La crisis eléctrica alcanza nuevos límites mientras el sistema opera con menos de la mitad de la capacidad que el país demanda.
Cuba entra en fase crítica: grave avería en la Guiteras agrava apagones de hasta 24 horas. “Ya mejor que lo apaguen todo”, pidió un internauta.
Cuba enfrentó este martes otra jornada de apagones masivos que, según proyecciones de la estatal Unión Eléctrica, dejarían sin electricidad simultáneamente al 61% del país en el momento de mayor consumo.
La UNE había previsto para el horario pico una capacidad de generación de 1,290 megavatios frente a una demanda máxima de 3,250 MW, con un déficit de 1,960 MW y una afectación estimada de 1,990 MW; una jornada muy similar a la de el lunes, en la que, por ejemplo, los apagones en La Habana se extendieron hasta 18 horas seguidas, mientras que en otras provincias los cortes superaron las 20 horas consecutivas.
Al arranque de la jornada, a las 6:00 horas, la disponibilidad del sistema era de apenas 1,250 MW frente a una demanda de 2,884 MW, con 1,649 MW afectados desde temprana mañana. Una jornada que ya venía precedida de apagones durante la madrugada sin recuperación estable para los consumidores, que se quejan de la imposibilidad de conservar los alimentos, tener acceso al agua en edificios altos y el funcionamiento de pequeños negocios privados. En el Hospital Pediátrico de Camagüey, por ejemplo, el agua estuvo ausente todo el día.
En la vecina provincia de Ciego de Ávila, un vecino denunció que los apagones superaron las 18 horas diarias con apenas 90 minutos de corriente; mientras que un residente en la capital, reportó más de 14 horas continuas sin servicio. De modo general, los comentarios de ciudadanos en los foros de los medios oficilistas reflejan la desesperación.
Mientras, expertos independientes apuntan que el sistema eléctrico cubano está obsoleto y sufre un déficit prolongado de inversiones, y estiman que harían falta entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para recuperarlo. Cuba necesita unos 100,000 barriles diarios de petróleo, de los que solo 40,000 son de producción nacional.
El cubano promedio pasa actualmente más horas sin corriente al día que con fluido eléctrico
Por si no bastaran los malos augurios, la crisis energética cubana entró en una nueva fase crítica tras revelarse una grave avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada la unidad individual más importante del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La estatal Unión Eléctrica (UNE) había proyectado para este miércoles una afectación superior a los 1,900 megavatios en el horario pico, manteniendo al país en una situación límite. Según la UNE, estos son los datos más actualizados.
Pero mientras el gobierno insiste en destacar labores de reparación y mantenimiento en centrales como Felton, nuevos reportes apuntan a problemas técnicos mucho más serios dentro del sistema. El periodista cubano Carlos Cabrera —conocido en redes como CharlieHav y quien reveló este año las conversaciones secretas entre miembros de la familia Castro y la administración Trump— aseguró que la termoeléctrica Antonio Guiteras sufrió una “grave” avería en el Calentador de Aire Regenerativo B (CAR), un componente clave para la eficiencia de la combustión.
Una fuente del Ministerio de Energía y Minas citada por Cabrera, dijo que la rotura podría representar “la muerte de la Guiteras”, una afirmación extrema que refleja el nivel de deterioro acumulado de la planta matancera. La central, con una potencia instalada de 250 MW, es considerada el bloque térmico más importante del país y arrastra décadas sin un mantenimiento capital integral.
La avería ocurre apenas días después de que la planta fuera reincorporada al SEN tras otra reparación de emergencia. El problema afecta el sistema encargado de reutilizar calor para optimizar la combustión y ahorrar combustible. Especialistas advierten que daños severos en este mecanismo pueden disparar el consumo de fuel oil, provocar sobrecalentamientos internos y comprometer la estabilidad completa de la unidad.
Mientras tanto, la UNE y perfiles vinculados al sistema eléctrico continúan publicando mensajes sobre avances en otras termoeléctricas, especialmente en la ETE “Lidio Ramón Pérez” de Felton, en Holguín. En Facebook, la empresa informó que siguen los trabajos para sustituir el rodamiento del CAR y reparar salideros detectados en la caldera durante pruebas hidráulicas, insistiendo en que se mantiene el cronograma previsto para reincorporar la unidad.
Sin embargo, incluso entre usuarios y comentaristas afines al discurso oficial predominan las dudas sobre la estabilidad real del sistema. “Después de que conecte al SEN, ¿cuál es la próxima para darle mantenimiento?”, preguntó un usuario en referencia al ciclo constante de averías. Otro comentó: “Ahora cuando terminen, se vuelve a romper la Guiteras o la de Santa Cruz”.
La propia publicación oficial de la UNE para este 13 de mayo desató una avalancha de críticas y mensajes de frustración ciudadana. Usuarios denunciaron apagones de más de 22, 24 y hasta 42 horas consecutivas en provincias como Pinar del Río y Santiago de Cuba, mientras otros cuestionaron el incumplimiento de las promesas gubernamentales sobre parques solares y recuperación energética.
“Ya mejor que lo apaguen todo”, escribió un internauta. Otro ironizó: “No meten más horas de apagón porque el día solo tiene 24”.
La crisis ya afecta gravemente la conservación de alimentos, el suministro de agua en edificios altos, el funcionamiento de pequeños negocios privados y la vida cotidiana de millones de cubanos que pasan actualmente más tiempo sin electricidad que con servicio estable.
Expertos independientes llevan años advirtiendo que el sistema eléctrico cubano sufre un deterioro estructural causado por décadas de falta de inversión, escasez de repuestos y mantenimientos aplazados. Diversas estimaciones sitúan entre 8,000 y 10,000 millones de dólares el costo mínimo para recuperar parcialmente la infraestructura energética nacional.
A ello se suma la dependencia crónica del petróleo importado. Cuba necesita alrededor de 100,000 barriles diarios de combustible, pero apenas produce cerca de 40,000.
La combinación de plantas envejecidas, falta de divisas, déficit de combustible y fallas técnicas recurrentes mantiene al SEN funcionando en condiciones extremadamente precarias, mientras crece el temor entre especialistas y ciudadanos de un nuevo colapso nacional del sistema.




















