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Oni Acosta desmiente en Granma labor de “activistas” cubanos

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Granma defiende a Alexander Abreu

Oni Acosta, lejos de defender a Alexander Abreu ha terminado comparando el activismo más puro y justo en Cuba, con los odiadores de redes sociales; a personas que verdaderamente luchan contra el racismo, con racistas.

Lo único que le falta al presentador de televisión y devenido “periodista de Granma” Oni Acosta Llerena es arremeter, criticar o calificar de enemigos de la Revolución a quienes desde Facebook se expresan de manera muy libre contra lo que acontece en el diario vivir. El día que lo haga, por favor, recuérdenle cuando se quedó sin entrada para ver a Plácido Domingo; cuando no pudo encontrar por toda La Habana una pieza que necesitaba para su auto; o cuando Julita Osendi no pudo entrar al Latino. De aquel Oni Acosta Llerena, crítico en Facebook ante “lo mal hecho”, no queda nada.

El joven presentador de musicales en la televisión ha estado, paso a paso, intentando hacerse de un nombre en Granma. No podemos decir que lo ha logrado. Lo que sí ha logrado es tener en contra mucha gente de su propio gremio que ha visto como  Oni, por ejemplo, arremete contra la difusión en bares de La Habana de la música “reguetón”.

El ¿periodista? ha sido advertido y todo por hablar de Olga Guillot sin conocer a fondo su vida; y por si fuera poco, recientemente, se buscó algún que otro “enemigo” por defender la puesta en escena de Celia Cruz en la televisión cubana tras 60 años de ostracismo.

Oni, por ejemplo, ha criticado esta “política”, pero lo ha hecho por las ramas. Ha llamado “maquinaria del odio” a todo lo que políticamente va en contra de los artistas cubanos pero, ¡qué casualidad!, se ha olvidado decir que los fabricantes de esa maquinaria fueron los mismos que ahora le permiten escribir en el Granma.

El artículo de hoy, que se pensaba sería una defensa honesta contra el vilipendiado Alexander Abreu, termina de manera fatal. Acosta Llerena desmiente la existencia de un activismo más justo cuando expresa:

“Entonces, resulta claro, no estamos ante ningún movimiento social ni activismo, ni ante sensibles luchadores por causas como la infancia, la violencia contra la mujer o los derechos de los artistas negros cubanos. Contrario a todo ello, la edificación de una supuesta plataforma de pensamiento libre calla ante las manifestaciones realmente xenófobas y racistas que amenazan a nuestros músicos constantemente y que, reitero, solo buscan el ataque artero por el único delito de vivir en Cuba y estar junto a su pueblo, como acaba de suceder con Alexander Abreu, a quien esa máquina de odio ha llegado a llamar «gorila». Porque lo que realmente duele es que, a él, a mí, a usted, y a muchos nos digan CUBA.”

Acosta afirma también que Alexander Abreu “recibió en su celular unos mil mensajes indecorosos como parte de una campaña mediática orquestada desde Estados Unidos” para luego -escuchen esto- hablar de “caballeros templarios de la libertad, pero que viven presos dentro de sí mismos”, que “no escatiman recursos para sus cacerías y, como en una guerra convencional, se valen de cuanto aparezca y les sea útil para tales propósitos”.

¿Estaría hablando Oni Acosta Llerena de aquellos que le fueron encima con todo al escritor Reinaldo Arenas? ¿A Virgilio Piñera? ¿A Mike Porcel? ¿A Delfín Prats?

Acosta luego habla de “un discurso hegemónico y manipulador” y de “una marcada angustia de imposición ideológica”, seguramente recordando, pienso yo, su época juvenil, cuando estaba prohibido escuchar a gente como Los Beatles, Julio Iglesias, Rafael, Oscar de Léon… ¡Celia Cruz!

Más o menos igual piensa el periodista cubano Alberto Arego, quien en un excelente post que publicó en su perfil de Facebook señala:

Acompáñenme a ver esta triste historia:Salta de nuevo un recurrente del discurso oficialista cubano, Oni Acosta, para…

Posted by Alberto Arego on Thursday, September 17, 2020

Falla y mucho, el texto de Oni Acosta en el Granma cuando -repito- lejos de esbozar una defensa sobre el acoso recibido cibernéticamente por Alexander Abreu, termina confundiendo a los activistas con esos otros “gatillos alegres” de las redes sociales.

No hay modo de comparar y equiparar unos con otros, y el hombre que hace poco se expresaba en contra de que hubiese un día de la mujer africana -sí, este chico blanco lo hizo-, el mismo que compartiera en su muro de Facebook y riera en otros alguna que otra viñeta racista -sí, también- ahora se nos revela un crítico del racismo y llama a “esa tropa de odiadores” que profiere a través de las redes sociales amenazas de muerte, «activismo no violento». Es un error suyo. Y grave. Esa gente ni son activistas y sí, son violentos.

No ha sido otro. Ha sido él. Oni Acosta. El mismo que, por ejemplo, no ha criticado el encierro en contra de su voluntad que vive en Cuba el periodista Abraham Jiménez Enoa; o el «activismo no violento» del espía cubano Percy Alvarado Francisco a través de su alter ego en Facebook, Karlitos Marx, contra Ariel Ruiz Urquiola y peor aún, contra Sandra AbdAllah-Alvarez Ramírez, una verdadera activista con más de 20 años -escucha bien, Oni Acosta: ¡más de veinte años!- a favor de los derechos de los hombres y mujeres negras, de las mujeres víctimas del machismo y de la violencia y a favor de los derechos de la comunidad homosexual; varios de esos años, bajo el acoso y hostigamiento de Iroel Sánchez, por “bloguera”; o el que a través del perfil en Facebook de Mauro Torres organiza la Seguridad del Estado cubana contra una afrocubana: la periodista Mónica Baró Sánchez.

por Roberto A.

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