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Pero… ¿cómo hacer que Cachita – Irela Bravo – conozca las verdaderas intenciones de este mancebo supuestamente “enamorado”?

¡Quién dijo que el amor tiene edad! Y si la tiene, ello no ha sido impedimento para que Cachita, el personaje que interpreta la actriz y presentadora de televisión Irela Bravo, se sienta enamorada.

Esta es la historia que nos regaló ayer lunes el popular programa Vivir del cuento.

“Cachita enamorada” es el título del capítulo en el cual, vemos como Ruperto, que se la pasa haciendo cuentos sobre su “suerte” con las mujeres, muere de celos al conocer que Cachita está “muerta en vida” con Diego, un chico más joven que ella.

La estrategia de Ruperto – recordemos que es un personaje que prácticamente ha viajado en el tiempo, pues despertó de un coma luego de muchos años (una especie de Good Bye Lenin caribeño) – es “hacerse el duro”. Vaya, el indiferente; pero por dentro muere de rabia.

Como sucede en todos los capítulos, la casa de Pánfilo se convierte en el epicentro de esta especie de “triángulo amoroso”, entre Cachita, Diego y Ruperto.

La trama se complica cuando Facundo, descubre que el tal Diego es en realidad un estafador que le gusta timar a las mujeres mayores que él, hacerles creer que las ama para aprovecharse económicamente de ellas. Ante tal descubrimiento la idea colegiada entre todos es hacérselo saber a Cachita, pero hay que hacerlo con tacto porque, un corazón enamorado, es capaz de renunciar a la amistad más sincera. De hecho hasta discute con Pánfilo y todo, y le pide que no se haga eco de chismes malintencionados del barrio.

Su amor es tal que es capaz ¡hasta de comprarle un carro! Y no eso: ¡planea hasta ponerlo a su nombre! O sea, a nombre de Diego.

Pero… ¿cómo hacer que Cachita – Irela Bravo – conozca las verdaderas intenciones de este mancebo “enamorado”?

Es aquí cuando aparece Evarista, otra de las vecinas del edificio, quien a petición de Facundo, Pánfilo, Chequera y Pánfilo acepta convertirse en una Condesa, para lograr que los ojos de Diego se fijen en ella y queden desenmascaradas sus verdaderas intenciones.

Finalmente Cachita logra ver desde detrás de la cortina que el tal Diego, es en realidad un camaján, que le da lo mismo 8 que 88. Lo de él es “el billete”, “la lucha” y no el amor verdadero.

tal vez quieras ver otro capítulo de Vivir del Cuento


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