¿Qué está pasando en Camagüey con los dirigentes de Cultura? Hay varios escándalos y detenidos

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Arrestan a directivos de Cultura en Camagüey y el escándalo salpica hasta la provincia. Camas, televisores y splits: lo que encontraron en las casas de los jefes del Libro en Camagüey

La corrupción de dirigentes de Cultura en Camagüey explotó esta semana con arrestos en pleno consejo de dirección. El director y el subdirector del Centro Provincial del Libro fueron detenidos por agentes de la Seguridad del Estado. Y las investigaciones apuntan a que el escándalo es mucho más grande de lo que parece.

El 28 de abril, a las 11 de la mañana, dos patrullas policiales irrumpieron en la sede del Centro Provincial del Libro de Camagüey mientras sus directivos sesionaban en uno de esos consejillos eternos donde se habla mucho y se resuelve poco, típicos del socialismo en Cuba. Según dio a conocer el periodista José Luis Tan Estrada, a partir de información y fotos proporcionadas por testigos, la escena terminó como todo un espectáculo circense, con Jildo, director de la institución, y Andy, su subdirector, esposados.

Rafael, jefe de Servicios de la Institución, también fue arrestado en el operativo, pero quedó libre pocas horas después. Sin embargo, Jildo y Andy permanecían presos e incomunicados hasta la noche del 30 de abril, según fuentes directas consultadas por esta redacción.

El caso se desencadenó a partir de investigaciones sobre un trabajador por cuenta propia llamado Ángel. Este hombre operaba un bar en la ciudad, atendía el café de la Librería Ateneo Vietnam y tenía negocios en el balneario de Santa Lucía, todos con equipos y muebles que pertenecían al Centro del Libro.

Grabaciones y evidencias en poder de la Seguridad del Estado habrían confirmado el esquema. En la casa de Andy aparecieron camas, colchones, televisores, splits y muebles de la institución. En el Café Lucen, instalado en el Cine Casablanca, todos los equipos serían del Centro del Libro, alquilados por Jildo a cambio de dinero que nunca ingresó a las arcas institucionales.

Para silenciar posibles denuncias internas, Jildo habría regalado un televisor de 65 pulgadas a Yuslema Cabrera, subdirectora, y un juego de muebles al director de la Editorial Ácana, Maikel Sardañas, reveló luego el portal Cubanos por el Mundo.

Sin embargo, según fuentes en la provincia consultadas por este redactor y que ofrecieron su testimonio bajo anonimato, la corrupción de dirigentes de Cultura en Camagüey no se detiene en Jildo y Andy, pues el nombre del director provincial de Cultura en la provincia, Kenny Ortigas Guerrero, fue mencionado de forma directa en las declaraciones que Jildo hizo ante la Seguridad del Estado.

Según esas declaraciones que no han podido ser confirmadas de manera independiente, por cuanto corresponden al interrogatorio efectuado, Kenny recibió de Jildo una cama, un colchón, un split, mármol para el baño y la cocina, y un refrigerador, todos bienes del Centro del Libro. En su casa también habrían aparecido televisores y muebles de la institución. Hasta el cierre de esta nota, no se había realizado ningún registro oficial en su vivienda. Las fuentes advierten que Kenny podría ser el próximo en enfrentar consecuencias legales.

El saqueo tampoco se limitaba a electrodomésticos. De los 15 kioscos con que contaba el Centro del Libro, solo 5 están operativos. Los demás fueron alquilados ilegalmente por Jildo, Andy y Rafael a TCP y mipymes, sin contratos y con el dinero yendo directo a sus bolsillos.

«Se supone que debían venderse libros allí y lo tienen para otros fines. Está regulado que los pueden alquilar, pero por contratos, y para ingresar el dinero recaudado al Libro no para fines personales», señala la fuente vía Whatsapp.

Rafael, además, habría vendido seis tanques de agua de 5,000 litros cada uno y se apropió del dinero para financiar viajes al exterior. Paquetes de papel fueron desviados al mercado negro con participación de varios directivos.

Detrás del escándalo también asoma una pelea interna por el control de la institución. Osmany Brito, actual jefe comercial del Centro del Libro, aspira a quedarse con la dirección. El problema es que él mismo acumula un faltante millonario en los almacenes de libros y materiales de venta.

Mientras los directivos negocian quién cae y quién se salva, los escritores y trabajadores del sector cultural camagüeyano siguen esperando respuestas sobre el dinero que debía sostener su trabajo y que terminó en casas particulares, bares privados y viajes al exterior.

La propia fuente refiere que, lejos de mantenerse al margen, Kenny convocó para ayer 30 de abril a una reunión con el consejo de dirección y los escritores. Prometió enviar una comisión para ordenar los papeles de Jildo y anunció que la viceministra de Cultura, Lizette Martínez, presentará una queja formal contra la Seguridad del Estado por el procedimiento del operativo.

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