La organización estadounidense Global Exchange lanzó una convocatoria para viajar a La Habana entre el 18 y el 23 de marzo y, en paralelo, reunir donaciones de ayuda humanitaria que pretende hacer coincidir con la llegada del llamado Nuestra América Convoy el 21 de marzo. La invitación circula en redes con artes promocionales donde se lee “Join us in Cuba” y se insiste en que “the U.S. blockade harms the most vulnerable”, con énfasis en hospitales “en crisis” y en el acceso a combustible, medicinas y suministros esenciales.
La iniciativa se suma a un ciclo de campañas de “solidaridad” que han usado el viaje y el envío de insumos como gesto político, desde las caravanas de IFCO/Pastors for Peace —activas desde 1992— hasta programas de brigadas como Venceremos, que lleva décadas organizando delegaciones a la isla con un discurso explícito contra las restricciones estadounidenses.
El llamado de Global Exchange ocurre en un momento de alta sensibilidad: Cuba atraviesa una crisis energética que ha disparado apagones, afectaciones de transporte y tensiones con el abastecimiento. Reuters reportó que el Gobierno cubano anunció medidas de racionamiento y planes para “proteger servicios esenciales” ante el endurecimiento de la presión sobre el suministro de petróleo. En ese contexto, el propio sitio del convoy plantea una convergencia en La Habana el 21 de marzo para entregar ayuda en un punto de recogida que, según sus organizadores, será precisado más cerca de la fecha.

En México, El País describió el esfuerzo como una “flotilla” o misión internacional en preparación, con participación de activistas y colectivos que aseguran coordinar logística y distribución, y que presentan el envío de alimentos y medicinas como parte de una presión política más amplia. En España, medios y plataformas vinculadas al anuncio también han difundido que la movilización aspira a llegar “por tierra, mar y aire” y a concentrarse en La Habana con cargamentos de bienes básicos.
La publicación de Global Exchange, sin embargo, refleja el choque de lecturas que acompaña este tipo de campañas. En los comentarios aparecen apoyos directos, pero también exigencias de “elecciones libres” y liberación de presos políticos, junto a dudas sobre quién distribuirá la ayuda y temores de que termine en manos del Estado. La organización dirige a enlaces de inscripción y donación, mientras la discusión se desplaza entre el argumento humanitario y la disputa política sobre responsabilidades y destino final de los insumos.



















