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Cuba

Todos quieren llevarse un retrato de Pepe, el fotógrafo del Parque Central

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Ante su Kodak antiquísima han posado recientemente Paulina Rubio y Alejandra Guzmán. Todos quieren un retrato de Pepe, el fotógrafo del Parque Central

Tal vez muchas de las fotos que guardan los más ancianos de casa fueron tomadas por el bisabuelo de José del Toro, primero de su familia que incursionó en este arte. En aquella época era inconcebible visitar La Habana y no retratarse de traje y corbata frente al Capitolio. Al menos eso me dice mi abuela y fue lo que le enseñaron a Pepe, el fotógrafo romántico del Parque Central.

A los pies de la gigantesca edificación habanera, allá por los años ochenta, Pepe comenzó a adentrarse en este mundo. “Me había graduado de obrero calificado en mecánica automotriz, pero aprovechaba los ratos libres, sobre todo los fines de semana, para dedicarle tiempo a la fotografía”. Hoy, cada día, monta un estudio en plena plaza, a la sombra de una palma, donde dispone su aparato centenario de nueve de la mañana a cinco de la tarde.

Su Kodak, “de las primeras de fabricación americana”, hace olvidar que vivimos en el siglo XXI, que existen los celulares, los filtros y las aplicaciones. En apenas cuatro minutos, en su laboratorio móvil, revela la imagen “a base de químicos adquiridos en polvo y luego preparados por mis manos”.

La reliquia familiar funciona con papel en blanco y negro, que obtiene gracias a regalos de amistades o por encargos a personas que viajan al extranjero, porque en Cuba no existen. “Quienes nos dedicamos a esto tenemos muchos altibajos, los materiales son muy difíciles de encontrar y cuestan cantidad. A los trabajadores por cuenta propia que tienen otro tipo de negocio, les destinan un local para venderles los artículos que necesitan. Pero nosotros no disfrutamos de esas facilidades, todo es adquirido por nuestros medios”.

“Antes existían unos locales donde compraba las bobinas de material fotográfico en 15 pesos, pero eso un buen día desapareció”, dice. También recuerda que hace algunos años le quitaron su espacio habitual de creación. “Apenas comenzaron a reparar El Capitolio las únicas dos personas que nos dedicamos a tomar fotografías de cajón fuimos desterradas. Pasamos tiempo sin papeles porque nos los quitaron, nos ponían multas y no había manera de ejercer. Fui personalmente hablar con Eusebio Leal y después de ese día las cosas han mejorado, al menos nos dejaron continuar sin problemas”.

Su lente ha captado recientemente varios momentos importantes, como las visitas de las cantantes Paulina Rubio y Alejandra Guzmán. “En el mundo ya no se ven artefactos de este tipo y nadie se explica cómo en Cuba perduran a pesar de todo. Por eso todos quieren llevarse un retrato”.

Sin embargo, el legado familiar parece extinguirse en él, porque su descendencia ya no está interesada en estos temas. “Para hacer esto tiene que gustarte, porque toda la maquinaria es artesanal y el resultado es producto de la mente”.

De todo el planeta han venido curiosos para conocer la cámara de Pepe. Muchos no creen el resultado aun teniéndolo en la mano, pero cada vez que vuelven a Cuba, les queda la ilusión de viajar en el tiempo con un simple flash.

Texto y fotos: Vladia Rosa García


 

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