, claro, es la profesionalidad con que lo hacen. “Tienes que amar tu trabajo y tener al usuario como centro de lo que estás haciendo.  Romper con esa mentalidad que existe hoy en Cuba de que por la falta de opciones, pues la calidad es lo de menos”.

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